18/12/2018

A un año de la rebelión contra la reforma previsional

El 18 de diciembre de 2017, más de 300 mil trabajadores y estudiantes en la calle resistieron la represión policial mientras el Congreso sancionaba un robo millonario a los jubilados.

Foto: Javier Entrerriano

Hace exactamente un año, el 18 de diciembre del 2017, más de 300 mil trabajadores y jubilados desbordaron la plaza de los Dos Congresos y protagonizaron una impresionante jornada de lucha en rechazo a la reforma previsional que debatía ese día la Cámara de Diputados y que suponía un fuerte golpe a los derechos de los jubilados.


Columnas de judiciales, estatales, del Sutna, de docentes de los Suteba combativos, de AGD-UBA, de Ademys, de Amsafe llegados desde Rosario, de telefónicos, trabajadores gráficos, obreros de la construcción del Sitraic y de los partidos de izquierda junto a miles de manifestantes que concurrieron por su propia cuenta ocupaban las primeras filas frente al vallado policial y resistieron la brutal represión desatada por la policía y la gendarmería.


El objetivo era desalojar esa enorme presión popular sobre los legisladores macristas y peronistas que votaron el saqueo de $100 mil millones a los jubilados con un cambio ilegal en la actualización del mes de marzo y que aprobaron un índice de actualización de haberes que en el 2018 ha hecho perder casi 20 puntos a los jubilados respecto de la inflación.


La multitud, con una gran presencia de trabajadores, realizó una verdadera batalla de posiciones, repeliendo la agresión policial, en un amplio escenario que fue desde la Plaza de los Dos Congresos hasta la Avenida de Mayo y 9 de Julio. La contracara casi grotesca fueron los burócratas de la CGT que decretaron a las apuradas esa misma mañana, percibiendo la enorme bronca popular, un paro incumplible, sin organización ni voluntad de la cúpula de que se cumpliera y con el llamado a los trabajadores a que, en lugar de concurrir a defender los derechos a la plaza, se fueran a sus casas, para “no hacerle el juego a los infiltrados”.


Pero los trabajadores movilizados no quisieron abandonar la lucha, a pesar de la brutal represión que se cobró un centenar de compañeros detenidos y otros tantos heridos, varios de gravedad, con la pérdida definitiva de la visión en alguno de sus ojos, por el impacto de las balas de goma. Entre ellos estuvo Roberto Alvarez, el “Barba”, obrero gráfico y militante del PO, quien perdió el ojo izquierdo. Otros dos compañeros, César Arakaki y Dimas Ponce, fueron detenidos días más tarde, acusados injustamente por gravísimos delitos, y próximamente deberán enfrentar un juicio oral.


Adentro del Congreso, una perla fue la ausencia durante el debate y la votación del saqueo, del diputado Daniel Scioli, para evitar tener que votar a favor. En ese acto puso de relieve qué hubiera hecho él con la cuestión previsional si era electo presidente por el kirchnerismo.


La diputada del PO-FIT, Romina Del Plá, planteó en el recinto que se llame a un referendo para que el pueblo se pronuncie sobre la reforma previsional y que, de ese modo no se someta a una pantomima democrática la aprobación de una ley reaccionaria. La moción fue respaldada por 108 diputados y rechazada por el bloque oficialista y los legisladores que responden a los gobernadores peronistas.


Como destacaba días después Marcelo Ramal en Prensa Obrera, “para los trabajadores, el proceso que llevó a la ley antijubilatoria ha sido un curso acelerado acerca del régimen político y social vigente, como maquinaria de engaño y explotación política de la mayoría del pueblo. Durante la campaña electoral, Marcos Peña se cansó de asegurar que ´no estaba prevista reforma jubilatoria alguna´. Pero unas horas después de haberse embolsado los votos de millones de adultos, el gobierno anunció el reajuste a la baja de los haberes y la elevación de la edad jubilatoria”.


El sistema jubilatorio actual está en peligro. El gobierno y los gobernadores de todo pelaje quieren dar cuenta de él. Con la excusa del reclamo de la Corte para que trate el tema del índice de actualización, en las próximas sesiones parlamentarias muy probablemente intenten volver a colocar el tema previsional en debate. Trabajadores y jubilados tienen por delante la lucha común por la defensa de los actuales derechos y se debe plantear el reclamo de 82% móvil para todas las jubilaciones y que el mínimo cubra el costo de la canasta del jubilado. 


La jornada del 18D de 2017 quedará inscripta como el antecedente en la lucha contra el próximo despojo que pretenderán ejecutar los partidos capitalistas.


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