10/11/1993 | 407

Alfonsín “se emociona” con los banqueros

Está claro que la clave del pacto podrido entre Menem y Alfonsín se encuentra en el apoyo que le brindaron de inmediato las cámaras patronales y los voceros del imperialismo en su conjunto. La amplitud del respaldo no dejó afuera ni a Volando ni a la Federación Agraria, lo que permite prever que también contará con el apoyo de las Apymes y las Cooperativas de Crédito (que quieren intervenir en el negocio de las “jubilaciones privadas”). El respaldo “empresarial”  abarca también, entonces, a los “aliados” del Frente Grande —lo cual explica por qué éste ya se encuentra abocado a elaborar su propuesta de reforma de la Constitución, abandonando la lucha para impedir que se consume esta convocatoria “trucha”.


“Usted le ha hecho un gran servicio a la patria, con el acuerdo que firmó con Menem”, le dijo a Alfonsín el presidente de la Asociación de Bancos, Eduardo Escasany. Según Clarín, esta “reflexión” del usurero “provocó una inocultable emoción en el rostro de Alfonsín” (19/11). ¡Qué político de raza, compañero!


El respaldo capitalista al pacto podrido se explica porque éste es esencialmente una operación de aval financiero. Al apoyarse mutuamente, Menem y Alfonsín se comprometen a defender los “pactos preexistentes”, es decir las privatizaciones, y los pactos futuros, es decir las inminentes Administradoras de Fondos de Pensión, que en muy poco tiempo protagonizarán curros y escándalos que dejarán cortos a los practicados por Iberia y durante la semana pasada, por Acindar.


Pero para el mandamás de Sevel, y flamante presidente de la currísima Unión Argentina de la Construcción, Francisco Macri, el pacto debería dar más. Según Clarín, “un convenio socioeconómico entre radicales y peronistas”. Macri planteó textualmente: “Tenemos que presionar. Junto al acuerdo político debe firmarse un pacto económico. Un documento que avale el modelo económico actual y que propicie una nueva política de protección para el aparato industrial”.


El “rey” del peaje reclama, primero, la “defensa del modelo”, es decir de los peajes. Pero, en segundo lugar, quiere conservar los privilegios de su industria automotriz “protegida”, que en principio no comulga con el “modelo”. Macri quiere que el pacto podrido le rinda por “derecha” y por “izquierda”, algo que según Clarín, “no recibió una alta adhesión”. De todos modos, el “industrialista”  Alfonsín no dejó de preguntar: “¿Quieren que propiciemos la creación de un consejo económico social dentro de la Constitución?” Como se ve, por más que pretendan, en palabras del “comentarista” Jaroslavsky, “hacer”  historia, Menem y Alfonsín son simples títeres de sus mandantes capitalistas.

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