Respuesta del P.O. al Mas
Abajo el voto a Menem, que I. U. denuncie al Colegio Electoral y fije una posición independiente
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Buenos Aires, 4 de noviembre de 1988
Al Comité Nacional del Movimiento al Socialismo
Compañeros:
En respuesta a vuestra carta del 2 de noviembre les decimos de entrada y derecho viejo que el portador de la presente está mandatado para establecer la realización de inmediato de la reunión de Izquierda Unida con el Partido Obrero que ustedes proponen al final de vuestra carta con la muy singular y nada veraz expresión de “rehagan la cita con IU a la que faltaron, hagan sus aportes al programa...”, etc. Como ven somos claros y netos.
Naturalmente, aceptamos así lo que ustedes y el partido comunista siempre nos negaron durante largas semanas, es decir, una reunión entre las tres organizaciones. Salta a los ojos que la disposición que ustedes manifiestan ahora para que hagamos “aportes” al programa de IU se contradice flagrantemente con la “Declaración política" de ésta, que “condiciona” el ingreso de otras fuerzas de izquierda a la IU a la aceptación del programa que el Mas y el PC elaboraron con la exclusión de todo el resto.
Entonces que quede claro: reunión ya para discutir el conjunto de los planteos que se formulen.
Porqué el Mas rechaza un Frente común
Ahora vamos al grano. La esencia de vuestra respuesta puede resumirse en esto: ustedes, es decir el Comité Nacional del Mas, rechazan la propuesta que el Comité Nacional del PO les hizo en la carta exclusivamente dirigida al Mas, de fecha 26 de octubre, de “(unirnos) para luchar por modificar esta posición menemista (de IU) y por iniciar una discusión sobre el programa y la organización del frente”, y aceptan en cambio la otra opción de “(capitular) ante la burguesía y aun el imperialismo, por la presión del partido comunista y por vuestra ceguera electorado comunista y por vuestra ceguera electoralista”. Para decirlo de nuevo, de modo de que no queden dudas, vuestra carta rechaza la propuesta de Frente Único entre al Mas y el PO para luchar juntos por modificar la posición de la posibilidad del voto a Menem, planteada por el PC, la cual se encuentra autorizada por el acta RESERVADA que, sobre este aspecto, han firmado vuestras dos organizaciones. Esto es lo que verdaderamente lamentamos de vuestra respuesta. Nos endilgan una serie de citas truncas por demostrar que no seríamos frentistas, precisamente en el momento en que les planteamos un vital Frente de principios Mas-PO para no caer en la charca de una posición que admite la votación de una candidatura burguesa de características derechistas por parte de la Izquierda Unida. Debemos confesarles que nos hemos preguntado a nosotros mismos, cuando leímos vuestra carta, si ustedes realmente han sopesado en serio el valor y el alcance de un Frente Único entre nuestras dos organizaciones, no ya en defensa de la independencia obrera, sino en relación a algo que está aún por debajo de ésta —la independencia político-electoral de IU respecto a los partidos que la burguesía presenta para los próximos comicios.
El partido comunista pregona por doquier, a cualquiera que quiera oírlo, que sí; que llegado el caso de una impasse en el Colegio Electoral, sus electores votarán por Menem. Nos lo han dicho dirigentes del CC del PC; nos lo han dicho ustedes mismos en las reuniones bilaterales que mantuvimos durante varias semanas; y lo saben por supuesto todos los mentideros políticos del país. El periódico del partido comunista y los dirigentes del Fral están preparando políticamente a su base y al electorado en esta dirección. Frente a esta innegable situación, ustedes han elegido el lamentable y suicida papel de transformarse en los defensores del “acta" del IU, luego de haber sido los críticos de ésa posición, al menos según ustedes nos informaron en las reuniones que se realizaron entre el Mas y el PO. En tanto los dirigentes del PC se “hacen los osos” sobre la existencia o no del acta, o sobre su contenido, ustedes han salido a defenderla políticamente. Han pasado a ejercer la representación de la posición política que ustedes nos dijeron que no era la vuestra, es decir han pasado a defender la posición del PC. Esto lógicamente no nos sorprendió; por algo les advertimos el problema en la carta que les dirigimos exclusivamente a ustedes; pero no podemos negarles que lo hemos caracterizado y sufrido como un retroceso.
