31/10/2021
elecciones 2021

Altamira y su grupo se abstienen de la lucha electoral

No al sectarismo: el 14 de noviembre votar al Frente de Izquierda Unidad

Reclamo contra el pago de la deuda y el FMI en el acto del sábado 30.

Toda lucha de clases es una lucha política, pues plantea la perspectiva de la lucha por el poder. Y una campaña electoral donde se presentan listas que plantean la independencia política de los trabajadores es, evidentemente, parte de esa lucha de clases: la que opone a la representación que levanta los intereses históricos del proletariado a las listas de las clases capitalistas. Es más, simplificando, se puede plantear que la campaña electoral es una lucha política por excelencia. Y en esa lucha sería una muestra de gran atraso político y de sectarismo para una organización que se reclama socialista revolucionaria no intervenir apoyando a las listas que se enfrentan a los candidatos, partidos y programas capitalistas.

La campaña electoral no es un paseo. No es como afirma, en forma despolitizada y despectiva, Jorge Altamira en Política Obrera (6/10) “propaganda por redes, publicidad, debates en medios, gigantografías, ataques de unos a otros”. Altamira se suma así al coro de los que se abstienen de intervenir en esta lucha porque se trataría de “un circo electoral”. La campaña electoral es un esfuerzo político trascendental para ganar la conciencia de los trabajadores y explotados, para que rompan su subordinación política a los partidos del capital y se reagrupen detrás de una alternativa política de independencia de clase.

Es elemental para cualquier militante o analista político honesto considerar que una votación alta al FIT-U (y más si tenemos en cuenta que proviene en parte sustanciosa de la ruptura electoral de sectores que seguían políticamente al nacionalismo burgués) refuerza la tendencia independiente en la lucha de clases de los trabajadores.

Pero la campaña electoral no consiste solo en ir a votar el 14 de noviembre. La campaña electoral es una lucha política tratando de convencer a los trabajadores de que rompan con el nacionalismo burgués y concentren su apoyo a la izquierda obrera y socialista. El que se siente a esperar los resultados sin haber luchado por ellos no es un militante revolucionario, sino un analista de la situación política.

Altamira se jacta de la vitalidad de sus análisis políticos: “Nuestro método de análisis de la crisis política se ha demostrado fecundo. A principios de año habíamos señalado la importancia que iban a tener las elecciones parlamentarias en el marco de la crisis humanitaria capitalista de la pandemia”, afirma. Pero ¿qué conclusiones saca?

Altamira está llevando a fondo su orientación liquidacionista contra el FIT-U, que fue uno de los motivos de su ruptura con el Partido Obrero. Con la realización de las Paso y el hecho de que su grupo haya quedado (debido a la proscriptiva ley de partidos políticos impuesta por la burguesía) fuera de juego, por su marginalidad electoral, ¿la importancia de las elecciones parlamentarias se terminó? ¿O por el contrario se agudizó?

Su posición es la de un “analista político” y no la de un militante. No puede analizar la lucha política electoral desde un punto de vista objetivo y de clase. En el período precedente su campaña electoral fue totalmente errática. Primero constituyó contra el FIT-U otro “frente de izquierda” con el MAS, para las elecciones en Salta, con vistas a extenderlo para las elecciones nacionales a todo el país. Con un programa anodino de un par de propuestas reivindicativas.  Luego lo rompió, incluso en Salta. Más tarde largó el planteo de la Asamblea Constituyente. Para las Paso, el centro de su campaña electoral giró en torno al planteo “si los votás vuelve el FMI”, cuando es evidente para todos que el FMI está plenamente presente en la situación política, económica y social argentina y que por ello el gobierno viene ejecutando un fuerte ajuste antipopular (razón por la que perdió el Frente de Todos las Paso). Hacia el final de la campaña su centro giró en torno al pedido de voto para superar la barrera proscriptiva.

Adoptó, y adopta, posiciones propagandistas (y erróneas). Su planteo “estratégico” fue la consigna de la Constituyente, pero esta puede jugar un papel revolucionario o contrarrevolucionario, de acuerdo al momento político en que se la convoque. Si se hubieran elegido, ahora, diputados para una Constituyente, el grupo de Altamira hubiera quedado afuera y la izquierda revolucionaria habría sacado el 5% de los electos. Estaríamos frente a una Constituyente con abrumadora mayoría burguesa-reaccionaria.

No es propósito de esta nota debatir todos los problemas políticos eventualmente diferenciadores, sino reflexionar sobre la “campaña electoral” propugnada por Altamira.

Ahora, ante las elecciones del 14 de noviembre, Altamira –caracterizando que la crisis es cada vez más excepcional- plantea no intervenir en la lucha política electoral, desconocerla y volver a levantar una consigna propagandística

“En estas condiciones, entendemos apropiado desarrollar una consigna propagandística de alcance estratégico. Nos referimos a la convocatoria a un Congreso Obrero para enfrentar la crisis política desde el punto de vista de una clase obrera políticamente autónoma” (discurso público de Altamira 19/9, editado y reproducido por Política Obrera, 6/10).

