12/07/2007 | 1000

Venezuela y Prensa Obrera

Por más que el socialismo tenga nuevas circunstancias a las que responder en este siglo XXI, no elimina los fundamentos básicos de la doctrina, del socialismo científico. Todo su análisis de la sociedad capitalista llevó a Marx a concluir que la lucha de clases, el motor de la historia, conducía a la necesidad de la dictadura del proletariado. Y para alcanzar esto se necesita una organización y un programa, ambos internacionales, porque por más que pasan y no se niegan las condiciones específicas o nacionales, la sociedad capitalista era y es global, hoy aún más todavía, y se impone ante cualquier particularidad regional.


En aras de determinar una vía gradual, ilusa y lamentable, los rufianes que guían la subjetividad del gobierno y viven de la objetividad del gobierno, los teóricos del chavismo, los Dieterich o Hanecker, buscan la particularidad, la vía inédita, para justificar el reformismo, ya fracasado en el siglo XIX. Bernstein generó teóricamente el reformismo cuando todavía las reformas tenían chance; eso ya ni siquiera es viable en los países que explotan a los demás países. Los niveles del salario real y la desocupación van cada día peor y es la centroizquierda en el poder la que los reproduce tras un nacionalismo burgués bastante trillado y agotado.


El ejército venezolano mantiene su papel fundamental. ¿A quién cuida el ejército? ¿A quién obedece? ¿Ante quién responde? Según Chávez, el PSUV tiene ya más de 5 millones de aspirantes, pero también dice: es imposible que un militar — digamos nosotros, un soldado — , pueda inscribirse en el partido “más democrático” que está en formación. La nueva política a implementar, la del PSUV, deja al margen a los que administran la violencia legalizada, la oficialidad del ejército que sostiene la corrupción en los organismos públicos.


Por esto es importante hoy la superación de la iniciativa del nacionalismo burgués expresado en el movimiento político popularmente llamado chavismo y canalizándose a través del nacimiento del PSUV.


Para esto, en ningún momento debemos olvidar el antagonismo más hostil entre los trabajadores y la burguesía venezolana.


La burguesía venezolana llegó tarde a dirigir el Estado moderno capitalista venezolano de acuerdo con las necesidades de los monopolios petroleros. Se desarrolló parasitariamente en el comercio, la construcción y el ensamblaje automotor. La clase obrera sí se fundó en todas esas áreas, la petrolera, la manufacturera, el comercio, la construcción. Por eso, a pesar de los años que la burocracia sindical adeco-copeyana controló la CTV, al gobierno le tocó promover una nueva central, la UNT, luego de las derrotas de los golpistas, la cual, a pesar de las grandiosas debilidades, ya no le conviene al gobierno. Hoy Chávez llama a la creación del PSUV y aprovecha para decir que es inviable al autonomía de los sindicatos.


La lucha por la independencia política para que la clase obrera tome la iniciativa política representa la tarea fundamental de la actualidad. Es muy importante la defensa de la autonomía sindical en Venezuela. El gobierno, mediante la Asamblea Nacional, tiene una comisión para decretar los llamados consejos de trabajadores para debilitar la independencia de las bases sindicales de la incipiente UNT.


Prensa Obrera y la independencia de clase


Prensa Obrera, regularmente, en las páginas sobre la situación internacional, recalca sobre lo que sucede en Venezuela y toma partido. Hace poco analizó las nacionalizaciones (compra de acciones) de la Electricidad de Caracas y de la Compañía Anónima Teléfonos de Venezuela, la suspensión de la licencia a RCTV, el apoyo de Chávez a Kirchner.


El PO es el partido más estigmatizado por los enemigos del proletariado, donde se incluyen muchos que dicen estar del lado de la clase obrera. En particular, estos últimos atacan más al PO que a la misma derecha, con más encono y mala voluntad, por lo tanto son funcionales a los partidos del statu quo, a la centroizquierda.


Por lo mismo, el partido que representa mejor los intereses de la clase obrera, tiene una prensa que lo refleja, que sale con más regularidad y saca más artículos sobre los trabajadores; además de describir las luchas, participa de ellas.


¿Quién se parece más al partido de la clase obrera, quién refleja más sus intereses, quién los difunde y da la consigna de lucha de acuerdo a las circunstancias, a la relación de fuerzas y organiza o plantea la organización hasta con denuedo, furia e internacionalmente? Sin duda alguna, es el PO y su Prensa Obrera.


Quienes estamos con el PO, cada quien en su nivel y en otras latitudes, nos colman con la misma ira al referirse a nosotros.


Quiero decir algo que se mide minúsculo en tamaño, pero grande en significación. Los pocos venezolanos, por ahora, que adherimos como sección de la CRCI, no lo seríamos si no fuera por ese periódico, lo cual lo convierte en una herramienta internacional. Hay artículos de antología, hay teoría, hay noticias, hay propuestas de lucha, una guía revolucionaria en todos sus artículos, hay poesía y alegría revolucionarias; los compañeros venezolanos también participamos, en el correo de lectores o en una nota política.


Por último, hace 28 años años, distribuíamos Política Obrera entre los exiliados argentinos que estaban viviendo en nuestro país luego del golpe militar del ‘76.


Hoy continuamos luchando juntos por la construcción de la organización internacional de los trabajadores, la IV Internacional.

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