Políticas

24/3/2026

A 50 años del golpe genocida

Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E7.

Imágenes del golpe

Hemos decidido hacer un editorial y un programa especial del 24 de marzo porque es claro que el 50 aniversario va a generar movilizaciones masivas en todo el país y también un fuerte debate político. Esto sucede habitualmente cuando se trata de los números redondos: un 50 aniversario de un golpe de Estado da lugar a debates políticos. Pero lo que posiblemente más movilice en esta oportunidad no sea el número redondo, sino el hecho incontrastable de que a 50 años de un golpe militar tenemos en la Casa Rosada un gobierno abiertamente negacionista. Esto es un hecho político relevante de la situación política argentina. Porque, a pesar de que están peleados, Milei, él y su vicepresidenta ambos tienen en común que son dos negacionistas. ¿Qué queremos decir con negacionista? Que niegan que el golpe de Estado sea un golpe reaccionario, represivo, contrarrevolucionario. Y, desde ya, como lo han hecho varios de los integrantes del círculo más íntimo de Milei, relativizan la represión ilegal y dicen que los desaparecidos no son 30.000, lo que ustedes ya saben. Y el hecho de que tengamos un gobierno tan negacionista es dese ya un fenómeno de impulso a la movilización, porque todo el mundo quiere ir a la Plaza de Mayo y a las plazas más importante del país a defender la denuncia, que son 30.000 desaparecidos, que hubo una represión brutal, un terrorismo de Estado, o sea, lo que el gobierno pretende negar.

Ahora bien, aparece también en el debate político cómo es que el pueblo argentino ha votado a este gobierno. Porque tenemos que ser muy claros, Milei no está en la Casa Rosada como resultado de un golpe de Estado; Milei está en la Casa Rosada después de haber ganado una elección en el año 2023, no en las Paso o la elección general, sino en el balotaje, donde sacó el 56% de los votos. Y ese hecho que Milei haya llegado a la Casa Rosada con una votación en la cual más de uno de cada dos argentinos lo terminó votando, produce un debate lógico: ¿cómo es que en el 50 aniversario de un golpe genocida, cuando se supone que Argentina tenía un consenso democrático determinado, gana en la elección presidencial un presidente negacionista que en la propia campaña electoral no ocultó ese discurso negacionista? Porque no es que Milei gana con un planteo y cuando llega a la Casa Rosada lo cambia, Milei gana con ese planteo negacionista. Y de hecho, cuando elige a Victoria Villarruel como su candidata a vicepresidenta, es para subrayar ese discurso, porque Victoria Villarruel no tenía ninguna trayectoria política, salvo la de ser una defensora directa de los genocidas.

Y este punto ha desmoralizado a sectores del movimiento popular diciendo "bueno, el pueblo argentino ha votado por esta gente", y de esa desmoralización -que en parte tiene una base genuina- se han valido dirigentes opositores, burócratas sindicales para aprovecharse y decir no podemos enfrentarlo a Milei porque el pueblo argentino lo votó. Por ejemplo, en los despidos que hubo en el Estado era muy común que los burócratas de UPCN digan nosotros no podemos enfrentar los despidos por el voto a Milei y de esa manera bajan un discurso resignado de que no se puede hacer nada en Argentina; las marchas masivas que vamos a ver mañana van demostrar que sí se puede hacer algo y que, más allá de una elección circunstancial, hay una pelea que está abierta en el país. Pero de fondo el problema que está planteado aquí es que presentan a Milei como si fuese una especie de ruptura de un consenso democrático general que se tiene a Argentina y al pasado se lo presenta de una manera embellecida, en el cual los gobiernos que precedieron a Milei eran gobiernos que estaban claramente alineados en una política de combate a la impunidad. Y no ha sido así. Milei no es el resultado de la ruptura de un consenso democrático. Milei en realidad lleva más lejos en el plano discursivo una política que siguieron todos los gobiernos del 83 a la fecha, una política que tuvo siempre como propósito fundamental preservar el aparato represivo del Estado y reinsertar a las Fuerzas Armadas, después de la dictadura y de la derrota de Malvinas, dentro de la política nacional y darle un poder muy fuerte dentro del Estado.

