06/02/2002 | 740

Asamblea Constituyente Libre y Soberana

La reclamo por unanimidad la Asamblea Interbarrial de Parque Centenario


El gobierno Duhalde, en una operación concertada con los banqueros, la patria capitalista y el FMI, ha decidido la definitiva confiscación de la mayor parte de los ahorros y del salario. La «pesificación» generalizada se ejecuta para dar paso a la licuación de las deudas de los grandes pulpos nacionales e internacionales que han vaciado el país.


El gigantesco saqueo de Duhalde y el FMI, se mide en cifras que hablan por sí mismas. A los ahorristas se les devolverán sus depósitos en dólares en cuotas mensuales después del 2003 a 1,40 pesos por dólar cuando la moneda norteamericana supera los 2 pesos y seguirá en ascenso porque se dispuso la «libre flotación» del peso. De este modo se calcula que los ahorristas perderán de entrada 25.000 millones de dólares.


De la diferencia entre el 1,40 a que se devuelven los depósitos y el peso a que se pagarán las deudas se hace cargo el Estado, a través de un bono por unos 18.000 millones de dólares, deuda pública que pagarán los trabajadores con más impuestos e inflación.


¡43.000 millones de dólares y mucho más, según suba el dólar, confiscados a los ahorristas y trabajadores en beneficio de los bancos y los grandes pulpos económicos! Al mismo tiempo, el dólar y los precios gozan de total libertad; todo se indexa, menos los salarios.


Los autores de esta masacre social son los mismos que oponían al «modelo neoliberal» la «distribución progresiva del ingreso»; los que, como la UIA, alfombraron su camino al poder hablando del «seguro de empleo y formación» para los desocupados. Con la complicidad expresa de los «líderes» de las centrales sindicales.


Pero la gigantesca confiscación ha tenido una respuesta. En la Asamblea Interbarrial de Parque Centenario, la más numerosa de todas, se votó por unanimidad: «Que se vayan todos, Asamblea Constituyente libre y soberana». Unido al planteo de nacionalización de la banca, expresa una maduración política del movimiento de lucha contenido en las Asambleas Populares, un desarrollo que no es un rayo en cielo sereno porque expresa la deliberación previa hasta ser votada de conjunto en esta cuarta Asamblea Interbarrial. La Asamblea se adelantó brillantemente al golpe saqueador de Duhalde y la Corte, trazando un horizonte político para la lucha en curso, para «que se vayan todos» y «no quede ni uno solo».


Son éstas las consignas y los planteos que están presentes en la multiplicación de las Asambleas dentro de la ciudad de Buenos Aires y en su desarrollo impetuoso en el Gran Buenos Aires. Están presentes en la Asamblea Interbarrial de González Catán, en la Asamblea Popular de Quilmes y en muchas otras que se han fusionado con los piqueteros en lucha.


La tarea de la hora es garantizar el éxito del cacerolazo nacional votado para el viernes 8 de febrero y del escrache a Tribunales el jueves 7, y una presencia multitudinaria en la Asamblea Interbarrial del domingo 9. Se trata de reforzar la autoridad de las Asambleas Populares y de las organizaciones piqueteras. Se trata de convertir la unión de las «cacerolas» y los piquetes en una fuerza convocante de la huelga general y en una alternativa de poder del pueblo explotado.


Bajo Duhalde, la patria capitalista y el FMI, el saqueo será infinito. Con cacerolazos los viernes, asambleas, piquetazos y manifestaciones, huelgas y cortes de ruta hay que derrotar a los confiscadores y llamar a una Constituyente libre y soberana para reorganizar al país sobre nuevas bases.

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