20/08/1998 | 597

«Caritas» Meijide vs. el «puntero» De la Rúa

No es cierto que el ‘debate’ entre De la Rúa y Meijide haya sido simplemente un plomo porque habría prevalecido un acuerdo previo de no presentar en público ninguna suerte de división entre los dos. La amansadora de una hora a la que sometieron a los que se animaron a seguir el programa, obedeció a la descomunal superficialidad de los protagonistas y, ni qué decirlo, a su completa falta de convicciones. La repetición ritual de los lugares comunes no puede entusiasmar a nadie. Los dos aliancistas coincidieron, por ejemplo, en repetir como imbéciles que «la desocupación afecta la dignidad humana» o que «el futuro depende de la educación». Con semejante libreto, un eventual gobierno de la Alianza no sólo dejará al pueblo sin pan sino que además lo privará del circo. Sólo una prensa que se caracteriza por la mediocridad pudo decir que la Meijide «manejó mejor los tiempos», cuando todos los televidentes pudieron ver que la frepasista no utilizaba el tiempo a su disposición simplemente porque no tenía nada que decir. Lo mismo vale para su adversario, el jefe de los punteros radicales, al que se le atribuye haber guardado un comportamiento «más sólido».


Clero para los desocupados


Pero incluso para los políticos sin sal también se aplica aquello de que el pez por la boca muere. Al tratar el problema de la desocupación, la frepasista dejó escapar una propuesta de endeudamiento al clero que la Alianza había olvidado mencionar en la Carta a los Argentinos Exportadores y Explotadores. Dijo que un gobierno bajo su dirección despolitizaría la asistencia social mediante la entrega de los fondos para la atención del desempleo a la organización clerical internacional, Caritas. La Fernández Meijide hace este planteo a sabiendas de la puja entre el clero y el menemismo con relación a quién debería manejar los fondos públicos de asistencia social. La ‘progre’ frepasista ha tenido el descaro de traficar el apoyo de la Iglesia a cambio de un traspaso de parte importante del presupuesto nacional. Lo que no se puede entender es en qué consistiría la separación de la Iglesia del Estado si la asistencia social, además de la educación e incluso de la salud, queda en manos del clero. El domingo pasado se pudo entonces asistir al edificante espectáculo de que quiénes aseguran que la desocupación embrutece, propongan que el precio que deban pagar los desocupados por la limosna asistencial que eventualmente se les ofrezca, sea el sometimiento al embrutecimiento clerical. Es así que el embrutecedor debate de la Alianza no fue desaprovechado como una ocasión mayor para implorar el apoyo del episcopado. En la réplica a la intervención de Meijide, el jefe de los punteros radicales, que cuenta con una trayectoria clerical que haría la envidia de la frepasista, añadió que él transferiría esos fondos sociales a las organizaciones no gubernamentales, lo cual quizás refleje la influencia de la masonería y de otras iglesias en el radicalismo.


Flexibilización para los docentes


Otra radiografía de las intenciones de Meijide se manifestó en oportunidad del debate del tema educativo, en el que en ningún momento defendió un salario básico para los docentes de 700 pesos, ni siquiera el proyecto Decibe-Maffei que se está amañando en el Congreso. Esta omisión quedó en evidencia cuando en la réplica al radical, la frepasista aludió de pasada a un taponamiento de ese proyecto por parte del gobierno. Es claro que la frepasista no va a caer en el desatino de tratar de seducir al clero para despues pelearse con la patronal automotriz que se opone al mencionado proyecto.


Con Menem hasta la muerte


La Meijide llevó tambien la batuta en otro asunto fundamental, cuando afirmó sin pestañear que si la crisis mundial llegaba a golpear a la economía argentina, ella apoyaría todo lo que decidiera el gobierno menemista. Así evacuó la frepasista su responsabilidad ante lo que se llamó una crisis de la gobernabilidad. Lo que hasta ahora no se le ocurrió a nadie es que la Alianza ya gobierna buena parte del país, incluida la Capital Federal, de modo que al chancho no habría que pedirle pruebas cuando es suficiente verlo caminar.


Viva la corrupción


Al final, los panelistas lograron la hazaña de tratar el tema de la corrupción sin mencionar los desfalcos de la Alianza, o sea, sin hablar de Angeloz y su banda, de Massaccesi, de Shuberof y Franja Morada, y de los punteros porteños de De la Rúa. Está claro por qué entonces el programa televisivo fue un plomo; simplemente porque estuvo a cargo de dos simuladores sin magia. En este demagógico tema de la corrupción, los dos aliancistas ni siquiera mencionaron un dato conocido, que luego fue publicado por La Nación, de que «las grandes empresas evadieron 400 millones de dólares» (17/8); no sea que la lucha contra la corrupción sea interpretada como una lucha contra la madre de todas las corrupciones —el monopolio de la propiedad capitalista y la ley del lucro privado. Los ‘grandes evasores’ son precisamente los pulpos que financian las campañas de los partidos patronales, en especial de la UCR, el PJ y la Alianza. Fernández Meijide, quizás debido al maquillaje, no llegó a ruborizarse cuando planteó transparentar el financiamiento de los partidos políticos, omitiendo que los capitalistas que lo hacen reciben como contraprestación el encubrimiento oficial de la evasión impositiva.


Identikit: impostores


Al día siguiente de este tramposo debate, la prensa dedicó sus mejores facultades a rescatar la imagen de dos impostores.

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