26/01/2021

Bahía Blanca: una crisis hídrica sin respuestas políticas

Una bomba de tiempo ante la falta de inversiones.

Hace semanas que la ciudad está atravesando graves problemas de acceso al agua corriente, agravados por el aumento del consumo a partir de la ola de calor que viene sufriendo la región estos últimos días. A diferencia de otros años, la cota del Dique Paso de las Piedras se encuentra en niveles normales, por lo que estamos ante una crisis producto directo de la histórica desinversión provincial en infraestructura hidráulica. No se trata de una cuestión de escasez sino de graves problemas en la distribución, con caños centenarios. También hay problemas en el proceso de potabilización, según indica la empresa ABSA.

Según el decano del Departamento de Ingeniería de la UNS, Ingeniero Juan Carlos Scheffer, “dijeron que había menos agua y presión en la red porque el agua del dique estaba turbia, pero la turbidez es el elemento más fácil de tratar en una planta potabilizadora. Esta planta no tiene decantador, no tiene dónde hacer el tratamiento primario antes de iniciar la potabilización” (Frente a Cano, 25/01).

Al igual que sucede en otras localidades de la provincia de Buenos Aires, las recurrentes crisis que debe atravesar Bahía Blanca respecto al agua encuentran a los distintos gobiernos provinciales colocando parches y pateando los problemas históricos hacia delante: una bomba de tiempo ante la falta de inversiones, en una provincia en la que la precariedad es la norma y la pandemia vuelve más inadmisible aún la falta de respuesta de los gobiernos.

Antes de que estallara la crisis hídrica de 2009, el por entonces intendente Christian Breitenstein (Frente para la Victoria) afirmaba: «nos hacemos cargo del tema del agua. Hace dos años que no estamos hablando como lo estuvieron haciendo durante 20 años» (La Nueva, 12/6/09). Durante dicha crisis, Breitenstein tuvo un aliado incondicional en el actual intendente Héctor Gay (Cambiemos), quien por aquellos años era uno de los principales periodistas de la radio más escuchada de la ciudad. Desde esa trinchera, el día de una enorme movilización convocada por los vecinos en lucha por el agua, advertía a la población para que se quedara en casa debido a un supuesto alerta meteorológico que nunca llegó a concretarse.

Por su parte, y ya en su rol de intendente, Gay aseguraba en 2016 que en 4 años “estará solucionada toda la problemática del agua en Bahía” (Ídem, 2/03/16). Llegados a 2021, y atravesando la enésima crisis hídrica en la ciudad, el gobernador Axel Kicillof aseguró que “Los proyectos están y mi respuesta a Bahía es que no se puede resolver inmediatamente pero ahora sí está el compromiso de solucionar esta situación” (Bahía Política, 20/01/21). Queda claro que la única certeza para la población bahiense es que la falta de soluciones definitivas, gobierne quien gobierne, es una verdadera política de Estado.

En estos momentos, la ciudad se encuentra atravesada por escenas críticas que se agravan por el contexto de pandemia. Familias enteras que deben trasladarse a otros domicilios para poder bañarse, falta de agua para mantener una higiene permanente ante el riesgo de contagios de Covid, entre otros ejemplos, ante una falta absoluta de respuestas por parte del gobierno municipal, provincial y de ABSA, que sólo atinó a habilitar camiones cisterna para el reparto domiciliario de agua, con cantidades irrisorias y en un plazo de varios días que ni siquiera cumplen la función de paliativo. Por su parte, el Polo Petroquímico sigue llevándose 32.000 metros cúbicos diarios de agua del Dique Paso de las Piedras, sin ningún problema de abastecimiento y con prioridad sobre la población. La única respuesta concreta provino de los propios vecinos bahienses, que comenzaron a organizarse por barrios en grupos de Whatsapp y, luego de juntadas de firmas y manifestaciones frente a la Municipalidad y en la planta de ABSA, comenzaron a cortar calles y a realizar cacerolazos en distintos puntos de la ciudad. El desafío planteado es poder coordinar todas estas expresiones en un movimiento único, que con la fuerza de la unidad desenvuelva una lucha que logre arrancarle a los gobiernos de Gay y Kicillof las soluciones definitivas al problema del agua en Bahía. Obras ya, bajo control de los vecinos.