Siempre está bueno oponer, en el curso de una campaña electoral, al parlamento burgués la constitución de soviets o de un Congreso Obrero. Pero a condición de que se fije una posición concreta frente a la compulsa electoral. Llamando a no votar a los candidatos capitalistas del ajuste y la entrega y a reagrupar el voto de los trabajadores en torno a las listas de la izquierda (del FIT-U) que se presentan con banderas de lucha de independencia de clase. Eso sería un paso adelante en la lucha por una “clase políticamente autónoma”.

Siguiendo la orientación fijada por Altamira, un dirigente de Política Obrera explica cómo va a ser “nuestra campaña ‘electoral’ (comillas del texto original) en la zona Oeste”: una campaña “por un congreso de trabajadores”. Y “no una exhibición de candidatos”, afirma en forma despectiva Mariano Hermida, el reciente candidato de Política Obrera en las Paso, en un vulgar discurso típico de cretinismo antielectoral (Política Obrera, 11/10).

Para justificar su campaña propia, Altamira y su agrupamiento se dedican a atacar al Partido Obrero y al FIT-U.  Para ello recurren a burdas manipulaciones. Con una diferenciación filológica critican que el Partido Obrero levanta “propuestas” y no “reivindicaciones”, como muestra de una adaptación parlamentarista. También afirman que el Partido Obrero no lucha por la ruptura con el FMI y el No pago de la Deuda Pública, sino por una “valorización de la deuda”. Es decir que sería pro FMI, proimperialista y procapitalista. ¡Pero el eje de la campaña electoral del FIT-U es la denuncia del pacto con el FMI y el planteo del no pago de la deuda! Para llegar a esta conclusión deben hacer un juego de razonamientos que hace rememorar (a los de más edad) a un humorista de los ’60, Landrú, que había creado un personaje conocido como “Rogelio el hombre que razonaba demasiado” quien por sus “razonamientos” internos, ajenos a la realidad, llegaba a las conclusiones más insólitas. Pero esta “diferenciación programática” tiene un objetivo directo: no intervenir en la campaña electoral, no apoyar a las listas del FIT-U contra las listas burguesas.

Altamira afirma prejuiciosamente que “el voto por una Izquierda que se vale del parlamento para reforzar una integración al Estado, no tiene nada de progresivo, en especial en una elección de parlamentarios”. Es decir que está en contra de votar a las listas del FIT-U, como ya lo hizo en la elección provincial de Jujuy, donde llamó al voto nulo (anarcoide) y donde por poco margen no fueron electos diputados de la izquierda para el parlamento provincial.

En otra parte afirma que “nos comprometemos con una indicación de voto hacia el final de la campaña”. ¿En blanco, nulo, abstención? ¿A quién le importa qué pondrá o no en su sobre Altamira el 14 de noviembre? Lo que importa es la campaña porque los trabajadores no voten por los partidos capitalistas y se reagrupen, por lo menos la más amplia vanguardia posible, en torno al voto obrero y socialista, por las listas del FIT-U. Más fuerte sea el voto del FIT-U planteará mejores perspectivas para el desarrollo clasista de la lucha obrera y de los explotados.

Los programas marxistas (I, II, III y IV Internacional) siempre lucharon por la unidad de los trabajadores, bajo los principios de la independencia obrera. El interés general de la clase prima por sobre la lucha entre diversas facciones políticas. Y siempre fue criticado el sectarismo de quienes rompían ese frente por “diferencias” particulares. Siempre se consideró al sectarismo como una aberración proveniente de una insuficiencia política-programática. Aquí nos encontramos con otra variante: la del sectarismo faccioso. La de aquellos que afirmando romper en nombre de los “principios” inventan-falsifican “diferencias” para no participar de una acción común porque no está dirigida por ellos. Y no nos referimos solo a su posición en la campaña electoral, sino también a los boicots que realizan a marchas y acciones convocadas por el Frente Piquetero o el Plenario Sindical Combativo.

Trotsky, en el Programa de Transición, dedica un capítulo entero a la lucha “contra el sectarismo”: “Los sectarios solo son capaces de distinguir dos colores: el rojo y el negro. Para no exponerse a la tentación, simplifican la realidad. Se niegan a hacer una distinción entre los bandos contendientes….”. “Gastan inmóviles su tiempo autocontentándose con la repetición de abstracciones tan vacías como ellos mismos. Los acontecimientos políticos son para ellos ocasión de comentarios, pero no de acción. Dado que los sectarios, como en general toda especie de desatinados y milagreros, se ven a cada paso zancadilleados por la realidad, viven en un estado de exasperación perpetua, lamentándose del ‘régimen’ y de los ‘métodos’ y revolcándose incesantemente en pequeñas intrigas”.

Hacemos un llamado, fraterno y camaraderil, a la militancia de Política Obrera a romper con el sectarismo faccioso y sumarse a la lucha política electoral contra los candidatos burgueses llamando a votar a las listas del FIT-U contra el FMI, el pago de la deuda pública y el ajuste.