29/08/2020

Mariano Ferreyra como constructor del movimiento estudiantil

Mariano dejó la huella de su carácter y su impronta en cada lugar que recorrió como militante del Partido Obrero. Un proceso que puede dar cuenta de ello fue la construcción de un trabajo militante en la juventud en torno a su militancia en la Federación Universitaria de Buenos Aires (Fuba) en el CBC Avellaneda.

La segunda casa de Mariano era el CBC. Eso simplifica la realidad de un compromiso enorme con la construcción de la Unión de Juventudes por el Socialismo (juventud del Partido Obrero) que podía implicar jornadas maratónicas de realización de carteles, volanteo y reuniones. La suma de estas actividades, con su personalidad tranquila y sostenida por una firme convicción política, explica cómo fue desarrollando una relación estrecha con los trabajadores no docentes y, por supuesto, con los estudiantes.

Una de las actividades más importantes en el CBC es la pasada por cursos: actividad que consiste en pedir algunos minutos de una cursada en desarrollo para exponen las posiciones, debates y actividades de interés para los estudiantes. Ocurría que a veces se abrían polémicas con los propios docentes –figuras de autoridad, si las hay, en el aula. En estos casos Mariano nunca dudo en encarar un debate con los profesores que realizaran un comentario o critica a sus planteos, siempre con respeto y con un vuelo político admirable. Esta particularidad en su forma de debatir le valió también un reconocimiento y hasta simpatía de las demás fuerzas políticas que intervenían en el lugar.

Esta actividad política con la juventud termino rebalsando al CBC y se extendió por lo terciarios del distrito. La juventud con Mariano participó de los procesos de lucha de la Escuela de Música Popular de Avellaneda por mejorar las condiciones de cursada bajo el reclamo de un edificio propio. Por un reclamo similar, también se desarrolló un debate con algunos estudiantes del Instituto de Arte Cinematográfico. Ambos conflictos lo entusiasmaban mucho por su vínculo particular con las artes y sus ganas de estudiar tanto cine como música.

El desarrollo del estudiantazo en 2010 llevó a que desde el CBC saliera un micro lleno de estudiantes para la movilización del día del estudiante del 16 de septiembre. Esa jornada que rompió cualquier cotidianeidad de la militancia en la universidad entusiasmó a todos los militantes, en particular a Mariano. Tanto es así que una de las fotos que luego se van a convertir en símbolo de la lucha por el juicio y castigo a los responsables de su asesinato se sacó en esa movilización. La sonrisa de Mariano por estar donde quería, luchando por la educación pública y por su clase.

Mariano talló su impronta en la juventud militante del CBC de Avellaneda y particularmente en cada uno de los miembros de la UJS que lo acompañaban. En los últimos tiempos, previo a su asesinato, se había ganado el mote de “el jefe”, en alusión a la autoridad política que supo ganarse a fuerza de su intervención y desarrollo.

La semana del 20 de octubre, además de participar de la organización de la movilización pactada para ese día, Mariano se sumó a la campaña en la Facultad de Medicina de la UBA que terminaría con la conquista del centro de estudiantes. Sus últimos días, como su vida, estuvieron signados por la lucha y las tareas planteadas por su partido.

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