Altamira, en la Feria del Libro: “La actualidad política de la izquierda revolucionaria”

Ante una sala sobrepasada de público, Jorge Altamira presentó "El ascenso de la izquierda" en la Feria del libro, la tarde del pasado domingo 29. En una breve introducción, Pablo Rieznik destacó que el libro recorre una experiencia política en el curso de su propio desarrollo. Aunque el libro analiza un proceso cambiante, subrayó Rieznik, "remata una antigua y tenaz lucha política, bajo la cual Altamira y el PO seguimos siendo los mismos".


Altamira señaló de entrada que "El libro es una defensa vigorosa de la izquierda revolucionaria como actualidad política (…). Las elecciones (pasadas) mostraron la bancarrota de la vieja izquierda democratizante, la cual en su inmensa mayoría participó bajo la pollera de expresiones políticas ajenas a la izquierda. Si hubiera sido por ella, la izquierda hubiera estado ausente del escenario político en una etapa de bancarrota del capitalismo y de una crisis política de fondo en el país (…) El Frente de Izquierda logró incorporar al campo de la izquierda a toda la generación joven, que no tiene aún el hábito de participar o votar a la izquierda".


La tercera es la vencida


Altamira destacó que la formación del Frente es la expresión de un proceso histórico concreto -"la expresión de un momento histórico particular".


"La cuestión de la unidad de la izquierda se ha planteado, en estos años, en tres momentos definidos. Después de la victoria de Raúl Alfonsín, hacia 1985, el PO firmó con el MAS un acuerdo para presentarse en todo el país. De haberse sostenido, hubiéramos tenido hace treinta años el Frente que hoy celebramos. Pero al anunciarse el Frente MAS-PO, el PC -que había resuelto abstenerse de formar cualquier frente- decidió cambiar de posición y exhortó al MAS a formar un frente y expulsar al PO.


"Esa experiencia -primero del Frepu, después de Izquierda Unida- terminó consumiendo al propio MAS (el que terminó), dividido en infinitas corrientes. En aquel año 1985 se iniciaba un gran ascenso popular, que sólo va a culminar cuando Menem y Cavallo alcanzan una cierta estabilización con la convertibilidad. La ausencia del Frente PO-MAS bloqueó la posibilidad de un desarrollo político revolucionario en todo ese período.


Un segundo momento se planteó en 2003, cuando el PJ y la UCR participan divididos en tres listas y la izquierda venía de participar de la experiencia de las asambleas populares y los movimientos piqueteros, lo que nos habilitaba a expresarlas fuertemente en el plano político. Nosotros hicimos una intensa campaña para concretar ese Frente. Nuevamente, los que habían frustrado el Frente MAS-PO bloquearon esta nueva oportunidad. Como consecuencia de ello, la izquierda ingresó a la experiencia kirchnerista jugando un papel menos que secundario. Ahora, en el marco de la bancarrota capitalista y de la crisis del modelo oficial, lo hemos concretado. Desde el punto de vista organizativo y de su inserción política y social, este frente es más débil que las experiencias anteriores. Pero su alcance, en el curso de esta campaña política, demostró el nivel que hubieran alcanzado esas otras oportunidades. Los que vetaron esas posibilidades hoy están con Kirchner, Binner o Pino Solanas. Y quienes pugnamos por la unidad de la izquierda estamos construyendo este Frente de Izquierda, con toda su potencialidad".


La bancarrota capitalista y la crisis política


"La actualidad de la izquierda revolucionaria no es solamente una cuestión ideológica -o sea, de vigencia de las ideas socialistas. Es una cuestión política. Porque la bancarrota capitalista, que ingresa en su sexto año, es la más prolongada y profunda del capitalismo. Interpela al proletariado y a su expresión ideológica y de organización: los socialistas. La crisis capitalista está colocando a las masas trabajadores del mundo ante un imperativo enorme: la necesidad de encontrar una salida en términos de alternativa política".


Al ingresar en la actualidad política, Altamira señaló que "en este libro, caracterizamos que bajo la superficie del 54% de los votos se desarrollaba una enorme crisis política. Gobernando en soledad y con métodos extraordinarios, el gobierno crea las condiciones de una fuerte disgregación. Ya no puede tolerar la carga de subsidios impagables a grupos económicos para evitar que la crisis se lleve puestas a las privatizadas y fuerce una nacionalización a gran escala. No es el poder adquisitivo el que creció con los subsidios, sino la masa de beneficios capitalistas, como lo revela el ascenso espectacular de la bolsa porteña en estos años.


