25/06/2015 | 1369

La multa de alcobendas: Izquierda y campaña financiera

Por Alan U


«A. Calzetti, 5 pesos; un anarchico, 1 peso; un socialista, 0,50 pesos; un sastre, 0,20 pesos; Las Mandes, 0,10 pesos; uno que desea la revolución, 0,20 pesos; un raglia capo, 0,10 pesos; Venceré o moriré, 0,20 pesos; Fabron Pallachio, 0,05 pesos; un fogoso incendiario, 0,15 pesos; un sastre, 1 peso; un sastre socialista, 0,20 pesos; no se entiende 0,50 pesos». 


 


Esto se lee en el Nº 7 de La Montaña, periódico publicado el 1° de julio de 1897 en la Ciudad de Buenos Aires.


 


Se trata de la «lista de suscripción de protesta y solidaridad para cubrir el importe de la multa impuesta a La Montaña».


 


La Montaña fue un periódico que publicaron los jóvenes socialistas Leopoldo Lugones y José Ingenieros desde el 1° de abril al 15 de septiembre de 1897. Ambos -cabe señalar- fueron personajes con un dispar derrotero político: el primero se había transformado, hacia 1924, en un fascista declarado; el segundo, también en 1924, estaba en las antípodas, más bien cercano a Lenin y la Revolución Rusa.


 


En 1897 gobernaba el país José Evaristo Uriburu. Habían pasado siete años de la sangrienta Revolución del Parque. La hegemonía del Partido Autonomista Nacional (PAN) no estaba jaqueada. Aún podía aggiornarse y subsistir, pero se comienzan a palpitar en el seno de la República algunos signos de agotamiento. En este marco, el intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Francisco Alcobendas, había secuestrado el segundo número del explosivo periódico, y además estipulado la cárcel para José Ingenieros, autor del artículo «Los reptiles burgueses», o bien el pago de una multa de 300 pesos. El artículo en cuestión denunciaba un hecho de corrupción en la Legislatura porteña, durante la aprobación de una abultada Ordenanza Municipal, por 20.000 pesos de la época. A partir de ese momento, La Montaña puso en marcha una campaña de visibilización, denuncia y resistencia a la disposición municipal que les vino, publicitariamente hablando, como anillo al dedo.


 


En agosto de 1897, la movida del alcalde se cae y se condona la multa. Los redactores, durante los tres números posteriores a la sanción, siguen recibiendo fondos por parte de sus lectores y simpatizantes.


 


Más allá del mítico color de la anécdota, esta experiencia histórica de la temprana izquierda de Argentina de cara al poder del Estado, nos permite pensar cuestiones que atraviesan nuestra lucha actual. En primer lugar, la problemática ligazón legal y material de todo acto de rebeldía con respecto al orden burgués. Un problema de todo acto político que pretenda fundar un nuevo tipo de legitimidad revolucionaria. Antecedente, a su vez, del manejo de la «libertad de prensa», tan manoseado en la actualidad.


 


En otras palabras, la profunda encrucijada política de toda acción que se auto adjudique un contenido anti-sistema, anti-capitalista que, para poder abrirse paso, demanda garantías, libertad de acción… y fondos.


 


 

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