Todos los gobiernos lo hicieron. Si uno hace un repaso histórico muy breve, va a ver que luego de la derrota de Malvinas y cuando se abre la convocatoria electoral que va a dar lugar a la elección de octubre del año 83, se produce un debate importante entre los dos partidos tradicionales de Argentina, el peronismo y el radicalismo, sobre cómo actuar frente a una ley trucha -porque no había parlamento- de autoamnistía que habían sacado los militares por los crímenes de la dictadura. El candidato del peronismo era Ítalo Luder, quien en el año 75 junto a Cafiero y a Ruckauf en un interinato que tuvieron a cargo el Poder Ejecutivo, porque quien era la presidenta en ejercicio, Isabel Perón, había pedido una licencia, habían firmado los decretos aniquilamiento de la subversión que habilitaron, por ejemplo, entre otras cosas, la acción de genocida Bussi en Tucumán, bajo un gobierno peronista, y quien firma esos decretos es premiado por el peronismo en el año 83 y lo lleva como su candidato a presidente para subrayar que no revisaba críticamente lo que había realizado bajo el gobierno peronista de la Triple A, sino que lo premian y ese candidato -Ítalo Lúder- dice "yo avalo la ley de autoamnistía de los militares". Alfonsín se diferencia de ese planteo, pero con el planteo de que las Fuerzas Armadas que se juzguen a sí mismas. ¿Cómo era el sistema? Que la justicia militar, distinta a la justicia civil, lleve adelante los juicios. Y uno tiene claro que si los militares se juzgan a sí mismos era un beneficio adicional muy claro. Solo porque los militares rechazan juzgarse a sí mismos y defienden la ley de autoamnistía, se van a abrir paso -en el medio una gran lucha de los movimientos de derechos humanos en Argentina y especialmente de los sobrevivientes y de los familiares de los detenidos-desaparecidos- los juicios a las Juntas, que son muy conocidas en nuestro país.

A estos juicios a la Junta hay que tener mucho cuidado en embellecerlos, porque solamente se llevó a juicio a una muy pequeña minoría de los genocidas. En la Argentina existieron casi 900 centros clandestinos de detención bajo la dictadura militar. Pensemos nada más que si había 900 centros clandestinos de detención los militares que participaron de ese operativo represivo se cuentan por miles y miles, pero sin embargo, los que se llevaban a juicio las juntas a ser juzgados no era más de diez. Es decir, que se dejaba a la inmensa mayoría de los genocidas en impunidad para preservar el aparato represivo de las Fuerzas Armadas. Y al momento de juzgarlos, cuando uno ve las condenas, éstas son irrisorias, salvo la cadena perpetua para Videla y Massera, la otra mitad es directamente absuelta, entre ellos Galtieri, quien dirigió el país bajo la guerra de Malvinas, y ,por ejemplo, quien era uno de los tres integrantes de la Junta Militar del año 76, Agosti, recibe solamente como condena cuatro años y seis meses de prisión. Hoy, con las nuevas modificaciones que hubo de Código Penal, eso te dan por robar un celular. No solamente se preservó todo el aparato represivo, junto con el juicio a los integrantes de la Junta Militar, se juzgó a la dirección de Montoneros, lo cual plantea que el problema de la teoría de los dos demonios, que hoy muchos se la achacan a Villarruel cuando habla de la historia completa, no nace con Villarruel, ni con Milei, nace con Alfonsín y con el "Nunca más". Quien lea el prólogo del "Nunca más" va a encontrar la justificación de la teoría de los dos demonios, que se sintetiza en que no fueron solamente los militares sino que el golpe fue resultado de una confrontación entre la guerrilla y el ejército y por lo tanto hubo dos demonios que luego deben ser juzgados. No solamente estaba en el prólogo, sino que además fue materia de un juicio, porque se jugó a la dirección montonera junto con los Videlas y los Massera.