"Ahora, el gobierno ingresa en un nuevo período de crisis, de mayor alcance, como resultado de impuestazos y tarifazos a los que se suma la tragedia de Once, que es la expresión más completa de la bancarrota de la política de subsidios del kirchnerismo. El que interviene YPF es un gobierno en completa crisis, como resultado de un verdadero colapso energético que él mismo apoyó. Estamos ante una operación de emergencia frente a un colapso, pero se trata de una nueva tentativa privatizadora: de inmediato, empezaron a reunirse con Exxon, con Total, con Petrobras para invitarlos a hacerse cargo de los pozos que tenía Repsol. Es la operación que le había propuesto Repsol al gobierno, porque no tenía posibilidad de cumplir con ningún plan de inversiones si no se asociaba capitales extranjeros. La facturación de YPF pagará las importaciones y los subsidios: es el manotazo de una nueva caja, como ha ocurrido con la Anses y el Banco Central.


"No es una salida -y por eso la ha apoyado todo el arco político. La derecha en bloque acompaña el proyecto oficial, la única crítica viene de la izquierda revolucionaria. Los bloques de centroizquierda enumeran en sus críticas buena parte de las nuestras. Pero votan un proyecto que, en realidad, es el aval a una nueva política petrolera en manos de los mismos vaciadores. Es que la empresa fue vaciada con endeudamiento y el Estado va a pagar esas deudas (…). El gobierno sigue reconociendo los fallos del Ciadi, que opera a favor de los monopolios internacionales".


Extorsión política


"Nos dicen: ‘votar en contra de esto, ¿no significa que Repsol se quede con YPF?'. ¡Pero Repsol no se puede quedar con YPF! La derrota del proyecto sería el completo fracaso de todas las privatizaciones y la necesidad de discutir la nacionalización integral de todo el petróleo y las privatizadas. Hay que hacer frente esta extorsión de la burguesía. El 99% de los proyectos revolucionarios que fracasaron fue porque la izquierda cedió ante una extorsión (…). La izquierda tiene que prepararse sistemáticamente, a través de su lucha y su propaganda, para convertirse en alternativa de poder.


"Me pueden preguntar: ‘¿Como hablás de una crisis cuando la Presidenta juntó a 80.000 personas en Vélez?'. Pero eso es una lectura parcial. Hace un año y medio, juntaron el mismo número con la Juventud Sindical: el proyecto renovador era la unidad de La Cámpora en síntesis superadora con la Juventud Sindical. Ahora, estamos ante un proyecto de La Cámpora con Sabbatella y Barcesat. No hay ‘síntesis superadora', sino la disgregación del aparato peronista. Es, por supuesto, una disgregación positiva: tenemos que construir sobre esa disgregación para darle a los trabajadores una perspectiva distinta a la que le dio el peronismo. ¿Puede ser La Cámpora la alternativa transformadora? Pero, ¿cuál es su programa? ¿El programa es pagar la deuda de YPF, convocar a Exxon y Chevron? Una fuerza sin programa no es alternativa, aunque llene Vélez, (mientras que) una fuerza que lucha en el movimiento obrero y tiene un programa va a llenar más lugares que Vélez. Estamos ante una fuerza de arribistas y una estructura burocrática. Va a explotar como consecuencia de la propia crisis del capitalismo y del oficialismo, demostrándole a muchos luchadores que la salida está con la izquierda revolucionaria. Otros, que viven del Estado, se volcarán definitivamente a la derecha".


Altamira concluyó señalando que "los llamamos a discutir estos problemas. Porque la militancia es la comprensión del momento histórico y la acción práctica para transformar ese movimiento histórico que uno busca comprender".


La huelga general


Ya en el debate, Altamira destacó que "la perspectiva del Frente de Izquierda es desarrollar en profundidad su actividad, en las fábricas y sindicatos. La crisis va a tener desarrollo complejo: hoy, está girando en torno del esfuerzo del gobierno por evitar la hiperinflación. Por eso, está tanteando el terreno, postergando algunos tarifazos. Pero si pierde el control de la situación, como probablemente ocurra, se marcha a la hiperinflación y ello va a desatar una huelga general. Esta es una posibilidad política del actual proceso político. El Frente de Izquierda debe organizarse y fortalecer el trabajo en la clase obrera, teniendo en cuenta esa posibilidad".