Otro policía acusado

En el preciso momento en que el juez Oyarbide reabre la causa por «sedición» contra los piqueteros, que el gobierno impulsó en la tarde del 26 de junio para justificar la masacre del Puente Pueyrredón, aparecen nuevos indicios de la barbarie policial de ese día.


Un testigo acaba de identificar al cabo de la Bonaerense Lorenzo Collman como el policía que disparó a sangre fría en la cabeza al militante de la Correpi Mariano Benítez, dentro del local del PC de Avellaneda que fuera allanado en la tarde del 26 de junio.


El local fue allanado sin orden judicial, cuatro horas después de la represión en el puente. La policía entró rompiendo la puerta y tirando gases. Una vez adentro, obligó a la veintena de compañeros que estaban dentro del local a tirarse en el suelo. Allí, Collman disparó contra Benítez, que se encontraba tirado boca abajo en el piso, desde una distancia menor a un metro. El mismo Collman había participado de la patota que entró en la estación de Avellaneda al mando del comisario Fanchiotti para asesinar a Kosteki y Santillán. Este mismo Collman fue acusado de haber manoseado a las compañeras que se encontraban detenidas.


Con todos los hechos a la vista, el juez Oyarbide no tendrá que buscar mucho para descubrir la única conspiración que hubo el 26 de junio: la del gobierno, los servicios de inteligencia del Estado, la Federal, la Bonaerense, la Prefectura y la Gendarmería para ahogar en sangre los reclamos populares.

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