26/05/2011 | 1178

Tucumán: Bonafini, los derechos humanos y la política K

El martes 17, Hebe de Bonafini visitó Tucumán para participar de un acto en la que se la nombró madrina de los talleres ferroviarios de Tafí Viejo. Consultada por el periodismo sobre el hecho de que uno de los más importantes acoples electorales que está impulsando el oficialismo cobija a varios ex dirigentes y ex parlamentarios del bussismo, Bonafini respondió que «Alperovich no era kirchnerista», que era uno de los tantos gobernadores acomodaticios y llamó al pueblo tucumano a «no votarlo» y a «echarlo del poder». Estas declaraciones cayeron como una bomba. Mientras Alperovich planteaba que eran opiniones, legisladores, concejales y funcionarios alperovichistas, en conjunto con concejales y dirigentes actuales de Fuerza República (bussismo), plantearon que era una «enferma mental», que había que declararla «persona no grata», entre otras injurias.

Las declaraciones de Bonafini, indudablemente, no fueron un exabrupto: apuntaron a meter una cuña en la interna oficialista provincial, donde se ha desatado una verdadera guerra entre los diversos acoples que postulan a Alperovich como gobernador; y a respaldar en este sentido a un ala más ultra K que impulsa la diputada nacional Stella Maris Córdoba. Se suman a esto las denuncias que el diputado nacional kirchnerista Vargas Aignasse (hijo de un dirigente justicialista desaparecido en el gobierno militar de Bussi) realizó contra los acoples llenos de bussistas.

En contraste, Bonafini guardó silencio frente al hecho de que, un día antes, la Presidenta le reclamó a Alperovich que suspendiera un viaje a Chile, para que asistiera junto a otros gobernadores del NEA y el NOA a un acto donde iba a anunciar diversas inversiones para reactivar el funcionamiento de ramales del Belgrano Cargas. En dicho acto se encontraban presentes casi todos los dueños del Belgrano Cargas, el empresario Aldo Roggio y representantes de la Unión Ferroviaria, que preside José Pedraza, quien desde ya no estuvo presente por estar preso, imputado como uno de los responsables del asesinato de Mariano Ferreyra. Tampoco estuvo presente Moyano, otro de los dueños, pero sí se encontraban representantes de las grandes exportadoras que van a ser las beneficiarias de esta reactivación: Ledesma, Dreyfus, Cargill, Bunge y El Tabacal.

Alperovich es K y defiende los mismos intereses capitalistas. En este sentido, la política de derechos humanos de los K es puro humo, que le ha servido para la cooptación de un sector del llamado «progresismo» y de los luchadores democráticos, y ahora también es funcional en la feroz interna que envuelve a diversas camarillas en el oficialismo.

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