05/04/2001 | 701

Cavallo, cesación de pagos o «norteamericanización»

Cuando apenas ha pasado una semana de la cesión de poderes al Ejecutivo, el gobierno de Cavallo, segunda selección, se encamina ya a una crisis política. Es que a pesar de la tregua de las burocracias sindicales y de la «simpatía» con que lo presentan los medios de comunicación, Cavallo no ha logrado siquiera disipar el peligro de una cesación de pagos y, mucho menos aún, luego del impuestazo al cheque, detener la depresión económica. Las rebajas de aranceles para los bienes de capital y las subas de los mismos para los artículos de consumo deben ser interpretadas como un realineamiento internacional de la Argentina hacia la exigencia norteamericana de establecer un sistema de comercio preferencial en beneficio de los yanquis, que sería la moneda de cambio para que el gobierno de Bush acepte una reprogramación de la deuda externa de la Argentina. La crisis del gobierno De la Rúa-Cavallo ha tomado dimensiones internacionales, que podrían poner fin al Mercosur. El gobierno norteamericano, precisamente, le acaba de reclamar al brasileño que permita el libre ingreso de artículos informáticos, que es lo que Cavallo hizo la semana pasada.


Cavallo puede haber concitado la «expectativa» de Moyano, pero no de los bancos extranjeros, en particular de los Estados Unidos. De acuerdo a la agencia de noticias financieras Bloomberg, «los bancos extranjeros suspendieron la mayoría de los empréstitos en la Argentina, preocupados por la recesión y el peligro de cesación de pagos de los 70 mil millones de dólares concedidos a las compañías y a los consumidores argentinos» (Gazeta Mercantil, 3/4). La información agrega que el Morgan Chase, el Fleet Boston y el Bank of America han reducido su exposición en la Argentina y que la mayoría de los bancos extranjeros sólo continúa prestando a empresas con socios extranjeros. Esto ocurre cuando Cavallo anda por el mundo buscando desesperadamente que le financien los déficits fiscal y de pagos con el exterior. El informe dice que los «ejecutivos de los bancos» temen que una falta de resultados del plan Cavallo conduzca al repudio parcial de la deuda, que es la más alta de la contraída por cualquier otro país «emergente» con los bancos internacionales. Incluso Sergio Grinenco, del Banco Galicia, admitió la posibilidad de «una cesación de pagos muy significativa en el sector privado».


Pero «los que corren mayor peligro son los bancos españoles», dice el Banco de Basilea, la central de los bancos centrales, que tienen empréstitos y otros créditos por 18,5 mil millones de dólares. Esto explica que la caída de estos bancos en la Bolsa haya superado el promedio del mercado. La imposibilidad de refinanciar deuda por parte de algunos tomadores importantes desataría una corrida a la compra de dólares y, como consecuencia, llevaría a una devaluación o dolarización monetarias.


Los recursos «normales» para enfrentar esta situación están agotados. Cavallo sólo podría obtener algunas semanas de «gracia» si está dispuesto a concesiones estratégicas, no ya privatizando la recaudación impositiva o el Banco Nación o liquidando en 24 horas la ultraactividad de los convenios de trabajo (que tiene plazo de vencimiento de dos años), sino estableciendo preferencias comerciales para Estados Unidos, tipo Nafta (el acuerdo que firmó México con Canadá y EE.UU.), y ayudando a reforzar de este modo la presión para que Brasil haga lo mismo. Cavallo está tanto más dispuesto a este giro cuanto que ha transcendido que Cardoso y Bush habrían estado a punto de alcanzar un acuerdo en secreto para co-presidir las negociaciones para integrar comercialmente América Latina a los Estados Unidos (El País, 3/4). En su reciente libro de entrevistas, Cavallo se manifiesta abiertamente partidario de una integración a los yanquis, precisamente en nombre de la «competitividad», pues argumenta que para conseguirla es necesario importar barato los bienes de capital.


A la luz de los gigantescos intereses en juego, no caben las «expectativas». Tampoco es la burocracia sindical la que debe adjudicarse el privilegio de establecerlas; para decidir están los trabajadores mismos y los delegados que ellos elijan. Es necesario un Congreso de trabajadores piqueteros y es necesario poner fin al gobierno impotente y entreguista y convocar a una Asamblea Constituyente soberana.


¿Burguesía ‘progresista’ con Cavallo?


El diario BAE del miércoles 28 reproduce un comunicado del presidente de Credicoop, Raúl Guelman, que dice que «Cavallo está marcando importantes cambios económicos que dan la sensación de que si se cumple con los compromisos contraídos respecto del aumento de la producción serían positivos…». En esto, el ‘cooperativo’ coincide con el menemista y consultor financiero, Martín Redrado, quien en la misma página asegura que el «enfoque (de Cavallo) encara los problemas… de la producción». Si los progresistas prácticos de la burguesía coinciden con sus colegas aún más prácticos de la Bolsa, por qué sorprenderse que los progresistas teóricos como el Chacho promuevan la dictadura de Cavallo o que les cueste un Perú romper con la Alianza como ocurre con los frepasistas disidentes.

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