¿Es posible que no se hayan dado cuenta que ese acta cuestiona seriamente el procedimiento de la selección de los candidatos por medio de la llamada “interna abierta”?. Con la autorización que el acta brinda para votar por Menem, la “interna” se transforma en una vía que utilizarán los partidos burgueses para que el resultado de ella refuerce las posiciones y posibilidades de estos partidos en el Colegio Electoral. Se llega así al extremo negativo de las limitaciones que tiene el sistema de “primarias” adoptado por IU, lo cual perjudicaría principalmente a la lista de ustedes. Leyendo lo que llevamos escrito hasta aquí, tenemos la impresión de que nos hemos transformado en defensores más consecuentes que ustedes mismos, de lo que serían vuestros propios intereses, o por lo menos de cómo vuestra base interpretaría esos intereses.
Se impone, entonces, forzosamente que les reiteremos: Sí, vamos a la reunión conjunta con IU; que la reunión se haga en menos de 72 horas, porque no se puede seguir perdiendo el tiempo; pero ustedes deberían intervenir en este proceso en Frente Único con el PO, con nosotros, para eliminar cualquier planteo de voto por Menem y para darle al programa una fisonomía consecuente, no democratizante ni parlamentarista. Las bases del PC están animadas de un gran espíritu combativo —nos referimos a las bases obreras— y ocurre en buena parte lo mismo con un sector de su dirección, bien que en este caso esta combatividad está políticamente bloqueada por la formación histórico- ideológica menchevique que ha caracterizado a los partidos stalinistas. Esta dirección no puede soslayar las contradicciones terribles en que han incurrido —por ejemplo, llamar a un frente con los electores antiperonistas de Molinas y pasar luego a un planteo de electores “izquierdistas” de Menem.
Se rompe la “reserva” de un acta que sigue siendo “reservada”
Nos preguntamos sinceramente: ¿Creen ustedes realmente que el acta famosa “es justa y principista”, como lo dicen en vuestra carta? ¡Ni el papel en que está escrito ese texto es “principista”!
Y si no vean. “Izquierda Unida, dice vuestra carta, como saben, tiene un programa, una declaración política y un acta de fundación”. La impresión que produce esta frase tan sencilla es que el diablo le movió la muñeca a su redactor. ¡"Como saben”! Quiere decir que “sabemos”, que no hemos planteado nada “trucho", ¡Pero es mentiras que lo sepa alguien más que nosotros! La declaración la hicieron conocer; el programa lo hicieron conocer; pero la llamada “acta de fundación” no la hicieron conocer. Uno se pregunta naturalmente por qué. Pero si examinan el asunto más de cerca verán que hay algo más que esto. Ese algo más es que sin el conocimiento del acta, ni el programa ni la declaración política son tal programa o tal declaración política, esto porque falta un texto programático y una declaración política, nos referimos al acta, que bien podría alterar el programa y la declaración. El ocultamiento de esos pocos párrafos del acta se convierte así en un proceso de vaciamiento del programa y de la declaración; para decirlo en términos “constitucionales”, el acta es un decreto del poder ejecutivo que reglamenta (y normalmente deforma) una ley del congreso. ¿Si el acta es tan “justa y principista” por qué no fue dada a publicidad?
El acta interpreta o reglamenta la declaración política y el programa. Ahora ustedes nos mandan una carta que interpreta el acta. Claro que vuestra interpretación no tiene valor legal, porque es unilateral. Tendríamos que conocer todavía la interpretación de la otra parte de IU. Al decreto del poder ejecutivo de ustedes le falta aún una firma para transformarse en norma de aplicación universal y obligatoria.
De cualquier manera, aunque vuestra interpretación del acta no tenga valor oficial y no pase por lo tanto de ser una mera expresión de deseos o un punto de vista enteramente subjetivo y hasta arbitrario en términos de lo que realmente ha firmado con ustedes el PC, y que éste se encarga de interpretar a su vez por medio de su prensa, publicaciones, oradores y hasta reuniones reservadas con grupos peronistas como Funap o Nueva Generación (de Tucumán); aun con todas estas limitaciones insalvables, cuál es exactamente esa interpretación vuestra?
Ustedes citan textualmente el acta, la cual afirma que en la campaña electoral y en el Colegio Electoral IU impulsará su proyecto y sus candidatos en todos los cargos, incluidos los de la fórmula presidencial. Esto está diez puntos, es claro como el agua, y hasta nos animaríamos a decir que es tan transparente y nítido, que deja la impresión de que fue redactado con todo cuidado, como para disipar la idea de que pudiera haber otra posición sobre esto. De todos modos, no inflemos: el acta se limita a repetir lo que no es más que la posición que debiera tener cualquier partido o frente —impulsar su programa y sus candidatos hasta el final.
