03/02/2021
formosa

Abajo el régimen de Insfrán

Por una salida para los trabajadores.

La cuarentena establecida a causa de la pandemia del Covid-19 desnudó rápidamente todas las deficiencias estructurales de una provincia y los métodos represivos con los que gobierna Gildo Insfrán desde hace más de 25 años. Formosa cuenta con un devastado sistema de salud público vaciado desde hace mucho tiempo de insumos, aparatología y de profesionales necesarios, sobre todo de especialistas.

La tasa de trabajadores desocupados, precarizados o en negro que percibiendo ingresos de miseria ronda el 50%. Estos porcentajes implican que aún los asalariados estables son arrastrados a mayores carencias, perdiendo todos los años contra la inflación. A estos resultados tenemos que sumarle el grave déficit habitacional, generando un problema social -y sanitario, en el marco de una pandemia-, donde el hacinamiento es una de las condiciones que facilita una mayor propagación del virus. Todos los indicadores económicos y sociales en Formosa muestran la situación desesperante de la población trabajadora. Este cuadro de mayor empobrecimiento pone en riesgo hasta lo más mínimo, como es la alimentación de miles de familias.

En estas condiciones, para controlar los reclamos ante la pandemia y sus consecuencias, Insfrán dio un golpe de mando. Conformó un “Consejo de atención por el Covid” que centralizó todo el poder, incluso en las localidades del interior. Los comisarios, que responden al “superministro” Jorge González, han quedado al frente de los consejos locales por arriba de los intendentes, instalándose un Estado cuasipolicíaco. Así, el gobierno viene actuando bajo la línea de la represión y la penalización. Efectivamente, en lugar de garantizar los recursos necesarios para que se pueda llevar adelante la cuarentena, el gobierno prefirió actuar con el libreto que mejor conoce, concentrando toda su estrategia en la represión y el encierro de los formoseños.

Desde un principio, provocó el fenómeno de los “varados” con miles de trabajadores que se encontraban fuera de la provincia por razones de trabajo o de salud, abandonándolos en condiciones inhumanas a la vera de las rutas. Fue en estas condiciones en la que un joven perdió la vida, ahogado, tratando de ingresar a la provincia. Todo esto, mientras que en los centros de alojamientos amontonaba a los que conseguían ingresar bajo el sistema de reglas impuestas por del gobierno. Estos centros, en lugar de ser lugares de atención, se convirtieron en los primeros focos de contagios.

En estas últimas semanas, fueron estos establecimientos -multiplicados y convertidos en centros de aislamientos- los que han generado masivas denuncias de abusos y vulneración de los Derechos Humanos. Familias con niños, sanos o enfermos, son llevados, muchas veces con violencia policial, a estos centros, sin fecha cierta de egresos y sin ninguna garantía de que no será allí donde contraerán el virus. Estas situaciones han provocado protestas en toda la provincia. En el Oeste, por reclamos de las comunidades originarias fueron detenidos cerca de veinte wichis, cuatros de ellos aún siguen presos. En Clorinda, se realizaron múltiples cortes de ruta por el bloqueo de la ciudad que lleva varios meses. En la ciudad de Formosa, el gobierno ha intervenido en distintas ocasiones para desarmar varios intentos de movilizaciones y hasta llegaron a detener a dos concejalas de la ciudad.

La lista de violaciones de los Derechos Humanos es larga, pero estos atropellos ya tienen un extenso historial. Sucede que el régimen de Insfrán se viene sosteniendo por 30 años en base a las violaciones de todo tipo de derechos. Bajo este mismo gobierno sucedió el asesinato de Roberto López, Qom de la comunidad de La Primavera; la represión a los pibes del excolegio Nacional; los espionajes por parte de las fuerzas represivas; los secuestros de los DNI a pueblos originarios en los tiempos de votación, entre una larga lista de violaciones contra el pueblo. En este cuadro, queda en claro que lo que pretenden ocultar los Cafiero y Pietragalla es en realidad un sistema implacable de violaciones permanentes de los Derechos Humanos, haciéndolo pasar como simples abusos de algunos policías.

La falsa oposición

Desde la oposición nucleada en Juntos por el Cambio contraponen a las medidas del gobierno el levantamiento de la cuarentena. Con ese planteo han fogoneado algunas movilizaciones pidiendo la liberación de todas las actividades, sin mayores reparos sobre cómo impactaría esto en la salud de la población. Se apoyan en los atropellos que realiza el gobierno para golpear de una forma demagógica como abanderados de las “libertades democráticas” pero los intereses por los que reclaman son ajenos a las de los trabajadores. Mientras hacen demagogia “liberal”, nada dicen de las condiciones del sistema sanitario o de las condiciones sociales en que nos encontramos. Prefieren callar para ocultar sus responsabilidades bajo el gobierno de Macri, quien barrió al Ministerio de Salud y gobernó con represión y tarifazos de la mano de Insfrán.

En Formosa, desfilan los que han posado de opositores y terminaron con puestos en el gobierno. Los que hoy tibiamente critican a Insfrán han sostenido durante años al gobernador. Ahora los campeones de la “democracia y las libertades” reclaman por la intervención federal de la provincia. En lugar de plantear terminar con el régimen de Insfrán y sus socios, le tiran la pelota al gobierno nacional, quien ha salido a defender a capa y espada al gobernador vitalicio formoseño, que continúa en su puesto a base de represión y un sistema electoral fraudulento. El programa de esta oposición no representa una salida a las masas empobrecidas ni para los sectores que reclaman libertades democráticas. Por el contrario, sus planteos son los del FMI y el de los acreedores internacionales.

Nuestro planteo

Frente a todas las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos promovemos la conformación de una comisión investigadora de organismos de DD. HH. independiente. Todo el país ve como los formoseños vivimos sin acceso a la salud, al trabajo, la vivienda, entre otros derechos que se nos niegan y la represión y persecución permanente. La oposición de JxC envía “delegaciones” a Formosa pero comparten el mismo programa político que el gobierno y quieren gobernar para los ricos de la provincia, para los empresarios y terratenientes.

El Partido Obrero de la provincia lanza una gran campaña para deliberar entre los explotados la organización de asambleas, plenarios y congresos de trabajadores de la provincia, tanto del campo como de la ciudad, para establecer un programa de lucha para terminar con el régimen de Insfrán y pelear por el conjunto de necesidades de la población formoseña. Luchemos por la triplicación del presupuesto para salud, con los nombramientos de todos los profesionales necesarios para la atención en toda la provincia, por trabajo genuino con salarios que cubran el costo de la canasta familiar hoy de $55 mil que nos saque de la pobreza. Por un inmediato plan de viviendas populares, garantizando un techo para las miles de familias que no pueden acceder a ello. Apertura de los libros contables de las empresas de servicios para terminar con los tarifazos y la inflación. Conformar los comités de salubridad en cada lugar de trabajo que controle y haga garantizar todos los recursos y medidas sanitizantes, cuidando la salud de todos y todas las trabajadoras. Ingreso para las y los desocupados equivalente a la canasta básica.

Luchamos por una salida de los trabajadores al régimen de hambre y represión de Insfrán y los partidos que lo sostienen mediante la movilización independiente del pueblo trabajador de Formosa.