21/11/2020
AJUSTE DE LARRETA

CABA: el Presupuesto 2021 viene con impuestazos y más ajuste

Crea un nuevo impuesto al consumo, 1,2% sobre los gastos con la tarjeta de crédito.

De la primera lectura del Presupuesto 2021 enviado por Larreta a la Legislatura queda claro que estamos ante un ajuste recargado, que contiene impuestazos, rebajas salariales y parálisis de la obra pública en cuestiones muy sensibles. Un destaque especial merece el anuncio de la creación de un nuevo impuesto sobre el consumo de tarjetas de crédito, que representará el 1,2% sobre el total de los gastos realizados. Según lo dispuesto, se aplicará sobre todas las tarjetas emitidas en la Ciudad de Buenos Aires, por lo cual puede alcanzar también a personas de otros distritos. El impacto de este impuesto será costeado por los consumidores, encareciendo las compras y también los intereses que se pagan por las tarjetas. De ese modo se refuerza el carácter regresivo del sistema impositivo, que tiene por basamento los impuestos al consumo que afectan especialmente a los trabajadores, ya que todos pagan el mismo porcentaje con independencia del nivel de ingresos.

 

Junto con este nuevo impuesto al consumo, el Presupuesto seguirá encareciendo el pago del inmobiliario ABL y de Patentes. Ambos se actualizarán por inflación, lo cual impone un principio diferencial, pues los salarios de los trabajadores no seguirán ese mismo parámetro. Así, el peso relativo de estos dos impuestos sobre los ingresos de las familias será mayor al del pasado.

El gobierno de Larreta también anunció que eliminará la eximición del pago de Ingresos Brutos sobre las leliq y los pases bancarios. Este anuncio podría tener un carácter progresivo, en la medida que se garantice que los bancos no pidan compensarlo con una suba la tasa que paga el Banco Central y/o trasladen el pago del impuesto a sus clientes mediante una suba de las tasas de interés que cobran por sus créditos o servicios. Para eso se debería abrir los libros de los bancos y establecer un control directo, algo que está lejos del horizonte del gobierno local.

El ajuste del Presupuesto no viene solo por el lado de los ingresos que busca reforzar con impuestazos, sino también por la poda de los gastos. En relación a los trabajadores de la Ciudad establece que los aumentos paritarios estarán por debajo de la inflación, algo que ya sucede en el año en curso, en el que las paritarias han implicado una pérdida del nivel adquisitivo del salario del orden del 15 al 20%. La pérdida para el año entrante puede ser aún mayor, pues prevé aumentos del 27% cuando la inflación que pronostica el Banco Central se encuentra en el 51,8%. Así, solo en dos años, los trabajadores podrían tener una pérdida del 40% de sus ingresos. Es muy probable que junto con la reducción salarial se apliquen despidos masivos, como sucedió este año en varias dependencias públicas. Estos despidos se aplican dando de baja las locaciones de servicios, una modalidad precarizadora con la que están contratados miles de trabajadores del estado porteño.

En materia de obras el Presupuesto de Larreta anuncia una parálisis generalizada, que alcanza a obras de hospitales, subterráneos, ciclovías, escuelas, recorte del servicio de recolección de basura, urbanización de villas e incluso inversión en seguridad. Estos recortes deberán ser estudiados con mucho detenimiento, porque seguramente se aplicará con un criterio social definido. Es muy probable, por ejemplo, que el hospital de Lugano Cecilia Grierson sea más afectado que obras vinculadas a las marquesinas en la zona norte. O la infraestructura escolar que los subsidios a la educación confesional. En relación al subterráneo la suspensión de compra de material rodante es doblemente grave, ya que en la actualidad no solo funcionan trenes obsoletos sino también con material contaminante como el asbesto.

Larreta justifica este ajuste invocando el recorte de la coparticipación federal dispuesto por el gobierno de Alberto Fernández. Se trata de un ajuste secuencial: el gobierno nacional ajusta a la Ciudad y Larreta traslada ese ajuste a los trabajadores que viven, trabajan y consumen en ella. La salida debiera ser la opuesta: por un lado rechazar el recorte de la coparticipación y por el otro establecer impuestos progresivos al gran capital bancario, inmobiliario, del juego, etc. mediante una reforma impositiva integral. El bloque del Partido Obrero presentó un proyecto integral en esa dirección, que sirve como bandera de lucha ante este nuevo ataque.

El Partido Obrero denuncia el ajuste combinado del gobierno nacional y de la Ciudad y llama a movilizarse para rechazar su aprobación.

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