Pero ese juicio que fue a una ínfima minoría, de la cual la mitad fue absuelta, va a terminar siendo incluso revisado, porque luego vienen las leyes de impunidad, de obediencia debida y punto final, y más tarde el indulto de Menem, en los cuales se libera a todos los genocidas. Y es importante decir, porque luego se va a tratar de revisar la historia tal cual se desarrolló, que cuando Menem da el indulto a principio de la década del 90, lo avala prácticamente la totalidad del peronismo incluso el kirchnerismo. ¿Pruebas? se las damos: cuando Menem va a la reelección en el año 94-95 ya había hecho los indultos y todo el peronismo apoya la reelección de Menem, incluido el kirchnerismo. Es decir, Néstor y Cristina Kirchner. No les pareció que sacar un indulto era lo suficientemente fuerte como para romper con el menemismo, siguieron conchabados en esa fuerza política, incluso más allá de su política económica que es otro tipo de debate, pero admitieron el indulto y avalaron su reelección. Ésta es la historia tal cual se desarrolló. Por lo tanto, el indulto, las leyes de impunidad fueron mostrando que todos los gobiernos radicales y peronistas querían preservar el aparato represivo del Estado.

Va a ser necesario que ocurra el 2001 con una gran irrupción popular y un cambio de clima político en el país quien continúo la lucha del movimiento de derechos humanos y que se produzca una crisis internacional, que habitualmente se lo omite porque es importante, que son los juicios que se realizan en otros países por los crímenes en Argentina y la justicia de varios países pidiendo la extradición de militares argentinos que va a llevar a que en el año 2003 finalmente se avance en la anulación de las leyes de impunidad y se abran los juicios. Pero cuando se abren los juicios, lejos está de haberse juzgado a la totalidad del aparato represivo, los jueces acusaron a un poco más de 500 personas y fueron empujados gracias a la militancia de los movimientos de derechos humanos y gracias a la valentía de los sobrevivientes y los familiares de las personas desaparecidas que tuvieron que ir a declarar a los tribunales lo que todo el mundo ya sabe pero a pesar de ello los juicios se demoran mucho. La mayoría de las personas que fueron condenadas hoy tiene prisión domiciliaria alegando su edad.

Entonces lo que tenemos es que todos los gobiernos desde el 83 a la fecha buscaban preservar el aparato represivo del Estado. No solamente hablamos del menemismo y de Alfonsín, sino que también vale para el papel que jugó kirchnerismo, que luego de que sus diputados y senadores impulsar en el Parlamento tardíamente las leyes de anulación de la Ley de Obediencia Debida y Punto final, al final de su gobierno no solamente impulsaron la Ley antiterrorista, que es un planteamiento continental del imperialismo norteamericano, sino que llevan a César Milani a la jefatura del Ejército con el planteo de volver a unir a la sociedad con las Fuerzas Armadas, diciendo que bajo el gobierno peronista inicial los desfiles militares, tenían el apoyo del pueblo. Milani vuelve a plantear unas Fuerzas Armadas nacionales y populares y se vio en actividades comunes, por ejemplo, de La Cámpora con el Ejército en oportunidad de algunas inundaciones, algo que habían hecho los Montoneros en la década del 70 con el ejército bajo el gobierno de Perón. Siempre la idea de una reinserción de las Fuerzas Armadas en la política argentina y, por tanto, en el aparato represivo del Estado. Cuando luego viene Macri intenta la maniobra con la Corte Suprema el dos por uno y se opuso la enorme irrupción popular en Plaza de Mayo y en todo el país y tienen que retroceder la Corte y el Congreso. Y ahora lo tenemos a Milei que hace de esta política un eje de agitación popular con sus discursos. Pero hay que decirlo con claridad, Milei será más reaccionario por sus planteamientos ideológicos y por su discurso, pero hasta el momento no tomó ninguna medida práctica: no hay un indulto, ni leyes de punto final y obediencia debida, aunque de ninguna manera podemos descartar que esto ocurra. Uno puede decir bueno, para qué lo va a hacer si ya los militares que están detenidos en la actualidad es gente anciana en su mayoría y por lo tanto que eso no lo va a volver a hacer militares en actividad. Pero el punto fundamental es que, si vos querés para el futuro que las Fuerzas Armadas intervengan en la represión interna, tenés que darle garantías de que no van a ser juzgados y si tenés gente que fue juzgada y está en prisión domiciliaria ese no tiene garantías, entonces puede ser que el indulto sea un recurso político importante para darle a las Fuerzas Armadas en la actualidad una capacidad represiva, que es la que pide Estados Unidos, cuando, por ejemplo, Milei va y firma acuerdos en las cuales las Fuerzas Armadas van actuar contra el terrorismo, contra el narcotráfico, una línea estratégica del Pentágono para toda América Latina.