Pero como ustedes saben, el acta no termina ahí. En realidad, la contundencia y la nitidez de esa posición es un preámbulo para meter su negación a renglón seguido. Esto nos hace acordar a Alfonsín, quien cada vez que quiere justificar un congelamiento de salarios para pagar la deuda externa empieza hablando de la “ética de la solidaridad”, o que se jacta de la “moralidad administrativa” de los radicales cuando el país se entera de algún negociado.
¡El Mas defiende el voto a Menem!
Como ustedes mismos lo admiten, nosotros, PO, nos “agarramos” de “la frase siguiente”: “En caso de que circunstancias políticas particulares plantearan la necesidad de REDISCUTIR ESTA POSTURA, IU analizará en concreto esa situación, para determinar su posición” (Las mayúsculas son nuestras, del PO). El punto está redactado con tal amplitud que incluye en la REDISCUSION todo; no sólo la posición en el Colegio Electoral sino hasta el impulso al proyecto propio y a los candidatos en la campaña electoral. Ante “circunstancias políticas particulares” el cambio no tiene límites con relación a la defensa del programa, declaración y candidatos. Al compañero del Comité Nacional del Mas que le pueda resultar excesivamente rigurosa esta caracterización del acta, aunque responde escrupulosamente a lo que ella dice, le recordamos que el periódico y los candidatos del PC ya están poniendo en práctica, en lo que a ellos hace, ese derecho de revisión, por cierto, que unilateralmente, pues se han puesto a hacer campaña peronista y presentan a Menem como el mal menor, cuyas “promesas" habría que hacer “cumplir por medio de la lucha”.
El acta plantea, entonces, la REDISCUCION del voto a los candidatos de IU en el Colegio Electoral y, en última instancia, la REDISCUSION de la campaña misma. ¿Qué interpretación hacen ustedes de esto en vuestra carta? Que en caso de “una crisis político-institucional” en el Colegio Electoral “IU discutirá la mejor táctica para luchar por su programa”.
Esto es simplemente falso. La REDISCUSION que menciona el acta se refiere a “ESTA POSTURA”, es decir la de hacer campaña y de votar por los candidatos propios, incluso en el Colegio Electoral, incluso la fórmula presidencial No es “LA TACTICA” en general lo que el acta pone en cuestión, sino el impulso al proyecto y el voto a los candidatos de IU. El acta autoriza el eventual voto a Menem, aunque lo condiciona a una “rediscusión”, lo cual significa que da “libertad de voto” a los electores de IU, si el PC y el Mas no llegan aun acuerdo en la “rediscusión”, que fue precisamente lo que, según ustedes nos habían informado, les había planteado el PC en la primera versión del “acta de fundación”. Resulta claro de aquí que salió el acta del PC y que vuestros intentos de “agarrar” al PC con una fórmula “justa y principista” han fracasado. Esto, después de todo, no sería verdaderamente grave, sería apenas un error, si ustedes se aterran firmemente a lo que nos dijeron que es vuestra posición original, y plantean modificar esta “acta reservada”. Para eso, aunque no sólo para eso, les proponernos un Frente Común. Pero, obviamente, para imprimir esta necesaria y urgente corrección de rumbo, ustedes no pueden seguir fingiendo que el acta dice otra cosa que autorizar el eventual voto a Menem en el Colegio Electoral y hasta la violación de los términos en que debe desenvolverse la campaña electoral, como ya lo hace el PC. Esta violación se desprende, naturalmente, del planteo referido al Colegio Electoral, esto porque hay que preparar al electorado para votar por Menem y porque el planteo de la posibilidad de votar a Menem apunta a llevar a sectores del peronismo a votar en la “interna” y, a término, a un “frente de liberación nacional y social” con la “identidad peronista”, o sea con la burguesía nacional o bajo la dirección de la pequeña burguesía nacionalista.
Compañeros: El gran equívoco de ustedes, así lo creemos, es que si bien un frente siempre impone resignar posiciones propias en favor de compromisos, porque de lo contrario jamás podría haber un frente, no hay fórmula en el mundo que pueda establecer un compromiso entre votar a la burguesía y no votarla, votar a Menem y no votarlo. Cuando ustedes se esfuerzan por convertir en letra un compromiso que no es posible como tal en la realidad, lo único que pueden conseguir, y que han conseguido, es disimular la capitulación política.
