12/09/2020

La campaña por Mariano de los artistas

Festivales, pronunciamientos, murales, poemas, afiches, canciones, discos, cortos, libros y una película. La movilización de los artistas en la campaña por justicia.

Si hay una medida que sirva de prueba de la conmoción social que produjo el crimen de Mariano Ferreyra ésa es su impacto en el arte y la cultura. Un impacto que mostró rápidamente la reacción de esa fibra de un pueblo que se pone de pie ante los atropellos que, en el presente, devuelven lo más siniestro del terrorismo estatal.

Una reacción que expresó cuál era la percepción que de “los troskos” tenían extensas capas de la sociedad y que encontró en los artistas un canal para darle un alcance de masas, la posibilidad de a través de ellos manifestar la ira contenida por la injusticia.

El festival

Pocos días después de cumplirse un mes del crimen, el festival convocado por la Fuba (Federación Universitaria de Buenos Aires), el 24 de noviembre, dio lugar a una segunda convocatoria en Plaza de Mayo de setenta mil almas. No podía ser de otra forma, porque el festival conjugó un movimiento en la juventud con una convocatoria de artistas de enorme envergadura.

El motor de esa convocatoria fue puesto en marcha por Las Manos de Filippi. La banda que es a la cultura rock, lo que los troskos a la sociedad, recibió de los músicos la misma solidaridad que el Partido Obrero de los trabajadores y la juventud.

Así fue que por el escenario de la plaza pasaron Piola Vago, Juan Subirá, Alika & Nueva Alianza, Karamelo Santo, Onda Vaga, las propias Manos, Calle 13 y Damas Gratis, que tuvieron como invitados a Hugo Lobo y Dante Spinetta.

El gobierno de Cristina Kirchner, que contaba entonces con un dominio casi absoluto del apoyo de los artistas, sintió el golpe. Rápidamente organizó un festival gratuito el 10 de diciembre en el que convocó a Calle 13, con un abultado cachet. René pintó en su espalda “Justicia para Mariano Ferreyra, Tobas y Villa Soldati”, y dijo “este es un festival por los derechos humanos […] y yo no vengo aquí a caerle bien a nadie, vengo a ejercer mi derecho y por eso me escribo en la espalda y el que quiera tomarme una foto que me la tome, y el que quiera pegarme un tiro que me lo pegue”. Por la culata salía el tiro del gobierno a la expresión independiente de los artistas que luchaban por justicia por Mariano.

Hacia el juicio

Una vez que la movilización popular y la conducta del Partido Obrero frente a todas las provocaciones desarrolladas por el gobierno lograran encauzar la pelea judicial hacia la imputación de Pedraza y su patota, tuvo lugar una intensificación de la campaña de justicia por Mariano, con el objetivo de mantener la presión popular sobre los tribunales para evitar la impunidad. En esta campaña, iniciada en 2012, los artistas jugarían un papel predominante.

“Yo también quiero Justicia por Mariano”, el spot que largó la campaña daba cuenta de un reclamo que atravesaba a los trabajadores desde el obrero ferroviario hasta la docente; desde los estudiantes hasta los profesionales y, por supuesto, también a los artistas, en este caso representados en las figuras de Soledad Villamil y Ricardo Darín.

Cuando esta campaña se desplegaba, la producción artística en torno a la memoria de Mariano ya era muy vasta. Aitor Graña, músico y primo de Mariano convocó a realización de un disco en su memoria del que participaron Gabo Ferro, Acorazado Potemkim, Palo Pandolfo, Nico Rallis, Raly Barrionuevo, Mariana Baraj, Vicentico, Cuatro Pesos de propina, Manú Chao y otros.

La campaña Justicia por Mariano, puesta en pie por el Frente de Artistas, dio lugar a convocatorias abiertas de todas las ramas del arte. Murales, afiches, prosa, poemas se multiplicaron por cientos en todo el país.

El teatro independiente se sumó con decenas de obras que reclamaban justicia al final de cada función. Cristina Banegas, Leonor Manso e Ingrid Pelicori leyeron poemas de su elección, junto a los poetas Fabián Casas y Eduardo Mileo. El Obelisco sería ocupado con el “Tango por Mariano”, con la presencia de Patricia Barone, Javier González, Carlos Varela y otros referentes destacados

Los realizadores cinematográficos aportaron sus “Videominutos por Mariano Ferreyra” que se estrenarían en el Cine Gaumont con producciones de Enrique Piñeyro, Mariano Llinás, Santiago Mitre, Boedo Films, Silbando Bembas, Contraimagen y Ojo Obrero.

El impacto se hizo escuchar no sólo en actividades propias de la campaña, sino que se colaba en las del mainstream, como el Pepsi Music donde Bersuit le dedicó “Sr. Cobranza”; Javier, bajista de Kapanga y miembro del FDA, tocó con una remera con la cara de Mariano y, al final del show, el Mono (cantante de la banda) pidió que se haga justicia. También La Franela, banda de Pity Fernández -exguitarrista de Los Piojos- pidió justicia por Mariano. La banda principal que cerró el festival, Las Pelotas, dedicó su recital a la memoria de Mariano.

Pero el apoyo del rock no sólo se multiplicaba en los shows comerciales. En septiembre del 2012 volvía a ganar Plaza de Mayo metiendo treinta mil personas con La Perra que los Parió, Airbag, Salta la Banca, Shaila, Bruno Arias, Hugo Lobo de Dancing Mood, Onda Vaga y Nonpalidece. Fue un momento culminante la presentación de Las Manos de Filippi, con Cadena Perpetua y el Tete de La Renga, que se hizo presente en apoyo al reclamo de justicia.

La película

Basada en el libro de Diego Rojas, la película producida por el Ojo Obrero “¿Quién mató a Mariano Ferreyra?”, dirigida por Alejandro Rath y Julián Morcillo, fue concebida como un instrumento de lucha de esta campaña. La necesidad de que su estreno coincidiera con las últimas instancias del juicio, para aportar a la movilización popular por la condena de Pedraza y su patota, alteró por completo los tiempos habituales de su producción, su distribución y exhibición. Estrenada el 4 de abril, reinstaló en la agenda el caso de Mariano y contribuyó con argumentos a la condena popular que ya pesaba sobre Pedraza y su patota, que recibió la de la justicia 15 días después.

La película fue señalada por la revista especializada Haciendo Cine como “Los traidores del Siglo XXI” en referencia, por un lado, a la obra canónica del cine militante de Raymundo Gleyzer; y por otro, al haber tenido la osadía de desafiar al poder de turno con financiamiento estatal. Nominada para los premios Sur y Cóndor de Plata, y ganadora del Festival Internacional de Cine Político de Buenos Aires, el registro comporta un documento para recuperar la memoria de los hechos, así como la reivindicación de Mariano y la juventud que lucha por el socialismo.

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