24/11/2016

Ante la “emergencia social”: ¡No a la tregua, abajo el ajuste!


foto: Ignacio Smith 


Los anuncios de aumentos en los programas sociales y de trabajo precarizado fueron festejados por el gobierno como un triunfo que permitirá tener un fin de año sin conflictos sociales.


 


Junto con la tregua con la CGT y las CTAs era una aspiración del macrismo para encarar el decisivo período electoral en 2017, elecciones que son estratégicas para el Pro y sus aliados.


 


El pacto con la CGT y –ahora también- con algunas organizaciones sociales es clave para hacer pasar la política de ajuste en curso.


 


La ministra de desarrollo social Carolina Stanley y el triunvirato de organizaciones sociales orientadas por el Papa (CCC, CTEP-Movimiento Evita, Barrios de Pie), se mostraron muy conformes con el acta firmada, que incluye una cláusula de paz social que compromete a las organizaciones firmantes a no realizar acciones de lucha.


 


El acta otorga 600 pesos de aumento y un bono por única vez de 2000 pesos en diciembre.


 


Además, amplía el presupuesto del área para crear 300.000 nuevos programas de precarización laboral, que se sumarán a los 200.000 que creó el kirchnnerismo.


 


El acta será llevada al parlamento para que sea parte de la ley que extenderá la emergencia social hasta el 2019. Para los firmantes del acta, la pobreza va a seguir creciendo por lo menos por tres años más.


 


Otra vez queda al desnudo el verso de la “pobreza cero”.


 


En palabras de uno de los propios firmantes del acuerdo, queda más claro el contenido de estas medidas:


 


"En lo concreto, la declaración de la emergencia significa que se adicionan 30.000 millones de pesos para fortalecer medidas de contención para las personas que viven por debajo de la línea de pobreza y para fortalecer los programas de empleo", informaron en Barrios de Pie (Clarín, 23/11, negritas nuestras).


 


Y seguirán viviendo, ya no debajo de la línea de pobreza, sino de la de indigencia.


 


Con el aumento acordado con estas organizaciones, los trabajadores precarizados cobrarán $ 4000 por mes, mientras que para el INDEC, para no caer en la indigencia hay que ganar más de 5.175,92 pesos (en agosto).


 


El acta no tiene ningún mecanismo de aumento que contemple la inflación futura ni crea ningún mecanismo de ajuste de este ingreso.


 


Es claro también el objetivo de todos los firmantes de “contener” a los pobres frente al ajuste de Macri, que comparten el triunvirato piquetero, el Papa Francisco y la CGT, lo que hace que estas medidas sean funcionales al ajuste.


 


Al acuerdo se arriba luego de que en solo un año la pobreza aumentara hasta alcanzar a 14 millones de personas, de las cuales 1.700.000 son indigentes y luego de que el ajuste de Macri dejara 200.000 familias sin trabajo.


 


El reclamo original de crear un millón de puestos de trabajo fue descartado de plano por el gobierno y eliminado de los reclamos de las organizaciones. Lo mismo que el aumento de la Asignación Universal por Hijo.


 


Pero la “conquista” de la miseria de 400 pesos de aumento para los cooperativistas no es lo que entusiasma al triunvirato de Bergoglio. Conjuntamente con este anuncio, el gobierno se comprometió a crear un consejo consultivo con la inclusión de esas organizaciones sociales.


 


Desde allí, podrían influir en el abultado presupuesto de obras públicas que corresponden a los entes ejecutores que llevan adelante las obras que realizan los cooperativistas.


 


Es una montaña de dinero que manejarán las organizaciones en la compra de materiales, herramientas y hasta la ropa de los cooperativistas.


 


Sin mandato


 


El triunvirato piquetero se ha erigido a sí mismo como el representante de los desocupados, pero nadie los eligió y menos les dio mandato para firmar acuerdos con el gobierno ajustador y para colmo con cláusulas de paz social.


 


Creen estos grupos que se asegura así un lugar de privilegio para negociar con los ajustadores. La CCC y D’ Elía hicieron lo mismo con Duhalde, integrándose al Estado mediante los Consejos Consultivos.


 


En el movimiento popular esto tiene un solo nombre: cooptación.


 


No en nuestro nombre


 


Desde el Polo Obrero rechazamos el acta y la autoridad de sus firmantes para hacerlo en nombre de los cooperativistas, denunciamos que al igual que la tregua de la CGT forma parte complementaria y necesaria del ajuste en marcha y coloca a las organizaciones sociales como garantes de la “contención” de los pobres que recomiendan el Vaticano y la burguesía para permitir el ajuste contra todo el movimiento obrero.


 


Llamamos a todas las organizaciones y a los militantes honestos de todas las corrientes piqueteras a jugar un papel independiente en la situación política y enfrentar el ajuste en unidad con los trabajadores.


 


El próximo 20 de diciembre, junto al clasismo, levantaremos una posición independiente de esta capitulación ante los ajustadores, levantando un programa de clase.


 


El Polo Obrero propone un programa, el reclamo de trabajo genuino, basta de precarización laboral, inmediato pase a planta y bajo el convenio correspondiente de los trabajadores cooperativistas que realizan tareas en dependencias estatales, convenio de la Construcción para los cooperativistas que construyen.


 


Ningún pacto ni acta de paz social con el gobierno ajustador, plan de lucha, paro activo nacional, contra el ajuste y los despidos.


 


Por la unidad de trabajadores ocupados y desocupados contra el ajuste. Salario igual a la canasta familiar. Seguro al desocupado. Ningún despido, reparto de las horas de trabajo. Asambleas en los barrios, elección de delegados, plan de lucha piquetero.

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