Políticas

20/9/2026

CABA: Pilar Ramírez y otro ataque a los trabajadores de las villas de la ciudad

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Barrios sin infraestructura y edificios de lujo

La jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA) de la legislatura porteña, Pilar Ramírez, arremetió contra las villas de la ciudad de Buenos Aires en una entrevista en Infobae: "Urbanizar villas fracasó. Cincuenta años tirando la plata de los porteños”. Estas declaraciones se suman a la campaña del mileísmo en la ciudad. Los principales aliados del PRO en la legislatura ensayan una crítica “por derecha” a la ya ultraderechizada línea política de Jorge Macri.

Jorge Macri, el jefe político de la campaña de ataque a la población más pobre de la ciudad

La actual gestión del PRO viene haciendo “méritos” desde el comienzo de su mandato para colocarse como el abanderado de una política fascistoide en la ciudad, que sería, según consideran desde el PRO y LLA, la “demanda” del electorado porteño. Primero con los operativos nocturnos donde se decomisan pertenencias (colchones, frazadas, herramientas de trabajo) y se “despeja” el espacio público mediante la fuerza pública, encuadrando a la pobreza extrema y a las personas sin techo como un problema de "suciedad" o higiene urbana. Por otro lado, el despliegue de operativos policiales masivos contra vendedores ambulantes, manteros y feriantes informales en zonas como Once, Flores y Retiro donde se incautan las mercaderías y se criminaliza la única fuente de subsistencia de miles de trabajadores precarizados sin ofrecer alternativas de relocalización o formalización.

Además se profundizó una política de endurecimiento de la fiscalización, multas y restricciones para la recolección informal de materiales reciclables, desarticulando el trabajo de las cooperativas y persiguiendo a quienes revuelven volquetes para subsistir. En distintos puntos de la ciudad se denuncia constantemente el incremento de requisas sin orden judicial, desplazamientos forzados, detenciones arbitrarias y el uso de las fuerzas de seguridad contra los sectores más vulnerables en la vía pública. El gobierno de la Ciudad celebra el "despeje" de calles y plazas relacionando directamente la venta ambulante o la presencia de personas en situación de calle con la delincuencia y las "mafias".

A esto se suma el vaciamiento o precarización de los paradores nocturnos, así como recortes en comedores populares y en las partidas presupuestarias destinadas a las obras públicas en los barrios populares. Los operativos “Tormenta Negra” comandados por el propio jefe de gobierno en el territorio, el operativo “Cerrojo”, la onerosa campaña de publicidad empapelando la ciudad con afiches que destacan el desalojo de trabajadores de las calles y el desalojo masivo de familias que habitan casas recuperadas dejando a miles de chicos menores de edad en la calle, se enmarcan en esta política más general con un alto contenido de racismo, xenofobia y estigmatización.

Pilar Ramírez y la profundización del ataque a las villas

Las declaraciones de la legisladora libertaria buscan “marcar la cancha” y acentuar una política que tiene a los vecinos de las villas como principales víctimas. La crítica a cualquier atisbo de obra pública en los barrios populares busca allanar el terreno para avanzar en una política de “limpieza” de la ciudad, desligando al gobierno porteño de cualquier responsabilidad sobre las ultraprecarias condiciones en que vive casi medio millón de trabajadores en la ciudad “más rica” del país.

El problema sería que se “invirtió mucho”, falso, y la solución sería abandonar por completo a ese sector de la población para no “tirar la plata de los porteños”, como si los habitantes de las villas no fuesen parte de la ciudad. La idea de “eliminar” las villas es fundante en LLA de la ciudad, su principal exponente fue Ramiro Marra, y la herramienta utilizada para avanzar en ese sentido es la discriminación y la estigmatización: los trabajadores de los barrios populares serían todos “usurpadores y delincuentes”.

