20/12/2007 | 1022

Botnia en Argentina

Empieza a salir humo de las chimeneas de Botnia, una parte del pueblo uruguayo se envenena. Mientras tanto, otra historia se empieza a tejer alrededor de los intereses económicos que se moverán cuando la producción esté a pleno.


Hace casi dos años, en Prensa Obrera señalamos que este inmenso emprendimiento capitalista desataría lo que llamamos “La guerra de las papeleras”. Salvado el primer escollo -poner en marcha la planta-, los capitalistas del papel han empezado a tejer un jugoso negocio.


Uno de los elementos fundamentales para el blanqueo de la pasta de celulosa es el dióxido de cloro. Para proveer las inmensas cantidades que necesitará Botnia, la también finlandesa Kemira se ha instalado junto a la planta de Botnia.


Kemira ha dispuesto ahora una inversión de 10 millones de euros para armar otra planta de dióxido de cloro en la fábrica Celulosa de Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe.


“La inversión en la Argentina asciende a poco menos de diez millones de euros. La estrategia de Kemira es consolidar su posición en la industria de productos químicos de la pulpa en Sudamérica, que es el mercado que crece más rápido en el mundo para los productores de la pulpa”, dijeron los voceros de la empresa.


La empresa que funciona en Capitán Bermúdez se llama Celulosa Argentina; su capital es uruguayo, a través de la firma Fanapel, y es uno de los principales fabricantes de la pulpa del país. Está elevando su capacidad productiva para llevarla a las 200 mil toneladas anuales.


"Celulosa de Capitán Bermúdez y la que funciona en Zárate se han fusionado con Fanapel, la papelera más grande y antigua de Uruguay. En total, producirán de 700.000 a un millón de toneladas por año de pulpa. El anuncio fue recibido con satisfacción por el gobierno uruguayo” (Perfil, 11/12).


El grupo cuenta con miles de hectáreas plantadas para la producción de pasta en Uruguay, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe y anunció su intención de establecer también una pastera en Uruguay.


La noticia ya causó una primera crisis política entre el gobierno de Santa Fe y el de Entre Ríos. El entrerriano Busti envió una carta al ex gobernador Obeid pidiéndolo explicaciones sobre la puesta en marcha de la finlandesa Kemira en Capitán Bermúdez. Pero las obras de esta construcción siguen a toda marcha y está previsto para principios del 2008 la producción del dióxido de cloro.


El gobierno de Entre Ríos tiene prohibido venderle madera a Botnia por una resolución arrancada por los asambleístas a su cámara provincial, pero no a la “argentina” Celulosa, que está asociada con la uruguaya Fanapel y con la finlandesa Kemira.


El entrelazamiento de Celulosa con Fanapel provocará una gran crisis la industria pastera argentina, que se asociará como “minorista” de los finlandeses o desaparecerá pues no se puede competir con ellos. Celulosa Argentina se ha transformado en la avanzada de Botnia sobre la propia argentina.


En Capitán Bermúdez, el intendente del Frente Cívico ya ha salido a realizar declaraciones del tipo de las de Tabaré: “Bienvenida Kemira, que aportará fuentes de trabajo y mejorará el medio ambiente con su tecnología de punta”.


La finlandesa se suma a la brutal depredación ambiental que ya existe en el castigado cordón industrial. Todo bajo la mirada cómplice de Obeid y de Binner…

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