Esa continuidad entre los gobiernos democráticos desde el 83 a la fecha en salvar al aparato represivo del Estado, tiene una lógica de clase; ¿cuál es esa lógica de clase? que el golpe de Estado de 24 de marzo del 76 fue un golpe capitalista. En una charla muy interesante que me tocó participar en la Facultad de Derecho un compañero sobreviviente de la Esma citaba dos cuestiones importantes de los días 16, dijo: "Ojo, que el terrorismo de Estado es viejo en la Argentin"a."; citó la Patagonia Rebelde, la Semana trágica bajo el gobierno de Yrigoyen; citó el bombardeo del 16 de junio en Plaza de Mayo en el 55, un hecho gravísimo que quedó en impunidad; después estuvo el famoso 16 de septiembre, la "noche de los lápices". Pero muchos olvidan del 16 de febrero del año 76, que fue el lockout patronal más importante de la historia de Argentina, en el cual toda la clase capitalista paralizó las fábricas, los bancos, el comercio, para pedir a los militares que tomen el poder y terminen con lo que Balbín llamaba la guerrilla fabril.

Ese 16 de febrero es clave porque le da el contenido capitalista al golpe y el programa del golpe de Estado, que cuando uno ve las medidas iniciales que toman los militares en el poder se parecen a la reforma laboral que acaba de aprobar el Congreso, contra los convenios colectivos, contra el derecho a huelga, contra los estatutos especiales. Y cuando digo toda la clase capitalista es que hay una revisión que no tiene en cuenta cómo fue la historia real que nos quiere presentar que había un capitalismo financiero que apoyaba golpe de Estado en detrimento de un capital industrial. Pero acá se omite que quien era el ministro de Economía de la dictadura militar, Martínez de Hoz, era uno de los CEO de Acindar, una de las principales industrias argentina. Es decir, que el capital industrial también estaba con el golpe. Entonces ese carácter capitalista de golpe está presente posteriormente en este salvataje del aparato represivo y en la continuidad de la clase social que llevó a dar el golpe de Estado en toda la política democrática posterior. No es casual que las leyes más importantes, leyes entre comillas porque no existía parlamento en la dictadura, estén vigentes al día de hoy, entre ellas la Ley de Entidades Financieras, la Ley de Inversiones Extranjeras, el Código Aduanero. El 10% de la legislación vigente en Argentina proviene de dictadura militar, leyes que son fundamentales para el funcionamiento del capital en Argentina. Todo sigue vigente incluida la deuda externa que nadie revisó. Argentina tenía unos 4 mil millones de dólares de deuda real en el 76 y cuando se va la dictadura son 45.000. Nadie revisó la deuda externa, menos la del Club de París que es una deuda de grupos privados que fue estatizada por el gobierno militar y luego Axel Kicillof, siendo ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner en el año 2014, reconoce incluso con punitivos 10 mil millones de dólares de pago de deuda que la paga el pueblo argentino de hoy. Es decir, que nos deja la deuda externa, nos deja legislación y la democracia no la revisó porque tiene que ver con el interés capitalista de la democracia y de la dictadura.

Cuando nosotros vamos este este 24 a la Plaza, vamos obviamente a homenajear a los 30.000 compañeros y compañeras detenidas-desaparecidas, pero vamos a luchar contra un régimen social, no solamente contra Milei. Por eso nuestro esfuerzo es que sea una marcha independiente, por eso nos negamos un 24 de marzo a compartir escenario con las fuerzas políticas que han gobernado durante todos estos años Argentina y que son responsables de esta política.

El 24 de marzo no es una jornada más, no es una lucha puntual por tal o cual reclamo, es un balance histórico sobre la clase social que nos gobernó y el Partido Obrero impulsa y va a participar de un acto independiente propio 24 de marzo, porque es el día para mostrar al pueblo argentino qué es la clase capitalista, a dónde nos lleva, lo que es capaz de hacer cuando su privilegio de clase se ve amenazado. Y porque es necesario que esté una alternativa independiente de los trabajadores para construir en Argentina una sociedad distinta, dirigida por la clase obrera.

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Copemos la Plaza el 24 de marzo -
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