Todo indica que se está gestando una alianza entre el PRO y LLA para las elecciones del 2027 en la ciudad. Las declaraciones de Ramírez van delineando el rumbo derechista de un posible futuro gobierno porteño. Pilar Ramírez no solo apuntó contra cualquier tipo de supuesta urbanización sino que también corrió “por derecha” al gobierno porteño en materia de atención pública en salud a los ciudadanos migrantes y aquellos provenientes de distritos del conurbano. Está derechización discursiva es completamente funcional al ajuste presupuestario en asistencia social del actual gobierno porteño. Pudimos ver hace a penas unas semanas al ministro de Desarrollo Humano y Hábitat, Juan Mraida, junto con la ministra de Capital Humano de la Nación, Sandra Petovello, en fotos y reuniones. El ministerio de la ciudad mantiene congelada la asistencia alimentaria a los comedores populares desde hace más de 5 años y vienen de firmar un decreto en donde eliminan los programas de trabajo que existían hasta ese momento -como el “Veredas Limpias”- con una campaña que tenía como slogan la finalización de los “programas sociales de la ciudad y la eliminación de intermediarios”, calcado de la campaña que el gobierno nacional desarrollo desde un principio persiguiendo a las organizaciones sociales y piqueteras.

La impostura del larretismo

Lo cierto es que la política de vaciamiento del presupuesto destinado a las obras públicas en las villas y asentamientos de la capital es algo que vienen denunciando organizaciones y vecinos de todos los barrios populares hace años. Las respuestas que vienen desde los Larreta y las Migliore no son más que imposturas. Las organizaciones sociales y piqueteras como el Polo Obrero venimos denunciando en la Villa 20 y en la Villa 31 los procesos de falsas urbanizaciones, plagados de obras cosméticas que nunca solucionaron los problemas de fondo como la necesidad de obras que garanticen los servicios básicos. Solo alcanza con visitar cualquier villa para ver que los desagües cloacales son completamente precarios, que no hay acceso al agua potable y que todas las semanas hay nuevos casos de incendios de viviendas como ocurrió en la villa 20 hace apenas 15 días. Además sobran las denuncias por los irregulares procesos de adjudicación de viviendas. Viviendas entregadas repletas de vicios ocultos y construidas de forma precaria. Un contraste fenomenal con complejos habitacionales construidos en otras zonas de la ciudad. El larretismo intenta posicionarse como el defensor de la urbanización de los barrios, pero su política quedó grabada a fuego en la memoria de los trabajadores de los barrios como la 20 o la 31 que lidian hace décadas con la frustración de las falsas urbanizaciones.

Es llamativo, o no, el accionar en tándem de Larreta y el peronismo de la ciudad en esta materia. No está demás recordar que fue este espacio político el principal colaborador del gobierno porteño durante la gestión del “Pelado”, en la legislatura le votaron todas las leyes y prácticamente cogobernando la ciudad durante años.

La organización colectiva de los trabajadores de las villas como salida

En todo este cuadro la herramienta que tenemos a mano las familias trabajadoras de las villas de la ciudad es la organización barrial. El antecedente inmediato es la asamblea con más de cien vecinos en el barrio La Carbonilla. Recientemente un operativo de la policía en el barrio incluyó la prohibición de ingresar materiales de construcción al polígono que delimita “La Carbo”, esto se mantiene en el tiempo, además del hostigamiento a vendedores ambulantes y la militarización de la villa. El repudio se extendió entre los vecinos y la convocatoria logró agrupar a familias del barrio pero también del playón de Chacarita y contó con la presencia de las legisladoras del Frente de Izquierda Vanina Biasi y Amanda Martin. Se votaron acciones de visibilización y repudio con semáforos y presencia en la legislatura. En tiempos en donde está tan denostada la organización barrial, en donde se criminaliza a las organizaciones sociales y piqueteras y se estigmatiza la pertenencia a las mismas, las asambleas de vecinos y todos los métodos de organización colectiva son agua en el desierto. Desde el Polo Obrero nos empeñamos en desarrollarlos. Pongamos en valor el empoderamiento de los vecinos que se logra con la organización barrial y la lucha colectiva. Es el camino de salida que se opone por el vértice a las expectativas en la intervención de los partidos políticos tradicionales que gobernaron o cogobernaron la ciudad y no tienen en agenda los reclamos por una vida digna con todos los derechos en los barrios populares.

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