Políticas

12/8/2004|863

Caleta Olivia por el camino de la victoria

Primera medalla de oro, antes de que empiecen los juegos olímpicos

Después de trece días, la ocupación de Termap con­cluyó con el triunfo más resonante de los oprimidos de es­te país en los últimos tiempos. Al mismo tiempo, las compañeras que ocuparon las petroleras hace cuatro meses, este sábado cobra­ron su primer sueldo como obre­ras.


Esta lucha determinada y consecuente tuvo lugar mientras el gobierno toleraba el aumento de combustibles y las petroleras procuraban aislar, desacreditar, cooptar, desmoralizar y reprimir a los ocupantes. La lucha, sin em­bargo, fue cobrando cada día una dimensión mayor; las maniobras de represión se desarticularon, al igual que el terror que se quiso instalar en la población.


En la semana previa a su ca­pitulación, las petroleras se vie­ron obligadas a entregar un sub­sidio de 700 pesos por seis me­ses, acompañado de promesas vagas de trabajo a un grupo lla­mado “dialoguista”. Luego, con la mediación de la Iglesia, inten­taron “convencer” de lo mismo a unos treinta ocupantes que se encontraban en la planta. Con el fin de “debilitar la protesta, el cura párroco Ricardo Llanes agregó al padrón otras 30 perso­nas para que cobren el subsidio” (Crónica, 8/8).


Pero el grupo más aguerrido siguió firme en la planta, recla­mando “trabajo genuino” bajo el convenio petrolero. Los trabaja­dores petroleros que venían de su jomada de trabajo en los yaci­mientos avisaban que la produc­ción estaba casi toda paralizada porque no había donde guardar una gota de petróleo, y que ha­bía que “aguantar” porque las compañías estaban obligadas a arreglar, pues estaban perdien­do sumas sidera­les.


El Polo


Desde el co­mienzo de la se­mana se barajaba la noticia de que llegaba Néstor Pitrola a la región. Llegado a Como­doro Rivadavia, mantuvo una reu­nión con los dele­gados y militantes del Polo, que han logrado un reconocimiento extraordinario en esta ciudad. Realizó una conferencia de prensa, que fue ampliamente di­fundida. Destacó' el apoyo del Polo a los ocupantes y la solida­ridad con las trabajadoras del geriátrico “Nuestra Casa”, que estuvieron también presentes en la reunión de delegados del Polo.


También llegó a Caleta un mi­cro repleto de militantes del Polo Obrero de Comodoro. El saludo y las primeras palabras con los ocupantes en el portón de acceso fueron emocionantes. Luego se desarrolló un acto organizado por el Polo de Caleta Olivia, en el cual hablaron Leo Lacalle, del Polo de Comodoro, Cristian, de la Fuba, un compañero de la FTC, Walter Natera ATE-CTA (Chubut), y cerró Pitrola, con una in­tervención de lujo que reproduje­ron en forma casi completa los ca­nales de Caleta Olivia y Comodo­ro Rivadavia.


El desenlace


Ese mismo día jueves, tres compañeros del Polo participaron de una Asamblea en el interior de la planta con los ocupantes, que se extendió por más de dos horas. Debatieron las perspectivas de la lucha y comprometieron al Polo a marchar a la Municipalidad local para exigir una mesa de discu­sión entre los ocupantes y las pe­troleras. Casi un centenar fuimos a la Municipalidad (que estaba cerrada) y al Concejo Deliberan­te. Esa noche se realizó la prime­ra reunión entre los empresarios y los compañeros.


Al otro día los compañeros de la Fuba que vinieron a Caleta a colaborar con la lucha, recorrie­ron Ion medios y con Ion secunda­rios volantearon los barrios y ha­blaron con los vecinos. Por la no­che (del viernes) realizaron una reunión en la Universidad, donde quedó conformada una comisión de solidaridad con la lucha. La comisión recolectó firmas y ali­mentos. La inquebrantable vo­luntad de lucha de los compañe­ros, que seguían con la lucha por los puestos laborales y habían re­chazado los subsidios y las pro­mesas, obligaba a todos los lucha­dores sociales a hacer el mayor de los esfuerzos para llevar esta lu­cha a la victoria.


El sábado por la mañana, la moral de los ocupantes era muy alta. Por la noche, en otra reu­nión de negociación, se imponen los reclamos de los compañeros. Al salir de la planta al grito de “¡Piqueteros, carajo!”, la alegría era inmensa, y todos quedamos envueltos en los abrazos y des­bordados por las lágrimas.


El acuerdo establece un subsi­dio de 700 pesos por dos meses con capacitación y, luego, el in­greso bajo convenio petrolero con 864 pesos de básico más 440 pe­sos en tickets canasta.


Ahora hay que fortalecer la organización para asegurar que cumplan con lo acordado. Es ne­cesario también discutir con to­dos los petroleros la reducción de la jornada laboral y un aumento de salarios.