El Docke se puso de pie

La del pasado miércoles 19 no fue una tarde más para la barriada de Dock Sud. Eran las seis cuando un pequeño pasacalle se colgó en una de las cuatro esquinas de Alem y Huergo: “Perpetua al asesino Muzzio. Basta de Gatillo Fácil. Familiares y amigos de los chicos del Docke”.


Unos minutos después, se agregaron  dos banderas del Sportivo Dock Sud, donde jugaba al fútbol Ramón Ortiz. Era uno de los tres chicos secuestrados, nueve años atrás, en esa misma esquina, para ser asesinados a algunas cuadras de ese lugar. La versión oficial alegó un “enfrentamiento”. Las evidencias y testimonios apuntaron con claridad al agente policial Héctor Muzzio, a quien se le dictó prisión preventiva. Muzzio logró escapar. Pero ocho años más tarde, vuelve a ser detenido: esta vez, junto al arsenal de armas de la ‘ORP’. Provocador y agente policial, Muzzio ha pasado ahora a disposición del juez Llermanos, precisamente por la causa de los chicos del Docke.


“Volver a pelear”


Los familiares de los tres chicos se confundían en un abrazo. “Vamos a volver a pelear, como hace nueve años para que Muzzio se quede adentro para siempre”. No estaban solos: la esquina se empezó a poblar de secundarios; enseguida, se sintieron los bombos y redoblantes de la hinchada del Docke: esta vez, para reclamar justicia. “Otro Giménez, un muchacho de la hinchada, también fue asesinado, unos años después, a la salida de la cancha”, comentaba uno de los chicos de la barra.


Llegó una delegación del Centro de Estudiantes del Otto Krause, desde La Boca. Otra, de la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Abrió el acto Sandra García, hermana de uno de los chicos asesinados: “Vamos a seguir adelante en la lucha que empezamos años atrás, con el apoyo de todos ustedes”. Ricardo Ortiz, padre de Ramón, destacó después que “estamos aquí por Dock Sud, Budge, por todos los casos de gatillo fácil que han quedado impunes, y que se vienen sucediendo sin parar desde que mataron a nuestros hijos”. Juan Carlos Capurro, abogado de los familiares, cerró el acto señalando que “Muzzio está donde debió estar desde hace tiempo, y donde debe permanecer: preso. Pero para ello, es necesario asegurar que se mantengan firmes las evidencias recogidas en su momento, para lo cual toda la población del Docke debe estar alerta, y fortalecer el movimiento que han iniciado sus familiares y amigos”.


Las perspectivas


Cuando se produjo la masacre del Docke, los familiares levantaban un cartel con esta consigna: “Ayer Budge, hoy Dock Sud, ¿y mañana?”. Después de Budge y el Docke, los casos de gatillo fácil se multiplicaron hasta transformarse en un hecho cotidiano. Hoy, cuando se registraron 195 casos en 1995, según Amnesty International (Clarín,18/6), la lucha contra el ‘gatillo fácil’ es una bandera de todos los explotados. Lo revela el éxito de este acto que, a pocos días de volver a constituirse, realizó la Comisión del Docke. Los próximos pasos de la Comisión deben tomar en cuenta el alcance de esta lucha: como se dijo en el acto, “nos movilizamos por los tres asesinados, pero también por toda la juventud que hoy no tiene ni siquiera el derecho de permanecer en una esquina, o concurrir a una cancha, sin tener que soportar la agresión policial”. Para terminar con los gatillos, palizas y arresto s‘fáciles’. Para poder vivir, organizarse y luchar sin miedos.

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