15/08/2020

Mariano Ferreyra: una temprana incorporación al socialismo

La muerte de Mariano Ferreyra no solo conmocionó e impactó profundamente a la sociedad en su conjunto -particularmente a la juventud que se identificaba con su lucha y sus ideas- sino que estremeció fuertemente a la juventud y a las filas del Partido Obrero y a la militancia socialista: Mariano había comenzado sus primeros pasos político de muy joven, en plena adolescencia, cuando también comenzaba a definirse como joven y a madurar su personalidad. La rebelión popular del 2001-2002 aún estaba fresca y la juventud revolucionaria abría paso a su organización con la conquista de la Federación Universitaria de Buenos Aires, como telón de fondo.

Sus inicios militantes fueron en las filas del Partido Obrero, al cual llegó por medio de su hermano mayor, quien ya militaba en la organización. Los compañeros de la regional Avellaneda del PO empezaron a conocer a Mariano así, en alguna marcha, o en el CBC o en alguna reunión a la cual asistía con su hermano. Hasta que se cayó de maduro que alguien debía de reunirlo y terminar de incorporarlo a la actividad que realizaba la juventud con los secundarios.

Mariano en la resistencia al desalojo de Sasetru (26/03/2003).

Uno de los primeros hechos significativos de la militancia, de esos que te marcan a fuego en las definiciones políticas que uno va asumiendo cuando joven, fue la participación en la resistencia al desalojo de la fábrica recuperada Sasetru, en Villa Sapito (Avellaneda). Los hechos sucedieron en marzo del 2003, cuando Mariano contaba con tan solo 15 años. Él ya se encontraba en el lugar junto a algunas decenas de compañeros cuando pesaba una orden de desalojo sobre la ocupación que llevaba dos días sin efectivizarse. Cuando Mariano y otros compañeros se retiraban del lugar, según las rotaciones dispuestas, dan con un numeroso operativo represivo en las inmediaciones del lugar y ante la disyuntiva de retirarse o volver, el decide volver al lugar a enfrentar la represión junto con sus compañeros.

El desalojo sería concretado y más adelante sería recuperada la ocupación. Los sucesos le habría valido a Mariano una de sus primeras experiencias duras de la vida militante: ser consecuente en los hechos con las convicciones que uno enarbola. Mariano pasó su primera prueba y esta, a su vez, lo marcó como militante. No será la última vez que Mariano se plante junto a sus compañeros para defender una lucha justa.

Rebelión en el Simón Bolívar

Mariano pasaría a organizarse con los compañeros de la UJS (juventud del PO) con epicentro en la actividad secundaria, aunque en el Conurbano bonaerense siempre fue tradición militar un poco de todo.

Desde ese lugar se propuso poner en pie la organización estudiantil en su secundario, el Simón Bolívar, ubicado en la localidad de Sarandí, Avellaneda. A esas alturas ya contaba con un equipo de compañeros secundarios. Primero se puso la tarea de votar delegado en su curso, donde fue electo como tal. Y luego se encargó de extender la organización y la elección de delegados al resto de los cursos, proceso que culminó con la conformación del centro de estudiantes. El desarrollo fue tal que Mariano y sus compañeros llegaron a realizar un corte de la Avenida Mitre, una de las arterias principales de Avellaneda, en reclamo por diversas reivindicaciones estudiantiles.

En tierra de próceres nacionalistas un joven trotskista había desarrollado un movimiento de lucha independiente. Mariano comenzaba a mostrar las aptitudes de un joven militante responsable y de un organizador y agitador socialista.

También fue el periodo en el que Mariano elaboraría sus primeras publicaciones en los materiales de la UJS. En junio del 2004 saldría un artículo de su autoría bajo el título «¿Que es hacer política?«, que sería publicado en la revista La Caldera, órgano de difusión de los estudiantes secundarios de la UJS. En él, Mariano polemizaría con la impugnación de las autoridades escolares y políticas respecto a que la juventud haga política, como medio de cercenar las libertades de los estudiantes y su capacidad de organizarse y luchar para que trasciendan sus reclamos y reivindicaciones. El mismo finalizaba llamando a «los estudiantes y a la juventud a organizarse en cada barrio y escuela y hacer política para reclamar por lo nuestro».

A su joven edad, la incorporación de Mariano Ferreyra como militante socialista era una inyección de energía para las distintas luchas de su entorno, no solo las estudiantiles. Esa era la sensación que generaba entre sus compañeros más grandes y más experimentados: un joven con dedicación y compromiso, humilde y sereno, que forjó su carácter y su capacidad militante en la lucha de clases, con los desocupados, trabajadores y la juventud.

   

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