Políticas

4/1/2023

Allanamientos y requisas contra manteros en Once

Un ataque a una modalidad que crece de la mano del deterioro económico y social.

Allanamientos.

Las calles adyacentes a la estación ferroviaria de Once, en el barrio de Balvanera (CABA), amanecieron cercadas por un operativo policial, con allanamiento y requisa en los locales que albergan la mercadería utilizada por los trabajadores manteros en la zona. Un golpe contra trabajadores que, a falta de una salida laboral, se la rebuscan para sobrevivir.

El operativo fue ejecutado por la División Contravenciones y Faltas contra el Orden Público de CABA y ordenado por la Fiscalía de Flagrancias Este y el Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 30 de la ciudad, y culminó con el allanamiento de más de 20 locales, 19 de ellos clausurados y la “retención” de 400 bultos de mercadería.

Los trabajadores damnificados denuncian que se trata de un golpe a su sustento económico y un robo de la mercadería requisada, la cual indican no fue identificada por puesto y propietarios, con su correspondiente acta.

El ataque a los trabajadores manteros fue “justificado” por la prohibición de la comercialización que viola derechos de propiedad de marcas registradas y por las restricciones que rigen respecto a la venta en lugares públicos.

En estas ocasiones desde el Estado suelen sumar la ausencia de aportes fiscales y otras obligaciones comerciales, así como la “defensa” de los comerciantes radicados en la zona, aunque en los hechos exista una coexistencia y complementariedad entre ambos sectores.

Lo cierto es que la venta callejera se ha vuelto una de las postales de los alrededores de la estación de Once, donde miles de personas asisten a diario para poder acceder a algunos productos (principalmente textiles) a precios accesibles.

Esta realidad no es excluyente del barrio de Balvanera, sino que se replica en distintos puntos de tránsito de CABA y en zonas concéntricas de varias ciudades del conurbano bonaerense, además de en las barriadas populares bajo la modalidad de ferias que crecen día a día.

La venta callejera viene creciendo al calor de la persistencia del desempleo y la necesidad de miles de personas de hacerse de alguna fuente de ingreso ante las crisis económica y las penurias que ocasiona la política de ajuste fondomonetarista del gobierno.

En algunos casos la exposiciones de una variante de artículos usados, de distintos rubros y sin conexidad alguna, habla de la naturaleza de la crisis y de la necesidad de vender “lo que sea” para poder comer.

La misma actitud que emprende el gobierno PRO de la Ciudad de Buenos Aires contra los manteros se repite en “distritos pejotistas” como Florencio Varela.

El Estado también es preso de sus propias contradicciones: mientras ataca al comercio informal y sus fuentes de abastecimiento vinculadas al trabajo semiesclavo en condiciones deplorables y al margen de todo control, es cómplice silencioso del mismo trato que se le brinda a los y las trabajadoras en los talleres “formales” y “semiformales” que abastecen a las principales cadenas y comercios de indumentaria.

La existencia de un mercado informal con productos de menor calidad, réplicas no autorizadas y a bajo costo también opera como medio de abaratar la mano de obra y los salarios de los trabajadores, que recurren a esta opción a falta de ingresos suficiente para pagar productos “oficiales”.

Rechazamos este ataque y confiscación a los trabajadores manteros por parte de un Estado que condena a millones a la pobreza y la desocupación. La salida a esta situación no debe ser aplicar nuevos golpes a los trabajadores, sino la creación e trabajo genuino y la recomposición general de los salarios: algo que choca con el programa fondomonetarista en curso.