Políticas

19/11/1998|608

Carta abierta a Pueblo Unido

Compañeros:


Cuando Pueblo Unido irrum­pió en el escenario político pro­vincial como un partido que im­pulsaba la organización combati­va del pueblo, el Partido Obrero fue el único partido que colaboró estrechamente en la organiza­ción de importantes acciones de movilización popular como el acto de lanzamiento de PU, reali­zado en noviembre de 1996 en el Club Caja Popular, o el acto del 21 marzo de 1997, en la Plaza Independencia, donde se procla­mó la candidatura de Parajón a diputado nacional. Junto a Pue­blo Unido, el PO organizó, el 8 de marzo de 1997, un acto conmemorativo del Día Internacional de la Mujer y se concurrió en común al Encuentro Nacional de Mujeres realizado en San Juan; posteriormente concretamos la formación de la Coordinadora de Trabajadores Combativos que convocó a un acto Intemaciona­lista el 1° de Mayo en el club Al! Boys. Se intervino, además, en numerosas acciones reivindicativas de los trabajadores. Todo este proceso de organización y lucha tuvo su coronación en la realización de la Asamblea de Trabajadores realizada el 17 de agosto en el Club Belgrano donde se votó una plataforma que ofre­cía una salida a los principales reclamos obreros y populares.


En todo este proceso, Pueblo Unido, especialmente Parajón, a través de declaraciones escritas o en las tribunas públicas, re­marcó una y otra vez que la sali­da a las reivindicaciones de las masas explotadas pasaba por ex­propiar a la oligarquía, anular las privatizaciones, imponer im­puestos a las grandes fortunas y a los beneficios de los barones del citrus, desconocer la deuda pú­blica. En definitiva, lo que se pro­ponía es que a la crisis la pagaran sus responsables y beneficiarios, los grandes monopolios. Se de­nunció una y otra vez que la Alianza y sus principales diri­gentes nacionales representa­ban la variante prolija del mode­lo neoliberal, o sea que eran, jun­to al menemismo y al bussismo, una variante de la dominación de los monopolios en el país y en la provincia.


¿Cuál es el panorama en la actualidad?


Lo que observamos es que Pueblo Unido ha dado un viraje de 180°. Ya en su oportunidad, el Partido Obrero denunció públi­camente que la digitación de los candidatos a diputados naciona­les que integraron la lista junto a Parajón en las elecciones de octu­bre del ’97 significaba un retroce­so, porque reproducía la metodo­logía manipuladora de los parti­dos patronales y una de las características fundamentales de esta sociedad capitalista explo­tadora y opresora, que impone que el obrero tiene que ir siempre de furgón de cola, detrás del bur­gués o el pequeño burgués. Seña­lamos que esta digitación de can­didaturas era contradictoria con la realización de la Asamblea de Trabajadores que se había reali­zado 10 días antes donde los tra­bajadores habían demostrado su capacidad para deliberar y votar un programa que representaba sus intereses. En Pueblo Unido, se fue imponiendo un régimen de organización en el que las deci­siones democráticas de las bases y el programa han sido sustitui­dos por el personalismo y el cau­dillismo.


Ese retroceso ha tenido su co­rrelato, luego, con el completo abandono de las posiciones polí­ticas que se defendieron el año pasado. Se ha abandonado el planteo de expropiar a los oligar­cas responsables directos de la crisis provincial y del vaciamien­to del Banco Provincial. Se ha abandonado el planteo de anular las privatizaciones y el descono­cimiento de la deuda pública fraudulenta. Se plantea la priva­tización del gasto social. Se ha abandonado el planteo de desmantelar el aparato represivo proponiendo cursos de derechos humanos para los cadetes de la – Escuela de policías. Se ha aban­donado el planteo de repartir las horas de trabajo y de imponer un seguro al desocupado de 500 pe­sos para dar salida a los 100.000 trabajadores tucumanos que están condenados a una situación de desocupación crónica, o el sa­lario básico de 1.200 pesos para dar salida a la miseria y congela­miento salarial que sufren los que tienen trabajo. Todo el pro­grama de Pueblo Unido se ha reducido a proponer diversas medidas de fomento a los explo­tadores, grandes o pequeños, por medio de los fondos públicos, o sea a reproducir y perpetuar a los grandes oligarcas, sean éstos azucareros, citrícolas o bancarios, que han postergado en el atraso a la provincia y han hun­dido en la más grande miseria a las mayorías populares.


Las posiciones políticas de Pueblo Unido han virado hasta el punto que hoy no tienen ninguna diferencia sustancial con las que defienden los partidos de la Alian­za. Eso es lo que explica que Fernández Meijide haya sido recibi­da en la sede central de Pueblo Unido, cuando antes se la desen­mascaraba en los actos públicos como una defensora del modelo, o que se haya promovido acciones antibussistas con la Alianza, cuando ésta un mes antes había impulsado un juicio político tru­cho junto al PJ, frustrando la mo­vilización popular, permitiendo el regreso impune de Bussi a la go­bernación. Es significativo que, hasta el día de hoy, Pueblo Unido no haya fijado posición ante las elecciones presidenciales, sin de­limitarse claramente de la Alian­za, cuando ésta aparece cada día más menemizada, comprometida en la defensa de los intereses de los grandes pulpos internaciona­les que han saqueado las riquezas del país y hambreado a los traba­jadores y en la impunidad de los genocidas argentinos y de Pinochet.


Si Pueblo Unido fue hasta el año pasado un canal popular y combativo por medio del cual se expresó en Tucumán la ruptura de miles de trabajadores con los partidos patronales tradiciona­les y la búsqueda de un rumbo político para luchar contra el FMI, el bussismo y la oligarquía, su evolución posterior ha conver­tido a Pueblo Unido en un calle­jón sin salida para los explota­dos.


Tucumán vive una crisis so­cial y política sin precedentes que exige una organización enér­gica de los luchadores obreros y populares, para poner fin a la dominación de la oligarquía capi­talista y arrancarle el poder en beneficio de los trabajadores.


En función de todo esto, el Par­tido Obrero llama a Pueblo Unido a que rectifique el rumbo, y en primer lugar a que sea una asam­blea de trabajadores la que deter­mine su programa, elija sus direc­ciones y seleccione a sus candida­tos. Llama a volver a levantar la reivindicación de la expropiación de la oligarquía y por el juicio y castigo a todos los que asesinaron a militantes populares y a ciuda­danos de toda condición. Llama a Pueblo Unido a romper cualquier tratativa con la Alianza y a impul­sar una alternativa política inde­pendiente de los trabajadores a nivel nacional.


Ni Duhalde ni la Alianza. Hay una salida: el frente de los traba­jadores.