26/09/2007 | 1011

No docentes: Un carnero ataca a los luchadores clasistas

Respuesta a Marcos Britos, de MIC

Marcos Britos, dirigente no docente del MIC y de la agrupación “Semilla Ramírez”, ha escrito un artículo en el que responsabiliza al Partido Obrero por la intervención a la Comisión Interna del Clínicas por parte del Ministerio de Trabajo (a pedido de la directiva de Apuba). La nota es, por sí misma, toda una muestra de descomposición política (ver http://argentina.indymedia.org/news/2007/09/546401.php).


Durante todo el conflicto del Clínicas, la agrupación que dirige Britos ha jugado el papel de verdaderos carneros. Se han colocado, en la práctica, del lado de la burocracia de Apuba y de la camarilla universitaria, co-responsables, junto al gobierno K, del vaciamiento de Hospital. Bajo la excusa de la dirección burocrática de la Comisión Interna, se borraron olímpicamente, dándoles la espalda a los trabajadores del Hospital. Para Britos, los luchadores del Clínicas son “una banda desclasada y lumpen bajo la cobertura política del Partido Obrero”. Britos repite, calcadas, las palabras que el burócrata Anró eligió para atacar a los trabajadores que luchan. Nada curioso si tenemos en cuenta que Marcos Britos, como delegado de los trabajadores del Rectorado, ha levantado paros justificándose en la falta de apoyo de la dirección burocrática del sindicato (!).


Cuando se perdió la Comisión Interna del Rectorado, en el año 2006, también embistió contra los luchadores. Consideró que la derrota se debió a que los trabajadores lo emparentaban a la lucha de la Fuba por la democratización de la UBA. Para Britos, esta lucha “se tornaba insólita para los trabajadores”, y tildó a la Fuba de “pequeña fuerza embanderada de rojo”. Cualquier parecido con una declaración de Anró (o de Alterini) no es pura coincidencia.


Pero Britos nunca realizó un balance real de los cuatro años en los que estuvo al frente de la Comisión Interna. Cuatro años en los que tuvo una política que osciló entre el levantamiento de las medidas de lucha y el fomento al separatismo gremial para generar aparatos que lo contengan. Lo que nunca comprendió Britos es que a los trabajadores les resultó ‘insólito’ seguir votando a un ‘izquierdista’ como delegado para que no encabezara ningún proceso de lucha real.


Para tranquilidad de Britos, advertimos que entre él y los luchadores de la Fuba hay un abismo de distancia.


El ABC de un militante clasista es acompañar e impulsar los procesos de lucha de los trabajadores. Denunciar las limitaciones de la dirección; explicar que la burocracia persigue objetivos propios, ajenos al interés común de la clase obrera; prepararnos para superar la traición y no caer en la desmoralización.


Ese fue el método de la Agrupación Bordó, donde militamos los no docentes del PO. Nos hemos puesto al frente de la lucha. Impulsamos el paro, los cortes y las movilizaciones, mientras denunciábamos a la burocracia en sus propias barbas. Gracias a esta experiencia, los trabajadores del Clínicas cuentan hoy con un agrupamiento clasista en vigoroso desarrollo. La agrupación de Britos, en cambio, se extingue.


Pero Britos va aún más lejos. Frente a la intervención a la Comisión Interna del Clínicas no denuncia ni a Apuba ni a la camarilla, y mucho menos al gobierno. La intervención se debería “al accionar del PO” y “la responsabilidad política le cabe al Partido Obrero”. Toda una definición; con la lógica de Britos podemos responsabilizar también a los huelguistas de junio y julio del '75 del golpe de Videla y la dictadura militar. Tampoco se solidariza con los trabajadores despedidos; los debe considerar ‘auto-responsables’ de las represalias patronales. Una verdadera canallada.


El pseudo clasista Marcos Britos ha decidido hacer causa común con Jorge Anró en todos los frentes: en los ataques macartistas hacia el PO; en el boicot activo a la huelga del Clínicas; en el desmantelamiento de las listas opositoras allí donde tiene cierta influencia (Filosofía y Letras). Está política tuvo su antecedente nefasto cuando se negó a separar de su agrupación a un matón que golpeó a un compañero de la Bordó al grito de “a los zurdos hay que matarlos”. Britos justificó la golpiza.


Marcos Britos, militante durante décadas del MAS, dirige sistemáticamente ataques hacia el PO porque es consciente de que para preservar su pequeño aparatito sindical debe "inmunizarlo" contra la influencia clasista y de lucha. Como en política no existe el vacío, en los momentos de definiciones, lo encontramos siempre "cavando trincheras" con la burocracia sindical. Es en definitiva la política de quienes desprecian la organización independiente de la clase obrera.


Britos firma su nota a título personal. Ignoramos si el MIC o la Semilla Ramírez suscriben al contenido de la misma. Que se pronuncien.


La Agrupación Bordó, en cambio, cava sus trincheras junto a los luchadores del Clínicas. Llamamos a todos los trabajadores de la UBA a defender nuestro Hospital contra el vaciamiento privatista; a luchar contra los despidos y traslados; y a poner en pie, desde cada instituto, una gran agrupación clasista para expulsar a la burocracia matona de Apuba y conquistar todas nuestras reivindicaciones.