23/12/2010 | 1160

Bolivia y Paraguay en Villa Soldati

Los gobiernos «nacionales y populares» de Bolivia y Paraguay fueron un factor determinante en el desalojo del Parque Indoamericano. A 24 horas del intento de desalojo, con los asesinatos confirmados de dos trabajadores bolivianos, Evo Morales planteó desde La Paz «que nuestros hermanos trabajen dignamente y no vayan allá a asaltar tierras ni quitar propiedades». Los cónsules de Bolivia y Paraguay se hicieron presentes en el predio del parque en la mañana del día en que se consumó finalmente el retiro de los ocupantes y organizaron sendas asambleas de cada comunidad. Allí, el cónsul de Bolivia, que señaló que actuaba bajo precisas instrucciones del gobierno, declaró que los ocupantes «estaban dejando como delincuentes a los ciudadanos bolivianos y que eso hacía muy mal a la imagen del país». Según Clarín, la amenaza de «ser deportados» fue un factor «clave» en el desalojo. Los gobiernos de Bolivia y Paraguay no colocaron como tema absolutamente prioritario la investigación y el juicio y castigo de los asesinatos.

Después de su ‘gestión’, «los cónsules hicieron un recorrido formal por el predio donde más de cinco mil personas tenían apenas 35 letrinas disponibles. Salvo el agua potable, las necesidades más básicas para sobrevivir a la intemperie y al calor feroz de estos días no estaban garantizados» (Clarín, 16/12).

La oferta de «tierras fiscales» en Bolivia a los ocupantes de la zona sur de la Ciudad de parte de Evo Morales fue una broma hecha por quien la ha preservado en su país mediante un acuerdo con la oligarquía de la Media Luna y también en la reforma constitucional.

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