16/04/2021

4,8% en marzo y 13% trimestral: se acelera la inflación y los salarios quedan rezagados

La convocatoria del Plenario del Sindicalismo Combativo a marchar el 27 de abril al Consejo del Salario es más necesaria que nunca.

El anuncio de los datos del Indec, que ubican la inflación de marzo en un 4,8% y el acumulado del primer trimestre en un 13%, da cuenta de un aceleramiento de la inflación. A este ritmo, el tan mentado “acuerdo de precios y salarios” es solo un pretexto para anclar las paritarias, mientras los precios suben por las nubes: otro paso de la receta del FMI y del gobierno del ajuste.

A contrario de lo que insiste el gobierno –que la inflación tenderá a desacelerarse- asistimos a un salto en los precios, en la antesala del impacto de los tarifazos y más liberalizaciones, y con una momentánea paz cambiaria, lo que augura un 2021 de precios calientes.

Para que la pauta oficial de inflación del 29%, estampada en el Presupuesto 2021, pudiera cumplirse la inflación no debería superar el 1,5% en ninguno de los nueve meses restantes. Para todos los analistas económicos, incluso para el Banco Central, el año cerraría en alrededor de un 50% de inflación.

Entre los productos de consumos masivo que se destacaron en los aumentos se encuentran alimentos y bebidas (4,6%), prendas y calzado (10,8%), educación (28,5%), transporte (4,2%) y la lista sigue. Lo que demuestra cómo impactan los aumentos en los bolsillos obreros.

Paritarias a la baja

Otra cosa que el gobierno nacional se esmera en señalar es que los únicos que “cumplen” el “acuerdo de precios y salarios” son los trabajadores, y no así las patronales. Aunque lo de trabajadores es un exceso, ya que se refieren puntualmente a la burocracia sindical, que ha ingresado a ese pacto ruinoso, a espaldas de las bases.

Es evidente que la burocracia sindical -tanto de la CGT como las CTA´s- viene acatando las proyecciones oficiales de la inflación, lo que se revela en acuerdos salariales como el de bancarios (29%), docentes (34,6%), metalúrgicos (35,2%), empleados de estaciones de servicio (34%), entre algunos de los que ya han cerrado acuerdos en lo que va del año. Todos ellos en cómodas cuotas.

En el gremio de sanidad, bajo la dirección del cegetista Héctor Daer, suceden cosas aún más escandalosas. Luego de un 2020 marcado por la pandemia y en medio de la segunda ola, los trabajadores recién recibirán un 15% adicional de aumento en abril, para totalizar el 36,1% ¡del 2020! Se trata de la primera línea de combate contra el Covid-19.

Esto ha despertado distintos procesos de lucha, como la huelga de trabajadores de la salud de Neuquén contra el 15% semestral y el bono trucho que ofrece la provincia. Mientras se adeuda un 17% del 2019 y el 2020 no tuvo aumento.

Otra dirección sindical caracterizada por su persistente obsecuencia es la de Armando Cavalieri, al frente de Comercio, desde donde plantean un aumento paritario del 36%.

Si uno toma la inflación 2020 (36,1%), la inflación interanual de marzo 2021 (42,6%) y la proyección real para el 2021 (50%) no se puede omitir los salarios pierden por goleada.

Esto también pone de manifiesto que, a diferencia de lo que se repite desde el Estado, las patronales y los medios de la burguesía, los aumentos salariales no son los que influyen directamente en un alza de los precios, sino la orientación ajustadora del gobierno en línea exigencia del FMI y la especulación y los intereses patronales.

Ingresos por los suelos

Si nos focalizamos estrictamente en los aumentos del primer trimestre podemos establecer comparaciones mucho más precisas sobre el daño al bolsillo de los trabajadores.

Para el caso, mientras el acumulado trimestral de la inflación es del 13%, la jubilaciones solo subieron un 8,07% para el mismo periodo. Esta es la consecuencia directa de la movilidad previsional de ajuste impulsada por Alberto Fernández.

Respecto al Salario Mínimo, Vital y Móvil, este solo aumentó un 6% en lo que va del año y un 28% en los últimos 18 meses, con cuotas desde octubre del 2020. Se trata de un salario de referencia para un conjunto de actividades económicas, para trabajadores precarizados, jubilados y puntualmente para beneficiarios de los programas sociales, quienes perciben la mitad de este monto.

Esto ha venido motorizando el reclamo de las organizaciones piqueteras, como el Frente de Lucha Piquetero, de aumento del salario mínimo al valor de la canasta básica ($60.000), puesto de manifiesto en sucesivas acciones de un plan de lucha más amplio.

También ha dado lugar a  la convocatoria del Plenario del Sindicalismo Combativo a movilizarse el próximo 27 de abril, cuando sesione el Consejo del Salario: la única iniciativa que se propone romperá el pacto del gobierno, las patronales y la burocracia sindical, y el ajuste del FMI.

La salida a la escalada inflacionaria implica el control de toda la cadena de precios, mediante la apertura de los libros de las empresas al control obrero La nacionalización del comercio exterior, para controlar el precio, sobre todo, de alimentos. El aumento del salario mínimo para llevarlo al costo de la canasta básica; la universalización de los programas sociales como seguro al desocupado en medio de la segunda ola de la pandemia; paritarias sin techo y salarios igual a la canasta familiar y la lucha por una nueva dirección el movimiento obrero, clasista y combativa. Es el camino emprendido por la Coordinadora Sindical Clasista en su reciente plenario nacional y por el Frente de Lucha Piquetero, que integra el Polo Obrero.

 

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