¿“Ciencia ficción” o componenda innoble?
Procuremos, a partir de aquí, avanzar en la cuestión de la crisis en el Colegio Electoral. Ustedes hablan de que discutirán, oportunamente, la “mejor táctica” a seguir en esa eventualidad. En realidad, ustedes carecen de esa táctica, la única que tienen es la de revisar el voto de vuestros electores por los candidatos propios. Pero ustedes carecen de esa táctica, además, por el simple hecho de que no la formulan ahora, cuando es perfectamente posible hacerlo ya, incluso es necesario explicarla en la campaña electoral para preparar al pueblo ante lo que O-BLI-GA-D A-MEN-TE ya plantea el Colegio Electoral; a saber, o una crisis política o un entongue entre los principales partidos burgueses. Ustedes solo ven la crisis, es decir una impasse como la que en cierto momento se dio en Tucumán con la elección por el Colegio del gobernador, en 1987; pero no señalan que un entongue entre Angeloz y Menem también plantea el problema de la táctica a seguir. Este problema de la denuncia del Colegio Electoral como una camisa de fuerza para imponer un “entendimiento”, o “pacto”, vuestra acta ni lo roza. Ello prueba que no han discutido ninguna táctica sino simplemente la alternativa de capitular ante Menem. El Colegio Electoral es una institución reaccionaria, porque representa la elección indirecta y viola el principio del distrito nacional único, lo que en este último caso lleva a la inflación de los electores de las provincias más atrasadas y manipuladas. Este escamoteo total del Colegio Electoral lo han sustituido por la posibilidad del voto a Menem, algo que es sencillamente sensacional de parte de un partido como el Mas, que ha dicho que la Constitución de 1853 es reaccionaria, y de parte de la coalición IU, que reclama la reforma de la Constitución. Suponemos que sabrán que el Colegio Electoral es, no una institución de origen legislativo, sino constitucional. En síntesis, la famosa táctica que ustedes reservan para dentro de trescientos días, deben plantearla ahora, como el Partido Obrero lo viene planteando desde 1983: abajo el Colegio Electoral lo cual lleva de pasó al distrito único. Si Menem y el partido justicialista no se unen a nosotros para luchar por el desconocimiento de cualquier contubernio en el Colegio Electoral, es decir por su supresión o por la consagración del que sacó más votos; es decir si acepta este Colegio Electoral, que después no nos venga a pedir los votos que le faltan para llegar al 50,1 %. Pero, además, si ustedes definieran YA esa táctica, cortarían de cuajo la posición votomenemista del PC, que pasaría a perder todo sentido, y plantearían el único frente único concreto, hoy, con alguna izquierda peronista: ninguna alianza EN el Colegio Electoral reaccionario, abajo el Colegio Electoral. En esta lucha deberíamos plantear incluso la huelga general. Naturalmente que si esta huelga general cobra amplitud, la cuestión del respeto a la voluntad popular podría ser desplazada por una alternativa obrera revolucionaria. Desde YA debemos denunciar al Colegio Electoral como el pretexto y el terreno del “gran acuerdo nacional” radical-peronista, impugnando de este modo la polarización a que se quiere someter al electorado.
Se ve que ustedes no han tenido presente una reciente experiencia en Bolivia, relacionada con esto. Cuando Siles Suazo ganó las elecciones, la mayoría en la Asamblea Legislativa que debía elegir al presidente, la tenían Banzer y Paz Estenssoro. El proceso se cortó por el golpe de García Meza. Cuando al final una huelga general volteó a la dictadura, lo trajeron a Siles de Venezuela al Palacio Quemado, lo que luego fue aceptado por la Asamblea Legislativa. La burguesía quebró sus procedimientos constitucionales para parar la revolución. Nosotros debemos denunciar las instituciones constitucionales reaccionarias, por medio de las cuales se quiere falsear la limitada voluntad popular del sufragio burgués, sea consagrando a un candidato minoritario, sea armando un pacto para autorizar que suba el que salió primero, para impulsar la revolución. Lo que no debemos hacer en ninguna circunstancia es aceptar el reaccionario Colegio Electoral y luego votar en ese “recinto innoble” por un candidato patronal derechista.
El PO, desde siempre ¡abajo el Colegio Electoral!
