05/02/2004 | 836

Asamblea Nacional Piquetera

27 y 28 de marzo

La extraordinaria movilización del 20 de diciembre pasado sobre la Plaza de Mayo ha colocado al movimiento piquetero como la oposición política al gobierno de Kirchner. Setenta mil compañeros exigimos una salida a la crisis nacional bajo la dirección de los trabajadores y el pueblo. Ese día fracasaron las dos grandes tentativas del gobierno por liquidar al movimiento piquetero: la cooptación al Estado mediante un piqueterismo oficial y la represión. Aunque insistirán en el futuro.


Podemos decir orgullosos: la ruta de ese 20 de diciembre fue trazada, con toda claridad, en la V ANT que realizamos en agosto pasado. A partir de sus resoluciones ganamos las calles por el desprocesamiento de los luchadores; marchamos y cortamos las rutas en setiembre por el salario, la duplicación del monto de los planes y contra la flexibilidad laboral; marchamos en octubre por la ruptura con el FMI y en apoyo a la revolución boliviana. Y cuando el gobierno pretendía lanzar una nueva escalada de procesos judiciales, la ANT se movilizó con 40.000 compañeros el 4 de noviembre, enterrando en las calles la tentativa del gobierno.


Mientras las elecciones provinciales mostraban la atomización imparable de los viejos partidos del sistema y de sus alternativas recicladas, el pueblo jujeño respondió con una pueblada a la represión, el pueblo santiagueño golpeó el más corrupto aparato y nido de represores del PJ juarista, los docentes neuquinos realizaron su formidable huelga general con cortes de ruta, los obreros del Soip fueron a la huelga general contra el trabajo en negro y por el salario, los obreros de subtes impusieron las seis horas con la huelga general contra la burocracia sindical, la lucha de los inundados de Santa Fe, todas grandes luchas que muestran el carácter latente de la rebelión popular en la Argentina.


Cuando la marea K pretendía llevarse puestos a todos los movimientos de masas, la V ANT no vaciló en caracterizar que el gobierno de Kirchner venía a "reconstruir la autoridad del Estado patronal en crisis y salvar y recomponer todas las conquistas del imperialismo, los privatizadores, los banqueros, y el gran capital contra las masas" (resolución política). Los hechos lo confirmaron: apenas semanas después de nuestra ANT, Kirchner firmaba un acuerdo con el FMI que asegura transferirle a los usureros, en un año y medio, más de 20.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, se comprometía a "compensar" a los banqueros con otros 50.000 millones. Esta sangría nacional la estamos pagando los trabajadores con una caída sin precedentes del salario y con la persistencia de 5 millones de desocupados. La devaluación "más exitosa de la historia" – según el gobierno – es la que está llenando los bolsillos de los grandes monopolios alimentarios, en un país donde uno de cada cuatro chicos está desnutrido. Los beneficiarios de la miseria salarial y la superexplotación obrera integran esa "burguesía nacional" que Kirchner pretende reconstruir. Pero son los mismos que bajo el menemismo se beneficiaron del desfalco de las privatizaciones, de la deuda externa y del robo liso y llano a los ahorristas.


Fuera de los planes de Kirchner, estalló por los aires toda la podredumbre de la ley Banelco: pero el gobierno sólo la derogará a cambio de mantener a salvo todo lo actuado durante su vigencia, y colocar en su reemplazo una legislación tan antiobrera como la de la Banelco o peor aún. Ese carácter tiene el borrador de proyecto que está pactando con las tres centrales obreras y los empresarios.


No se equivocó la V ANT: con Kirchner, gobierna la clase social que saqueó al país y pretendió liquidar a la clase obrera. Hoy, el movimiento piquetero, que ha resistido airoso la tentativa de este gobierno por dividirlo y diezmarlo, va a la VI ANT a resolver un programa y un plan de lucha contra los hambreadores.


Por un gran movimiento de masas independiente del Estado, sus punteros, la patronal y la burocracia sindical


De la plaza del 20 emergió un movimiento piquetero que pasó de su defensa a la iniciativa política. En la Plaza se declararon piqueteros desde la Fuba hasta los campesinos del Mocase, pasando por ahorristas, deudores hipotecarios y por las Asambleas Populares y las experiencias más combativas de gestión obrera, al igual que los sindicatos arrebatados a la burocracia. Es que el movimiento piquetero es la más profunda acción histórica de la clase obrera desde el Cordobazo, en este caso enfrentando el intento de destrucción de la clase trabajadora por parte del menemismo y del resto de los gobiernos, y que nació y se desarrolló en franca oposición a toda la burocracia sindical.


