04/01/2008 | 1023

Menos mal que no fue a Somalia


La tentativa de Kirchner y de Chávez de dejar atrás el asunto del ‘valijazo’ (y aún la derrota del referendo de la reforma constitucional en Venezuela) con una liberación exitosa de un grupo de rehenes en Colombia ha concluido en un sonoro fracaso.


 


A fuerza de repetidas diatribas contra el ‘imperio’, los dos parecieron haber olvidado la fuerza efectiva del imperialismo.


 


Da la impresión de que los Kirchner se creyeron que Bush se iba a ver obligado a entregarles en bandeja una victoria diplomática después de haber despotricado para que les “devuelvan al fugitivo”.


 


Es altamente probable que la liberación de los rehenes se produzca, e incluso que progresen las negociaciones para el “canje humanitario”, pero el imperialismo aún tiene los medios para determinar sus condiciones políticas.


 


El “plan Colombia” ha fracasado, por cierto, en derrotar a las guerrillas de las FARC e incluso en poner fin a las discordias dentro del narcoestado colombiano, pero como demuestran las mismas dificultades para proceder a la liberación de los rehenes, la guerrilla se encuentra completamente aislada y carente de iniciativa política.


 


En Somalia, Kirchner hubiera podido anotarse un éxito (menos mal que no fue), pero el canje colombiano es un reflejo de toda la crisis del imperialismo en América Latina y de las históricas limitaciones del nacionalismo burgués.


 


Contenido de las iniciativas bolivarianas


 


Hugo Chávez tiene ideas más claras que el pingüino argentino (el cual sólo está movido por el afán de no incomodar la gestión de su mujer), por eso ha dicho desde el principio que su propósito era dar el puntapie inicial a un proceso de ‘pacificación’ en Colombia. En el enfoque bolivariano, un tránsito indoloro del conflicto bélico a la democracia, sumaría a la causa de la integración latinoamericana. Chávez sustituye de esta manera, en la agenda latinoamericana, por su absoluta cuenta, los objetivos originales de la guerrilla colombiana, que eran la destrucción del Estado narcotraficante y la realización de una revolución agraria. Los propósitos revolucionarios históricos de la guerrilla quedarían de lado, como ya ocurriera en Centroamérica con las revoluciones y guerras civiles en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. De todos modos, no es el Alba sino el Alca, lo que se ha impuesto en esas naciones, incluso con la colaboración de las fuerzas en el pasado guerrilleras. El propio Chávez acaba de asentir al acuerdo de libre comercio entre Israel y el Mercosur, sin siquiera reparar que se premia a un país que bloquea económicamente a los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza; que impide que estos se beneficien del acuerdo de comercio; y que usurpa la posición y los recursos comerciales de la población árabe sometida. A Bush no debería disgustarle una ‘pacificación’ a la centroamericana, pero de ningún modo la acepta bajo el patrocinio de Chávez. La cuestión colombiana se ha transformado de este modo en otro de los terrenos donde prueban fuerza el imperialismo y el nacionalismo latinoamericano — o sea donde se ventilan los términos de un compromiso. Luego de la derrota del Sí en Venezuela es difícil que lo primero que se le ocurra a Bush sea disiparla ofreciendo un éxito al chavismo en el plano diplomático. En forma simultánea, Chávez acaba de decretar una amnistía a los golpistas condenados de abril de 2002 y a los saboteadores del lock-out empresarial de fines de ese año. Toma de este manera una de las banderas de los chavistas que rompieron con él cuando lanzó el proyecto de reforma constitucional — como el general Baduel y el partido Podemos. Se trata de la contrapartida al ofrecimiento pacificador para Colombia.


