09/06/2021

CABA: la pobreza alcanzó al 26,5% de la población

Además, se necesitan $140.000 para ser considerado "clase media".

Un informe de la Dirección General de Estadísticas y Censos porteña reveló que en la Ciudad de Buenos Aires la pobreza alcanzó, en el primer trimestre del año, al 26,5% de la población. Es decir, 817.000 personas son pobres en CABA y 290.000 están por debajo de la línea de indigencia.

A su vez, 300 mil personas hasta los 17 años viven en hogares sumidos en la pobreza, realidad que involucra al 42,7% de los niños, niñas y adolescentes. Por otra parte, los hogares más afectados se hallan en la zona sur de la ciudad, donde la pobreza incide en un 36,7%. El estudio también refleja que el porcentaje de habitantes porteños en «situación de vulnerabilidad» llega al 11%, lo que implica unas 340.000 personas. A su turno, la «clase media frágil» asciende al 9%.

Están por debajo de la línea de indigencia aquellos hogares que no llegan a cubrir la canasta alimentaria, que en la ciudad está calculada en $32.798. La línea de pobreza se basa en la canasta básica, la cual está en $61.582. Por su parte, se consideran en «situación de vulnerabilidad» los hogares cuyos ingresos superan la canasta básica, sin embargo, están por detrás de la canasta total, fijada en $75.102. La «clase media frágil» incluye a los hogares que perciben un monto inferior a $93.876,99. En ninguno de estos casos se toma en cuenta el gasto que implica el pago de un alquiler.

Los hogares encabezados por mujeres son los más afectados por el avance de la pobreza. El 21,1% de los mismos son pobres, mientras que el alcance de la pobreza en los hogares encabezados por varones es del 18,4%. Como se ve, el territorio de la Ciudad de Buenos Aires no es ajeno al cuadro de feminización de la pobreza que caracteriza a todo el país.

Otro dato llamativo es que la «clase media»  representaba un 49,1% de la población porteña un año atrás, porcentaje que se redujo al 44,8% en la actualidad. Como contrapartida, se incrementó en el transcurso de un año 3 puntos la situación de vulnerabilidad, 3,6 la pobreza y 1,6 la indigencia en la ciudad.

Otro estudio, realizado por el Centro de Educación Servicios y Asesoramiento al Consumidor (CESyAC), da cuenta de que el 75% del dinero percibido en un hogar de CABA es destinado a cubrir servicios básicos. Por otra parte, al incluir indicadores como el pago del alquiler y el gasto de la medicina prepaga, arroja que una familia porteña necesita ingresos mensuales superiores a $140.000 para ser considerada de clase media.

Los datos mencionados ilustran los efectos que ha tenido el retroceso de los salarios, el aumento de la desocupación y la escalada en los precios en la realidad social de las mayorías populares de la Ciudad de Buenos Aires. Horacio Rodríguez Larreta suscribe a la orientación del gobierno nacional de aplicar topes salariales, habilitar despidos y acicatear la inflación por medio de naftazos, aumentos de tarifas y permitiendo que las empresas incurran en sobreprecios.

Sin ir más lejos, el Presupuesto 2021 de CABA supone pautas salariales del 27% para los trabajadores de la ciudad, con una inflación proyectada por encima del 50%; por otra parte, el gobierno porteño ha dado lugar a un reguero de despidos en las dependencias estatales valiéndose de los contratos precarios que existen en el sector, y, además, habilita subas en los alquileres del orden del 70% en un año, generando que el costo de vida aumente enormemente en la capital.

Es necesario combatir el incremento de la pobreza por medio de un seguro al desocupado de $40.000, prohibiendo los despidos y las suspensiones y las rebajas salariales, con una jubilación equivalente a la canasta de la tercera edad, con un salario mínimo de $63.000 y paritarias libres indexadas a la inflación. A su vez, es necesario frenar la suba de los precios a través de la apertura de los libros de toda la cadena comercial, para evaluar los costos reales, y nacionalizar bajo control obrero el comercio exterior, en función de que los precios del mercado interno no se acoplen a la suba de los precios en el mercado internacional.

También es preciso dar lugar a un plan de viviendas, que emplee mano de obra desocupada bajo convenio colectivo de trabajo, y garantizar el acceso universal al crédito hipotecario para resolver el déficit habitacional y generar empleo genuino. Se trata de un programa integral, que incluye la ruptura con el FMI, el repudio al pago de la deuda usuraria y la aplicación de un impuesto progresivo y permanente al gran capital. Este es el planteo del Partido Obrero y el Frente de Izquierda Unidad, el cual constituye una vía de salida a la crisis por parte de los trabajadores, antagónica a la política de hambre y de pobreza que desenvuelven los partidos patronales allí donde les toca gobernar.

           

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