El desvelo de toda la clase capitalista contra el movimiento piquetero es precisamente por ser un factor vivo en las barriadas contra los punteros, como factor de lucha frente a todos los agravios del sistema contra las masas, un factor de organización de los desorganizados y una permanente disputa de poder frente a las tres centrales sindicales integradas al gobierno.


En su deliberación, la VI ANT tendrá la oportunidad de convertirse en un gran movimiento de masas avanzando en los reclamos populares con el método de la Asamblea Popular, disputando contra el punterismo al interior de las organizaciones del sistema, planteando la cuestión del poder y los recursos del Estado bajo dirección de los trabajadores.


La convocatoria de la VI ANT estará basada en los métodos que llevaron al éxito las cinco anteriores: la deliberación política que conduce al plan de lucha. No es un foro ni un campo de pugnas de aparatos, sino la herramienta de acción y progreso de la lucha de las organizaciones que la componen. Su convocatoria está fundada en el acuerdo político de las organizaciones convocantes, en la caracterización del régimen social y político. Su amplio debate no está orientado a imponer posiciones de una u otra fracción contra el programa de las demás, sino a desenvolver los objetivos comunes políticos y de lucha contra el gobierno fondomonetarista.


La representación será de un delegado cada 50 compañeros y serán plenos como en todas las anteriores los delegados sindicales y estudiantiles consagrados en sus organizaciones, pero como en todas las demás, la Comisión de Poderes constituida previamente por la Mesa Nacional y los convocantes será quien apruebe la representación de las organizaciones participantes.


La ruta de la revolución boliviana


Los convocantes a la Asamblea Nacional llamamos a sacar todas las conclusiones del proceso revolucionario boliviano. En Bolivia hubo una insurrección obrera, campesina, de pueblos originarios y popular que fue la respuesta a una experiencia de siglos de opresión y saqueo de su pueblo. Los reclamos largamente postergados llevaron a una huelga política de masas. A la cabeza de este proceso estuvieron los obreros y los campesinos, los ocupados y los desocupados, con sus organizaciones históricas o aquellas que recuperaron de manos extrañas a los intereses de los trabajadores. El levantamiento boliviano plantea de modo abrumador la vigencia de las rebeliones populares y del Argentinazo, frente al dominio del imperialismo y sus agentes. Porque expone el fracaso histórico de las clases que han gobernado el país durante siglos en la tarea de construir una nación independiente. Y porque reivindica de una manera aún más contundente al movimiento piquetero en América Latina y en particular en la Argentina, desde el momento que los dirigentes del levantamiento boliviano son los jóvenes y trabajadores desocupados, y sus métodos de lucha son los cortes de ruta y el bloqueo de las ciudades.


Advertimos que en Bolivia, en nombre de la llamada "defensa de las instituciones", ha sido encumbrado un agente del viejo régimen con el apoyo del imperialismo, la iglesia reaccionaria y las fuerzas armadas. Los Kirchner y los Lula, cuya voz no se hizo oír para condenar la represión y el asesinato de los trabajadores, han sido los arquitectos de una salida continuista. Advertimos, además, que la justa causa de la salida al mar para Bolivia está siendo utilizada para desviar las tendencias hacia una nueva insurrección popular que sería impulsada por el plan de ajuste que intenta lanzar el gobierno. Como en Argentina, la victoria de la rebelión popular está pendiente en Bolivia. Llamamos a todos los trabajadores a comprometerse vivamente en esa perspectiva. La derrota del imperialismo y sus agentes en el país del Altiplano, como en Irak, será nuestra propia victoria. Enarbolamos, frente a la situación en Bolivia y Latinoamérica, las consignas de la ANT: por un gobierno de los trabajadores y el pueblo, ni Alca ni Mercosur, por la unidad socialista revolucionaria de América Latina.


Convocamos a las organizaciones y delegados sindicales que luchan contra la burocracia; a los comedores y movimientos vecinales que se ponen de pie contra el Estado y sus punteros, a todos los que quieren luchan y quieren abrirle una nueva perspectiva histórica al país y a sus explotados, a participar activamente en la VI ANT, para deliberar y resolver juntos el plan de lucha por la nulidad de la reforma laboral, por el salario y contra la flexibilidad laboral; por la expropiación y puesta en marcha bajo gestión obrera de las fábricas y empresas que cierren o despidan; por la extensión de los planes de empleo a todos los desocupados, por la devolución integral de sus depósitos a los pequeños ahorristas, contra el tarifazo que prepara Kirchner; contra los desalojos y ejecuciones de viviendas únicas; reestatización de las privatizadas y AFJPs bajo gestión de los trabajadores; por la ruptura con el FMI; por la Unidad Socialista Revolucionaria de América Latina, por un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

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