Esta es la posición manaste, que el PO tiene desde1983, y que ustedes falsean con citas trun- cas. Un marxista no espera el resultado electoral para fijar la táctica marxista en el parlamento; tampoco debe esperar los resultados para hacerlo con relación al Colegio Electoral. Esto ya evidenciaría una capitulación con referencia a la lucha por la democracia. El Colegio Electoral es como las reuniones de Semana Santa, existe para estructurar el contubernio contra el pueblo. Nosotros somos los que les decirnos en nuestra carta anterior que a partir de 1912 el Colegio Electoral perdió relevancia, pero que se buscó restablecerla a partir de 1973, lo que ustedes niegan. El estatuto de Lanusse, de1972, estableciendo la doble vuelta, y luego la vigencia del Colegio Electoral, en 1983, apuntaban precisamente a forzar los acuerdos previos entre los partidos burgueses, con el reaseguro de que en todo caso existía un medio para imponer un acuerdo posterior. En nuestra carta omitimos el antecedente del Colegio Electoral de 1963, que consagró a Illia. Ahora, el problema del Colegio Electoral se planteó abiertamente, cuando Alfonsín se declaró dispuesto a suprimirlo si los justicialistas accedían a una reforma constitucional con primer ministro. El tema es centro de intensas maniobras políticas. Frente a esto, ustedes sólo hablan en vuestra carta de “variantes hipotéticas”. Decimos: declarar ya la táctica de izquierda contra el Colegio electoral y declarar ya que en ninguna hipótesis votaremos por los candidatos de la burguesía.
No nos vamos a tomar el trabajo de abusar de la paciencia de ustedes mediante las citas completas de nuestras posiciones de 1983, que ustedes recortan con manos de “coiffeur”. Simplemente les adjuntamos integralmente los artículos correspondientes de Prensa Obrera (ver PO N° 248), en la esperanza de que eviten en el futuro de qué algunos de ustedes abusen de la confianza que les deposita el conjunto del Comité Nacional del Mas. También les adjuntamos el artículo donde criticamos vuestra posición en 1983, de votar en el Colegio Electoral a uno de los candidatos burgueses, en la medida que se avenga a suscribir “un programa”. ¡Es la misma posición de los editoriales del “Que Pasa” de hoy!
Pensamos que estas insuficiencias teóricas de conjunto de ustedes han contribuido para que se embarraran con el acta reservada, secreta, de IU. Los métodos de la diplomacia secreta, que los marxistas denunciamos como propia de los Estados burgueses, son completamente inadmisibles en partidos marxistas que incluso se reclaman de la IV° Internacional.
Un Frente de lzquierda es posible solo sobre el cadáver del “frente derechista”
Lo esencial de nuestra carta ya está dicho. Simplemente no podemos dejar pasar algunas acusaciones a nuestro partido que son falsas y que más aún pretenden ocultar vuestra política en todo este período.
“El Mas hizo en su II Congreso, del mes de mayo, dicen, el llamado a la unidad de la izquierda. En respuesta, Altamira utilizó un programa de TV, que compartió con Zamora y Echegaray, para oponerse al frente”.
Ustedes hacen dos afirmaciones que contienen cuatro falsificaciones. Primero. El congreso del Mas fue a mediados de mayo; Altamira llamó a un Frente de Izquierda en el acto del 1° de Mayo. (Ver Clarín del 2/5.) Segundo. Antes que Altamira pudiera “oponerse al frente” en un programa de televisión del mes de agosto, Zamora y Echegaray exigieron al productor del programa la separación de Altamira. Los televidentes pudieron tener una visión indirecta de esto, en el hecho de que Zamora y Echegaray ignoraron, en perjuicio de ellos, a Altamira durante el programa. Tercero. Altamira no se opuso al Frente sino a lo que ustedes citan como “el frente derechista de la izquierda", es decir el frente electoralista con Molinas. Cuando PO denunció este frente derechista (26/5), el PC apoyaba el Frente con Molinas y Zamora respondía: “No creemos que (Molinas) tenga el perfil adecuado” (El Periodista, 13/5). Once días después, La Nación informaba, en base a consultas con el Mas y el PC: “Los dirigentes del Mas aceptarían las precandidaturas de estas personalidades que, según lo manifestado por el PC, provendrían del ámbito periodístico y judicial”. Entretanto, Pasquini Duran, un periodista con fácil tránsito por el Fral, informaba en Página 12, que el Fral quería negociar con Cafiero el voto de los electores de un frente de izquierda en el Colegio Electoral (11/6/ 88). ¿Si todo esto no es un “frente derechista de izquierda”, qué cosa es?. Cuarto. Al impugnar nuestra caracterización de que el frente con Molinas para votar a Cafiero es un frente derechista, vuestra carta está avalando, cuando aún no se ha disipado por completo su olor a podrido, ese frente derechista. Si ustedes piensan así del proceso derechista que caracterizó al frentismo. del PC desde el acuerdo de éste con el PH, querría decir que la ruptura del partido comunista con ustedes en 1987 fue progresiva. La política del PO contribuyó al derrumbe de ese frente derechista, bien que no creamos haber sido factor principal, ni por lejos. Pero mucho le sirvió a un sector de la vanguardia obrera. Ustedes coquetearon, y hasta por momentos se alinearon con ese proyecto, es por esto que hoy esperaron un acta que autoriza a votar a un candidato burgués con características derechistas.
