29/05/2008 | 1039

BRASIL | Lula entrega la Amazonia a la patria sojera

"No podemos pensar en la Amazonia como un santuario de la humanidad",  dijo Lula en Manaos y anunció "inversiones sociales y de infraestructura del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC)" por 250 mil millones de dólares en tres años. El presidente brasileño rechazó "categóricamente" la "intromisión internacional" sobre el destino de la Amazonia (EFE, 6/5). Bajo el gobierno del PT, la selva tropical no será un santuario sino un festín para los capitales. El PAC prevé infinidad de obras de infraestructura y la concesión de cientos de licencias para las agroindustrias.

Sale ambientalista, entran los gerentes

El PAC le costó a Lula la renuncia de la ministra de Medio Ambiente desde 2003, Marina Silva, en protesta por los megaproyectos que incluyen dos gigantescas represas hidroeléctricas sobre el río Madeira (principal afluente del Amazonas), y una nueva carretera troncal. Silva "había estado demorando todo tipo de licencias medioambientales" (El País, 15/5) y el gabinete la acusaba de "frenar con argucias administrativas el PAC". El respaldo de Lula al Plan ("el crecimiento económico de Brasil está siendo frenado por el bien de unos cuantos peces", dijo); la designación al frente del Plan de Desarrollo Sustentable de la Amazonia de Roberto Mangabeira Unger, un gerente de los megaproyectos; la licitación de una nueva planta nuclear y la venia a cultivos transgénicos la eyectaron del gabinete (BBC y Ansa, 14/5).

En marzo de 2007, Silva le había negado la licencia preliminar al proyecto hidroeléctrico de las constructoras Furnas/Odebrecht. Un nuevo comité, al margen de su ministerio, las otorgó en tres meses a pesar del veto de Evo Morales. Las represas, limítrofes con Bolivia, ocasionarán "inundaciones irreversibles en la provincia de Pando" (EFE, 13/5; Adital, 16/5).

Sale la selva, entra la soja Cargill

Silva se va "por su fracaso para detener la deforestación de la Amazonia". Ya había denunciado que entre agosto y diciembre de 2007 "fueron talados no menos de 7.000 km2, un incremento sustancial respecto de los 10.000 km2 de todo 2006". Esa superficie "fue utilizada para cultivar soja y crear pastizales ganaderos en Mato Grosso, Pará y Rondonia" (Clarín, 24/1). En tres años de gobierno del PT (2003/2006) habían desaparecido unos 70.000 km2 de selva (El País, 10/12/06). Silva también acusó al Ministerio de Agricultura de impulsar la tala masiva en beneficio de los agronegocios y la caña de azúcar para biocombustible (etanol). "Perdió ante un ministro que pretende convertir el Amazonas en tierra de cultivo" (The Economist, 15/5). A sus enemigos habituales – madereros y hacendados-  la ministra había sumando a "los gigantes estadounidenses dedicados al monocultivo de soja, Archer Daniela Midland (ADM), Bunge y Cargill, que ya controlan el 60% de las exportaciones brasileñas" (ídem). Su plan contra los incendios forestales – método habitual para imponer la tala-  había irritado a los latifundistas, encabezados por Blairo Maggi, gobernador de Matto Grosso y uno de los mayores sojeros del mundo. La Federación Agrícola saludó su salida: "Marina era un gran obstáculo para el desarrollo económico de Brasil".

La renuncia expresa "la mayor victoria de la facción del gobierno que presiona por un desarrollo económico a cualquier precio" (Financial Times, 14/5), y "cayó como una bomba" porque Silva era "la única voz en el gobierno en defensa del medio ambiente". "Después de su partida, a Lula le será muy difícil hacer creer que intenta bajar el nivel de deforestación" (BBC, 14/5; The Economist, 15/5).

Olga Cristóbal

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