Una despedida desde lejos
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Hace unos días se fue una compañera, se fue por un cáncer fulminante. Nos dio aviso hace dos o tres meses. Una nunca cuenta los días hasta la muerte, pero en estos meses contamos otros días... los días hasta el Pic-nic, los días hasta el 15 (su cumpleaños), los días hasta el 20, hasta el 30. En una habitación del Fernández había un calendario de lucha y una mujer maravillosa que peleaba su propia batalla para llegar ahí, al 20, al 27, al 30, al 9.
Compañera, amiga Reina, siento el orgullo infinito de quien te vio crecer políticamente, hermana, camarada, sos la demostración de los grandes revolucionarios que han llegado al Partido desde el Polo Obrero... desde aquella “Casa México” donde logramos ganarle al Estado desalojador. Siento ahora ese abrazo victorioso.
Me despido hoy de una militante brillante, de una mujer de fortaleza, de una compañera solidaria y ávida de aprendizaje... Hemos aprendido tanto juntas...
Reina acompañáme, por favor, en cada marcha, en cada acto, en cada acampe, en cada encuentro...
Mantengo mi promesa, me mantengo en pie de lucha por vos, por mí. Me despido con el puño en alto desde este mar del que hablamos tantas veces.
Me despido de la morocha más coqueta del PO Capital, cantándote La Internacional.
Chau, compañera de revolución.
Hasta siempre hermana.

