05/09/2020

Una camada de luchadores que se sumó al socialismo por Mariano

El asesinato de Mariano Ferreyra y la lucha por justicia conmovió a una capa enorme de jóvenes trabajadores y estudiantes que empezaban a transitar experiencias militantes de todo tipo.

El 2010 estuvo atravesado por grandes luchas en los lugares de trabajo, que tuvieron como uno de sus puntos centrales el fin de la tercerización y precarización laboral. Se destacaron también grandes luchas obreras como la de Paraná Metal, contra los despidos masivos, o la de Kraft por condiciones de seguridad en el trabajo, o las luchas salariales en el subte.

En el Estado, distintos procesos de lucha revelaron que los gobiernos eran y son los primeros precarizadores. Los distintos conflictos y reclamos por el pase a planta permanente trajeron a la luz que el gobierno nacional, antes que nadie, recurría y recurre a distintos tipos de fraudes laborales para precarizar a sus trabajadores. Se llegó al ridículo de demostrar que los trabajadores del Ministerio de Trabajo encargados de inspeccionar a empresas privadas en torno al registro correcto de sus trabajadores eran, ellos mismos, monotributistas.

Fue un año atravesado también por importantes elecciones sindicales, donde las listas antiburocráticas dieron batalla: en la CTA -que se partiría ese año-, en la UTPBA y en Ctera, entre otras.

A su vez, el estudiantazo, que recorrió primero a secundarios y luego a universitarios, por condiciones edilicias y cursadas, ocupó gran parte de la agenda política de mediados de ese año.

Para muchos de quienes llevaron adelante estos distintos procesos de lucha, el asesinato de Mariano y la lucha por justicia significaron un punto de inflexión en el entendimiento de que todas esas peleas parciales, sindicales, reivindicativas, debían complementarse con una lucha más amplia.

El entramado de negocios de las tercerizaciones, los compromisos del gobierno con la burocracia sindical, el papel del Poder Judicial para tratar de garantizar la impunidad de los responsables materiales y políticos, fueron los elementos que emergieron con el asesinato de Mariano y con la campaña para encarcelar a sus responsables.

Comprendiendo que tareas en los lugares de trabajo tenía que unirse con la lucha política contra los responsables del crimen, cientos de compañeros que se sumaron a la lucha por el socialismo. Lo hicieron por Mariano, para lograr justicia por su asesinato y para llevar a cabo la pelea por acabar con la precarización laboral, las patotas sindicales y los gobiernos al servicio de ellos; para organizarse por un gobierno de trabajadores.

Las experiencias de lucha que recorren a la juventud trabajadora en nuestros días, desde los residentes y concurrentes por las condiciones sanitarias y laborales, los repartidores que se organizan internacionalmente contra los atropellos de las patronales, los trabajadores de las Fast Food por sus salarios y condiciones de vida, retratan que el ejemplo de Mariano está más vivo que nunca.

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