Sobre el “gobierno de los trabajadores” del programa de Catamarca, la cita entera de Prensa Obrera dice: “El programa plantea al final gobierno de los trabajadores y los sectores populares', sin definir su contenido (lo que ustedes no citan), no puede ser caracterizado como progresivo porque tiene la única finalidad de ser usado por el Mas en su crisis interna...” (y luego cita las posiciones famosas de Zamora de “Tiempo Nuevo”). Pero lo que ustedes ocultan es que el artículo termina así: “Es decir que hay que romper la envoltura democratizante para que aparezca el verdadero frente de izquierda (¡En esto estamos todavía! PO). Que se abra la discusión política. Que se llamen a asambleas. Que el frente adopte un plan de acción para orientar, las luchas populares. Que se establezca una línea de conducta para echar a la burocracia de los sindicatos. Que los candidatos electorales sean trabajadores elegidos en asambleas obreras. El frente de izquierda debe preparar políticamente a los trabajadores para derrocar a la burguesía y al imperialismo”. (PO 21/9). Esta es la cita. El compañero que escribió vuestra carta tiene oficio de manicura; que vaya a recortar uñas y que otro cite al PO “in toto”.
¿No tienen estas posiciones una enorme actualidad?
La deshonestidad con que ustedes nos citan, compañeros, es tan grande que ustedes ponen en nuestra boca que “El Mas ha retirado la consigna de elecciones democráticas de candidatos, algo que de todos modos siempre fue un bluff...”, e interrumpen la cita aquí, la cual sin embargo continúa de esta manera: “(bluff) de baja calidad, como se demostró cuando no aceptó las resoluciones de la Asamblea de trabajadores de Neuquén, en 1985, reclamada por el Mas mismo” (PO,26/6). En esa asamblea obrera se resolvió rechazar el Frepu.
La cuestión del FMI ya está explicada en nuestra crítica al programa de IU; es al cuete que ustedes citen una frase de esa crítica y no citen los argumentos y las demostraciones que la sostienen. Eso lo discutiremos si es cierto que quieren una reunión de IU con el PO.
¿Que se doble para que no se rompa?
Compañeros, creemos que las cosas están claras. El 21 y 22 de octubre les insistimos para hacer una reunión conjunta, antes de la conferencia de prensa de IU para discutir y poder ir juntos a esa conferencia de prensa si llegábamos a un acuerdo. Ustedes nos dijeron que no, que la reunión podría tener lugar sólo después de proclamada la I.U.. Nosotros les dijimos que, en esas condiciones, primero teníamos que ver qué cosa terminaba proclamando IU, para determinar el carácter de la reunión que se iría a hacer. De común acuerdo levantamos la cita del 24, para explicarles por escrito nuestra posición. El 25 les mandamos de inmediato una carta a Ustedes y otra al IU, fijando posición sobre vuestra Conferencia de Prensa (hechos consumados) para hacer la reunión. Recién al cabo de ocho días ustedes nos contestan; IU (es decir también ustedes) todavía no se dio por enterada. ¿Cuál es la “cita a la que falta(mos)”? ¿Quién es el que realmente está pinchando todas las “citas” desde hace dos meses?
Bien, concretemos esa inasible y fugaz reunión conjunta. Pero por sobre todo les pedimos que discutan afondo la enorme capitulación del acta, la necesidad de que hagamos un Frente Único en torno a una política revolucionaria frente al Colegio Electoral, y por un frente igualmente revolucionario.

