10/03/2011 | 1167

Aerolíneas-Austral: La Cámpora busca socios capitalistas

Después de atacar en el Congreso a los trabajadores aeronáuticos, la Presidenta dejó trascender que está buscando socios para una nueva privatización de Aerolíneas -la cual nunca dejó de ser privada, puesto que las acciones siguen en manos del grupo Marsans. Hace más de dos años, con el voto de Proyecto Sur, de Cobos y el visto bueno de Zapatero, el gobierno se hizo cargo de las deudas del grupo español Marsans, unos 2.000 millones de dólares, e inició un proceso de expropiación que se encuentra estancado. Una reprivatización de AA, la que podría ser parcial, implicaría que un capitalista privado negocie con el grupo Marsans una transferencia de acciones, con la ventaja de la estatización de las deudas acumuladas. Sería un gran negocio para ambos -comprador y vendedor.

La pelea de fondo

Aerolíneas-Austral está siendo sometida a las enormes presiones de la crisis mundial. El negocio aerocomercial ha intentado salir de ella mediante mega-fusiones, las que han dado lugar a la destrucción de miles de puestos de trabajo. Los K intentan sumarse a Sky Team (Delta, Air France, Alitalia), que no tiene prácticamente aliados en América Latina. Pero chocan con las presiones por reducir al menos a la mitad su dotación de casi 10.000 trabajadores. La movida presidencial puede comenzar por separar y privatizar Austral, que recibió todos los aviones nuevos y mantiene una estructura de funcionamiento independiente, para luego ‘racionalizar’ Aerolíneas.

La burocracia

Durante el período «estatal», los K lograron disciplinar a todas las fracciones de la burocracia -desde el barrionuevismo a las dos CTA. Los ocho sindicatos aeronáuticos cumplen a rajatablas una paz social por tres años, aceptaron sin lucha un miserable 21% el año que pasó y han dejado avanzar la flexibilidad horaria, la tercerización y los despidos. Cirielli, dirigente de los técnicos (Apta), quien fuera mano derecha del procesado Jaime, viene impulsando la participación de socios amigos de los K: Cirigliano de Plaza/TBA, Avila, Eurnekian o Brito, del Grupo Macro. Por su parte, Pérez Tamayo, dirigente de los pilotos (Apla), actúa como lobbysta de la Boeing.

Los trabajadores

Como ya ocurrió en el pasado, una nueva reprivatización, con su secuela de despidos y pérdidas de conquistas laborales, sería presentada como una salida inevitable al desfalco actual, donde la camarilla ligada a La Cámpora emplea dos millones de dólares diarios sin control. La reprivatización significa un nuevo desfalco: la estatización de la deuda de Marsans y la contraída por la gestión K. Planteamos la estatización integral de Aerolíneas y Austral, con una gestión en manos de trabajadores electos. Esa gestión debería avanzar en un resarcimiento por el desfalco del grupo Marsans. Asimismo, tendría que recuperar las áreas rentables de las aerolíneas, como los servicios de cattering y los free shop que, a su turno, la gestión K reservó para capitalistas privados.
Las burocracias que dicen levantar la bandera de una Aerolíneas estatal se han negado a cualquier medida y mucho menos a romper con el gobierno. En estas condiciones, la negociación de los contratos colectivos debe quedar en manos de paritarios electos.

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