24/08/2006 | 960

Saludos del Partido Comunista de los Trabajadores

Gustavo Robles, dirección del PCT


Buenas tardes, compañeras y compañeros: Estamos aquí para traerles un fraternal saludo del Partido Comunista de los Trabajadores, en esta ocasión tan trascendente para ustedes, como lo es su Congreso partidario. Como verán, nuestra organización le da gran importancia a la relación entre nuestras fuerzas y es por eso que estuvimos en la apertura, el sábado, con una delegación integrada por la mesa ejecutiva del Partido Comunista de los Trabajadores e importantes referentes de nuestra juventud, y hoy los acompañamos nuevamente.


Queremos decir con orgullo que esta presencia viene a derribar algunos mitos de la izquierda de este país. Para explicar lo que queremos decir, debemos hacer una inevitable referencia a nuestro origen. Como todos ustedes saben, el Partido Comunista de los Trabajadores nació de una ruptura con el viejo Partido Comunista, el partido Credicoop, como le decimos nosotros, ahora. Bueno, aquellos burócratas, pequeñoburgueses y algunos -son bastante más que eso, ¿no?-, nos decían que hacían todo lo que estaba a su alcance para acordar políticas con el Partido Obrero, o sea con ustedes, pero debido a su postura, la de ustedes, tal pretensión resultaba una empresa imposible. Claro, después salían y les era mucho más fácil acordar con los tibios, con los posibilistas, con los claudicantes, con los que no querían y no quieren cambiar nada porque se encuentran muy cómodos dentro del sistema burgués. (Aplausos.) A ellos sí les hacían concesiones. Entonces, después, convocaban a unidades policlasistas, en los que encima quedaban como furgón de cola de la burguesía, y los que nos oponíamos éramos tildados de sectarios. Por supuesto que somos sectarios con los explotadores y con los traidores. Nosotros luchamos por la unidad de los trabajadores, de los revolucionarios que es la que nos conducirá hacia la revolución y al socialismo. Nuestra presencia aquí deja bien en claro que aquellas acusaciones no eran más que burdas mentiras, mentiras de los que han mansillado la historia y el significado del marxismo-leninismo y del movimiento revolucionario, de los que se dicen comunistas pero no sólo acuerdan con los explotadores, sino que forman patrones en el seno de su organización. Ahí tienen todo un equipo de gerentes bancarios que lo demuestran. Una organización revolucionaria no puede estar dirigida por un banco. Que no nos vengan a decir que los patrones van a enseñarnos a los trabajadores el camino para nuestra liberación. Ese es otro de los mitos que derriba nuestra presencia junto a ustedes. Los militantes comunistas renegamos de esas ideas que nos llevaron a la derrota como clase. Hemos roto con la burocracia contrarrevolucionaria, hemos dejado de ser objeto de la claudicación para constituirnos en sujetos que pelean por la revolución. Por eso hoy estamos aquí con ustedes, compañeros. Y a la vez que derribamos las barreras que por largo tiempo nos dividieron, lanzamos un mensaje al resto del movimiento revolucionario de este país, si hay voluntad se puede lograr la unidad tan necesaria y ansiada por amplios sectores de nuestra clase y nuestro pueblo. No es cuestión de voluntarismo, pues los discursos suenan a cháchara cuando no se dan los pasos necesarios para concretar lo que tanto se declama. Basta de cháchara, entonces, el PO y el PCT están demostrando hoy que la unidad, una unidad estratégica no electoralista, sino programática para pelear en todo escenario de lucha de clases, donde también tal vez esté incluida la cuestión electoral, esa unidad es posible cuando se hacen las cosas con respeto y seriedad, haciendo hincapié en las coincidencias y comprendiendo los lógicos matices. (Aplausos)


Y para finalizar, permítanme hacerlo con la fórmula que hemos adoptado como norma, en cada oportunidad que nos tocó hacer uso de la palabra: queremos afirmarnos en la opción política que vislumbramos como la única, la única para terminar con la barbarie capitalista. Y esa opción es el socialismo. Hoy está más clara que nunca aquella consigna que lanzó a principios de siglo pasado Rosa Luxemburgo: Socialismo o Barbarie. La barbarie capitalista tiende sus garras en el Líbano, en Palestina, en Irak, en Afganistán, en Haití, en Cuba y en cualquier lugar donde alce su voz, ante la opresión y la explotación, alguien en el mundo. Y repetir una y mil veces que ante cada ser humano que padece los horrores de la guerra imperialista, nosotros oponemos la palabra Socialismo. Que ante cada chico de la calle, víctima del sistema, ante cada anciano abandonado a su suerte, nosotros decimos que la única opción es el socialismo. Que a cada injusticia sufrida por los pueblos del mundo, ante la desocupación, el hambre y la marginación de millones, nosotros oponemos el socialismo como única salida, porque es el socialismo el futuro de la humanidad o sino la humanidad no será nada.


Estamos con ustedes, compañeros.


Felicitaciones por su Congreso, el resto de la izquierda los está mirando porque se han constituido en una pieza fundamental en la lucha revolucionaria de este país.


¡Viva el Partido Comunista de los Trabajadores!


¡Viva el Partido Obrero!


¡Adelante, compañeros!

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