26/09/2020

La tercerización laboral en Siderca, un reflejo de la causa por la que luchó Mariano

Despidos, precarización y burocracia sindical en la industria pesada.

La lucha de los trabajadores tercerizados del ferrocarril, por la cual Mariano Ferreyra puso el cuerpo, siéndosele arrebatada la vida, no es una cuestión privativa de los ferrocarriles, sino que se extiende a la mayoría de los gremios industriales y se ha convertido en un recurso de las patronales para abaratar costos de manod e obra y desentenderse de su personal en tiempos de “crisis”.

En Tenaris Siderca las tercerizadas fueron multiplicándose al calor de la diversificación y especificación de tareas. Bajo el manto denominativo de “servicios” se asentaron empresas satélites a los sectores de planta, con tareas relacionadas a mantenimiento, fumistería y otras especialidades vinculadas indirectamente a producción.

Una práctica usual es la repetición indiscriminada de los contratos a plazo fijo con compañeros que ocupan puestos fijos en las líneas de producción. Esta modalidad convierte a los trabajadores contratados en fusibles, que son descartados ante la menor crisis; rehenes de negociación ante la primer intentona de ajustes de parte de la empresa.

Las empresas tercerizadas son emprendimiento fraudulentos de entrada, porque en general están creadas solamente para cubrir tareas al interior de Siderca. Son pocas las que tienen capacidad de realizar otras tareas por fuera de la empresa, algo que también compartían las empresas fantasma que actuaban en el ferrocarril.

La cuarentena evidenció una cantidad preocupante de estas empresas que ocupaban centenares de trabajadores que acumularon antigüedades de hasta 20 años de permanencia. Los salarios en general son muy bajos, porque se emplean trabajadores en las categorías más bajas del convenio UOM y no tienen prácticamente adicionales, por lo tanto, cobran desde 190 pesos la hora (oficial múltiple).

Con la pandemia, Siderca avanzó desvinculando a las empresas que contenían a los trabajadores, por “baja carga” y supuestos inconvenientes financieros. Tanto la contratista como Tenaris Siderca se desentienden de la responsabilidad solidaria en sus obligaciones laborales, en este caso con los despidos de trabajadores que de manera directa o indirecta están ligados a la producción de tubos de forma ininterrumpida desde hace años.

Solo desde febrero podemos contabilizar una decena de empresas que fueron desvinculadas por Tenaris y esta a su vez se deshicieron de sus obreros, ya que, salvo la empresa Loberaz, eran “empresas cautivas” que solo operaban en Siderca: se trata de patronales locales.

Con este mecanismo, incluso bajo el decreto de prohibición de despidos, se garantizó que los trabajadores fueran despedidos, con el argumento de que las empresas perdieron sus convenios y no tienen trabajo.

El “conflicto” más notorio fue el de Ferrúa, que dejó 30 familias en la calle. La conciliación obligatoria fue con los compañeros afuera y eso no se modificó. Esta conciliación incluía también a los despedidos de Menendez Hnos. y Serscay, ambas de servicios industriales, como mantenimiento, limpieza y fumistería,  redondeando otros 70 despidos. Ferrúa clasificaba chatarra para Scrap, otra empresa enclavada dentro del proceso mismo de la acería de Siderca. Scrap ha sufrido el despido y reincorporación reiterado de trabajadores, quedando siempre alguno en el camino.

La línea de la burocracia de la UOM (metalúrgicos) fue reclamar la conciliación sin adoptar medidas de fuerza. El resultado de esta orientación fue dejar pasar los despidos.

Por ejemplo, en Comibor, que realizan trabajos de fumistería, de 86 trabajadores quedaron solo 18. IMA, que realiza soldadura, eran 64 y quedaron 22. Loberaz, empresa histórica de mantenimiento, de 110 van quedando cerca de la mitad, BFB, donde hacen piping, no quedó ninguno. Imesa, de ingeniería eléctrica, de 18 quedaron 2. Cema, limpieza industrial, de 170 quedaron 40. Un caso particular son las empresas de limpieza, que cada dos o tres años cambian de nombre, desvinculando y retomando trabajadores y trabajadoras, que pierden su antigüedad y sus condiciones de trabajo.

Se trata de una réplica de lo que ocurría (y volvió a acontecer) en el ferrocarril, lo que motivó el conflicto de las trabajadores tercerizados despedidos que reclamaban su incorporación a planta permanente aquel 20 de octubre del 2010.

¿Quiénes son los tercerizadores?

Es importante destacar como se arman las tercerizadas. En muchos casos son de personal directivo de la empresa, que “ve la veta” de negocio para armar un curro adicional.

Pero más representativo es el caso de Loberaz, que está históricamente vinculada a Naldo Brunelli. Brunelli es secretario general de la UOM de San Nicolás y secretario administrativo de la UOM nacional. Está señalado por haber armado una red de tercerizadas en torno a Siderar, en San Nicolás.

Los negocios con Techint vienen de vieja data. En 1993, siendo Brunelli secretario general de la UOM de San Nicolás, aceptó la privatización de la estatal Somisa, bajo la dirección de la empresa por parte de María Julia Alsogaray. Poco después, fue designado por Duhalde para integrar las listas y fue electo diputado nacional por el PJ menemista, mientras Techint despedía sistemáticamente a los obreros de la acería -de 15.000 quedaron 7.000. En 2017, por ejemplo, obreros de Siderar denunciaron el rol de Brunelli tras Loberaz, empresa de la cual denunciaron las condiciones de trabajo que calificaron como “casi esclavistas”.

Se repite la historia de la participación de la burocracia en los negocios vinculados a la tercerización y precarización de los trabajadores. Toda una casta de dirigentes sindicales se ha convertido en socios menores de los empresarios para poder capitalizar económicamente algo de sus favores a las patronales.

Nuestro compañero Mariano Ferreyra luchaba contra estas condiciones de precarización y flexibilización, contra la tercerización que fomenta la misma dirección de los sindicatos, porque tienen vínculos con las patronales y son ellos mismos empresarios.

Cientos de jóvenes ingresan a estas empresas como única opción ante el desempleo cada vez más extendido entre las masas. La denuncia por el fraude laboral y la precarización debe evolucionar en organización de los obreros por el pase a planta permanente y sus reivindicaciones más sentidas. Por la juventud desocupada y precarizada, por Mariano y lucha obrera y socialista.