25/08/2018

Aceleran la redacción de una nueva ley previsional (reaccionaria)

Por Mario Diamonte Jubilados Clasistas

El Cronista.com del 24/8 informa que “el Secretario de Seguridad Social, Juan Carlos Paulucci (hombre de Triaca) se fue del Ministerio de Trabajo por tener convicciones que no puede comprometer en la reforma previsional que quiere encarar el gobierno y que bajo su dirección estaba demorada”. La información continúa destacando que lo reemplazará Gonzalo Estivariz, actual secretario Legal y técnico de Anses (hombre de Basavilvaso). Estivariz fue quien “diseñó” el programa de Reparación Histórica.


En La Nación (23/8) Carlos Pagni destacó que “…en las conversaciones con la oposición (del gobierno) por el presupuesto, el núcleo de la discusión es el financiamiento del déficit previsional” y agrega: “Cualquier solución fiscal que ignore ese problema es una fantasía”.


Tenemos entonces que esta “santa alianza” del gobierno, los gobernadores, la burocracia sindical y el FMI quiere acelerar la sanción de una nueva ley que barra con todo vestigio de progresividad y protección de los derechos previsionales de los trabajadores.


No hay que dejar de destacar que ya en la ley 27.260 (Reparación Histórica) se establecía en su Art 12 la constitución de un Consejo de Sustentabilidad Previsional que, bajo dependencia del Ministerio de Trabajo (Triaca), tiene la función de la redacción de la nueva ley que ahora se está discutiendo. Nos enteramos ahora que quien presidía esta comisión (ya constituida), fue “renunciado” por demorar su redacción.


Los borradores de esta comisión y las “recomendaciones” del FMI que ya trascendieron plantean:


1. Extender la edad de jubilación a los 70 años (ya no en forma opcional)


2. Establecer 35 años de aportes del trabajador como el mínimo para poder acceder al beneficio previsional


3. Reducir el cálculo del haber inicial (de transición) para que no supere el 40% del salario que percibía el trabajador


4. Reinstalar la figura de las AFJP (privatización del sistema)


El gobierno y sus socios en semejante latrocinio especulan que, de lograr imponer esta ley, durante cinco años prácticamente no habría nuevos jubilados y, cuando lograran obtener el beneficio, su haber será absolutamente miserable (más aún que el actual) y además lo percibirá por poco tiempo porque la expectativa de vida en nuestro país apenas supera los 75 años. Mientras tanto los aportes patronales al sistema continúan reduciéndose, hasta ser incluso nulos como en los casos de aquellos trabajadores cuyo salario no supere los $12.500, o aquellos trabajadores que decidan extender su relación laboral hasta los 70 años, ya que en esos casos según lo establece la ley de Reforma Previsional (27426) aprobada a fuerza de palos y balas el 18 diciembre del año pasado, a partir de los 65 años la patronal ya no hará aportes previsionales. En esto consiste la “sustentabilidad del sistema” que pretenden imponernos.


La burocracia sindical es cómplice directa de esta brutalidad ya que uno de sus miembros integra, según el art 12 de la 27.260, el Consejo de Sustentabilidad Previsional. Estos traidores no solo no han abierto la boca sobre el tema, sino que muy recientemente acaban de entregar, nuevamente, el Salario Mínimo Vital y Móvil, que el gobierno resolvió unilateralmente aumentar el 25% en cómodas cuotas el salario mínimo, mientras la burocracia “reclamaba” un aumento del 100%. Es por esta razón que este ridículo y miserable aumento del Salario Mínimo no movió el amperímetro del Haber Mínimo jubilatorio que nunca puede ser inferior al 82% del Salario Mínimo.


Resulta evidente que es una cuestión central para el movimiento obrero evitar que este nuevo crimen social se consume. Para ello las organizaciones de los trabajadores tienen que tomar en sus manos la tarea de organizar desde ahora el rechazo absoluto a este engendro, mediante una enérgica campaña entre sus bases, que advierta a los trabajadores sobre la catástrofe que nos amenaza y como enfrentarla. Queda claro que no se trata de un reclamo más, sino de una cuestión vital y central que unirá en una lucha común a los trabajadores en actividad cuyo futuro previsional está absolutamente cuestionado y los jubilados que hoy estamos luchando por nuestras reivindicaciones.