08/08/2002 | 766

Asamblea Constituyente con poder

«¿Con qué planteamiento nos oponemos al plan trucho de Duhalde?


Con el planteamiento de profundizar la rebelión popular, echar al gobierno y que se convoque una Asamblea Constituyente soberana. Oponemos a la democracia trucha y patronal del gobierno, una salida democrática radical. ¿Y por qué lo hacemos? Porque si Duhalde dice elecciones truchas, y nosotros decimos gobierno de trabajadores como alternativa, una gran parte de la población – la mayoría todavía, enemiga de las elecciones truchas – se va a resignar a las elecciones truchas porque no está preparada todavía para un gobierno de trabajadores. Si Duhalde dice elecciones truchas y el PO dice Asamblea Constituyente, la población preferiría entre las dos opciones una Asamblea Constituyente. Si viene Kirchner y dice elecciones truchas, pero con renovación de mandatos, y el PO dice gobierno de los trabajadores, la gente a va decir: ‘Dentro de lo que se puede conseguir de esta gente, una elección con renovación total de los mandatos podría ser una salida; un gobierno de trabajadores, ¿serán capaces de gobernar los trabajadores? Me quedo con la elección trucha y renovación total de mandatos’. Pero si a esta opción le oponemos una Asamblea Constituyente y soberana cualquier persona de trabajo va a decir: ‘Esto es mejor’. Tenemos que agotar la experiencia democrática del pueblo, para preparar el camino a un gobierno de trabajadores; así de sencillo. Ningún pueblo va un paso más allá de lo que su conciencia le indica y un partido es realmente revolucionario cuando lo acompaña en la experiencia que permita agotar esos pasos y lo lleve a conclusiones cada vez más profundas.


«En un determinado momento creyeron en el Chacho Alvarez; acompañamos críticamente esa experiencia, criticándolo y yendo a las elecciones que él convocaba. Participábamos de la experiencia de De la Rúa-Alvarez-Ruckauf, fuimos a ella denunciándola. Ahora vamos a esta experiencia, denunciándola, planteando la Constituyente y desarrollando la perspectiva de un gobierno de trabajadores. El pueblo argentino, incluso en un proceso revolucionario, tiene aún que madurar en toda una serie de aspectos, que tienen que ver con la historia del país y con la historia del mundo; el fetichismo por determinadas instituciones, el fetichismo por determinados procedimientos y la inseguridad que tiene, justificada, de que los trabajadores puedan gobernar. Porque una cosa es que el PO, que milita hace 40 años entre los trabajadores, esté observando cómo la clase obrera está caminando a gobernar; y otra cosa que el resto del país que nunca ha militado en la clase obrera se dé cuenta también, junto o al mismo tiempo que el PO, de que se está desarrollando esa capacidad de gobernar. Por eso es que es necesaria una consigna democrática, pero la Constituyente con poder no es una consigna burguesa o patronal, porque todas las patronales están en contra de esta consigna. Para llevarla adelante hay que tirar abajo al gobierno patronal, hay que echarlo a Duhalde por medio de la movilización popular, hay que obligarlo a que se vaya; la crisis del gobierno es tan grande que ha convocado a elecciones truchas hace un mes y todavía no ha podido sacar el decreto de convocatoria, todavía no pudo juntar las mafias suficientes para respaldarlo; y el día que las junte tampoco servirá de nada porque los decretos que salen por mafias tampoco sirven para nada.


«Este es el punto fundamental, es necesario pelear esta consigna. Por eso el PO va a desarrollar una campaña para que se multipliquen los pronunciamientos en las Asambleas Populares: contra el plan de Duhalde, por una Asamblea Constituyente libre y soberana; ése es el planteamiento del PO.»

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