Políticas
16/3/2026
Catamarca: un proyecto protofascista para esconder la miseria que generan Milei y Jalil
La Libertad Avanza propone prohibir a los mendigos y vendedores ambulante en la capital.

Seguir
Figueroa.
En la última semana, mientras los docentes y los municipales de la provincia llevan adelante una gran lucha por su salario -con marchas masivas y cortes de ruta en la Capital-, el concejal por La Libertad Avanza de Catamarca, Diego Figueroa, presentaba un proyecto de ordenanza para impedir que los mendigos y vendedores ambulantes ingresen a los bares, argumentando que “molestan a los comensales” y “dan una mala impresión de la ciudad”. Según lo expresado por el concejal libertario, el objetivo sería “proteger el derecho de los ciudadanos a disfrutar de un servicio digno y sin perturbaciones” y “fortalecer el orden público y la actividad económica formal”. Figueroa sostiene que el proyecto busca garantizar la “normal estadía, tranquilidad y seguridad” de los clientes en establecimientos gastronómicos y comercios. La ordenanza establece que los propietarios de bares y comercios tendrán la responsabilidad de evitar el ingreso o permanencia de estas personas.
Claramente, este proyecto busca esconder una realidad evidente: que los comensales de bares -seguramente céntricos- no vean el “desagradable” escenario de una sociedad que se degrada producto del ajuste que lleva adelante el gobierno de Milei, acompañado por los gobiernos provinciales como el de Jalil en Catamarca. Pero el proyecto no dice cómo resolver los problemas del trabajo informal ni del posible trabajo infantil (excusa que usó como defensa cuando quedó acorralado). Mucho menos propone una salida para las familias que tienen que salir a mendigar para poder comer.
Se limita a proponer excluirlos, esconderlos y sancionar a los dueños de bares que no echen como perros sarnosos a los mendigos y vendedores ambulantes. Busca imitar las políticas altamente discriminatorias que se aplican en la Ciudad de Buenos Aires, o las propuestas de Marra sobre los “fisuras”: un grado extremo de derechización.
En el plano normativo, el proyecto es un desastre: choca con otras normativas como el derecho de admisión, coloca la responsabilidad del cumplimiento en los locales -como si pudieran evitar esta situación- y propone sanciones a los comerciantes. Un verdadero disparate.
Lo importante es esto: el proyecto busca invisibilizar la pobreza extrema en la que muchos catamarqueños están cayendo. Busca mantener lejos de los lugares que frecuentan los sectores acomodados a quienes están siendo empujados a la miseria. Pretende esconder que las políticas económicas del gobierno nacional han profundizado las desigualdades, han empobrecido aún más a quienes ya eran pobres y han empujado a miles más a esa condición. Quieren ocultar que el mercado laboral está paralizado, con despidos y cierres de fábricas -como NEBA, textiles y alimentarias-, convirtiendo a la venta callejera en una de las pocas formas de subsistencia que quedan, como un intento desesperado de no quedar completamente a la deriva. Y que el discurso del “progreso” gracias a las empresas mineras ya lleva 30 años sin resolver los problemas estructurales de los trabajadores catamarqueños. Además, supone una política discriminatoria para alimentar el odio entre los trabajadores.
Este proyecto cobra especial sentido si se tiene en cuenta que, después de abril, miles de trabajadores que hoy cobran programas sociales van a quedar sin esa asistencia y pasarán a engrosar las filas de las mismas personas que Figueroa quiere esconder.
Llamamos a los trabajadores que hoy están en las calles a organizarse, a sumarse a la lucha piquetera con el Polo Obrero, a fortalecer las asambleas barriales y a enfrentar al gobierno de Milei, al de Jalil y a los dirigentes como Figueroa.
Frente a esto, contraponemos la discusión sobre la creación de un registro de trabajadores en situación extrema para que sean asistidos por el Estado; la necesidad de prohibir despidos en la Capital ante la crisis del empleo; la urgencia de debatir una política de asistencia social real para los sectores más vulnerables; y el fortalecimiento de los insumos destinados a comedores y merenderos que hoy sostienen a quienes se ven obligados a salir a mendigar para poder comer.