 


Patria, sí; colonia, también


 


Kirchner se volvió de la selva sin nada en las alforjas. La operación distraccionista en la cual se había embarcado ha fracasado. El ‘valijazo’, los ‘tarifazos’, las paritarias y el caso Febres (que frustra el juicio oral contra la dictadura) vuelven por sus fueros. Horacio Verbistsky, un reconocido ‘lobbysta’ del Departamento de Estado norteamericano, del partido demócrata y del diario Washington Post, también ha ofrecido su mediación, desde Página/12, pero no sobre los rehenes sino sobre el asunto de la ‘valija’, para que Bush y Kirchner lleguen a un entendimiento a expensas de Chávez y de la impunidad para el delito. Los dos pierden en el enfrentamiento, según este cabildero, porque habían prometido un acercamiento apenas subiera Cristina K. Como dijimos en un editorial anterior, el griterío del matrimonio oficial apunta a conseguir que los yanquis disimulen el papel de los argentinos en el ‘valijazo’, o sea que se lo carguen exclusivamente a ‘la revolución boliviariana’. La caja propia ha sido siempre una sepulturera del nacionalismo (burgués) latinoamericano.


 


De ‘tarifazos’ y ‘argentinizaciones’


 


Los Kirchner pueden haber sido groseros con eso de que “devuelvan al prófugo” que ellos empujaron para el otro lado de la frontera, pero no han dado ni un pasito atrás en la onda tarifaria que alcanzó al transporte, que ya ha afectado a las naftas, que será seguido por la electricidad y que fue acompañada por el doble aumento del impuesto inmobiliario en la Capital. Ni mucho menos han retrocedido en el negociado de la ‘argentinización’ de Repsol — que solamente se explica porque tiene embutido un aumento aún mayor de la tarifa de los combustibles. Es decir que la ‘indignación’ matrimonial se detiene en el umbral de los monopolios protegidos por los estados imperialistas. Incluso se largó el cambio de horario para blanquear de este modo la crisis energética. El periodismo se puso de acuerdo en anunciar que estos encarecimientos eran largamente debidos luego de ocho años de congelamientos, pero se ocuparon en ocultar que son los primeros pasos en un cuadro que es ya altamente inflacionario. La crisis financiera mundial apunta ya a un derrumbe de las monedas más fuertes, y por lo tanto a una mayor inflación internacional, como consecuencia de la gigantesca emisión monetaria destinada a rescatar a los grupos en bancarrota. Que la cotización del oro haya superado, en moneda corriente, los registros históricos de todos los tiempos, es una prueba de que el desajuste financiero, tanto público como privado, es imparable.


 


Ojo con las paritarias


 


¿Por qué sorprenderse de que el gobierno quiera apurar las paritarias, que deberían iniciarse en marzo, para sacar los convenios entre gallos y medianoche sin la menor consulta a los afiliados y a las bases? El conjunto de la situación política e internacional otorga a las paritarias un lugar central; son el nudo de cruce de las innumerables contradicciones en presencia. El antecedente de los reclamos de un aguinaldo extra o doble a fin de año constituye un acicate para la nueva lucha por las paritarias. La tenacidad de las luchas que están en desarrollo, principalmente la del Casino, pero también la del Subte y la del Pescado de Mar del Plata, son otro factor de empuje. Lo mismo ocurre con la decisión de los docentes autoconvocados de Salta de no iniciar el ciclo lectivo y de rechazar, con anticipación, todas las maniobras de conciliación y de ajustes salariales truchos empleados por el gobierno en el pasado.


 


Una política, una convocatoria


 


En este cuadro tenemos que largar la lucha por las paritarias con toda determinación. Uno, que los anteproyectos sean discutidos en asambleas; dos, que los aumentos salariales se rediscutan cada tres meses, en función de la marcha de la inflación; tres, que el cálculo de la carestía quede a cargo de las organizaciones sindicales; cuatro, que se establezcan comisiones obreras de seguridad e higiene; cinco, que se revean las normas de flexibilidad laboral, bajo control de una comisión obrera; seis, que las tercerizadas formen parte del convenio de la empresa principal; siete, que los sindicatos verifiquen en cada lugar de trabajo la eliminación del trabajo en negro.


 


El desarrollo de estos reclamos no puede quedar subordinado a las condiciones particulares de cada empresa o lugar de trabajo. Es necesaria una agitación general. Es necesario que todas las organizaciones de activistas obreros, que se alinean contra la burocracia sindical, larguemos una campaña de agitación y de organización, para hacer prevalecer una orientación clasista frente a las paritarias en cada sindicato.


 


 


 



 

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