Algo huele mal en la UNC
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El secretario general del sindicato de los no docentes, Vallejos, debía sentarse, con diez años de retraso, en el banquillo de los acusados en el juicio por manejos poco claros de los 217 mil pesos que la universidad le entregara para cursos de capacitación en 1996. No obstante, un pedido de postergación lo ha impedido. Las negociaciones se hacen febriles. Está claro: el operativo “salvemos a Vallejos” está en marcha.
Las autoridades universitarias no sólo han hecho la vista gorda: lo han encubierto, como lo revela el que hayan dejado prescribir la causa por malversación de fondos en Medicina. Tampoco iniciaron acción judicial alguna. Recién cuando una no docente de Medicina presentó una denuncia, se constituyeron en querellantes.
Vallejos fue encubierto porque ha sido funcional a los intereses de las camarillas que detentan el poder en la UNC: desmovilizó y desorganizó al gremio como herramienta de defensa de los trabajadores no docentes; entregó la Daspu a los negociados privados; tiró para atrás el reclamo de aumento salarial, etc.
Lo de Vallejos se traslada también al movimiento estudiantil, pues “dirigentes” como Ojea o Montini, también tienen cuentas pendientes con la Justicia y actúan intentando garantizar que los estudiantes no se “rebelen” y perjudiquen los “negocios”.
Vallejos es muy bien conocido por los no docentes, ya que prestó efectivamente sus servicios, no sólo a González y sus amigos, sino a la totalidad de los decanos, por eso ninguno abrió la boca. Su recambio está asegurado con gente anteriormente ligada a él que hoy es apañada por el oficialismo.
Todas las camarillas de la UNC (Willington, Yanzi, Tabela, Di Giusto, Scotto, Fidelio, Barraco, etc.), la burocracia de Vallejos y los “opositores” del MUN, la Franja Morada, el Aces y el Frente Nuevo se alinearon en un frente único en función de oponerse a la agenda que quedó planteada: el aumento salarial, el blanqueo de las sumas en negro y la titularización; el aumento presupuestario bajo el control de los trabajadores universitarios, los derechos políticos de la mayoría de los docentes, la Daspu para los trabajadores universitarios, la anulación de la LES y el conjunto de los problemas estudiantiles.
Hoy continúa esta alianza en función de seguir garantizando los negociados y bloquear el recrudecimiento de la lucha por todos los puntos que quedaron sin solución. No obstante, cada uno se encuentra encargado de “reagrupar la tropa” de cara a las elecciones de consejeros directivos docentes, no docentes y egresados del mes de mayo.
Es que los consejeros electos serán los encargados de votar el próximo rector; por lo tanto, está en disputa la caja grande.
Ahora es cuándo
El estado actual de cosas ya lo hemos rechazado con miles en las huelgas y movilizaciones de agosto de 2005, en la resistencia de todos los años por parte de los ingresantes a que se establezcan cupos de ingreso. Este escenario se respira en los pasillos de las facultades, ya que ningún reclamo ha sido satisfecho.
El Partido Obrero impulsa la continuidad de la lucha por el aumento salarial, la titularización de los trabajadores universitarios en condición de contratados, el 82% móvil a los jubilados universitarios, el rechazo al convenio negrero de Fatun y los rectores, la defensa incondicional de la Daspu y los derechos políticos a la totalidad de la planta docente. Por la eliminación de cualquier restricción al ingreso, cursada y egreso: no a los cupos. Anulación de la LES, gratuidad en los posgrados, eliminación de las contribuciones “voluntarias”: no al arancelamiento. Democratización de los órganos de gobierno, elección directa de las autoridades, mayoría estudiantil en los consejos. Educación pública, estatal y gratuita.
¡Fuera la camarilla corrupta y privatizadora de la UNC!

