14/03/1996 | 485

Cavallo desplumado

Al serrucharle el piso a Grisanti, presidente de Encotesa e íntimo colaborador de Cavallo, Menem ha llevado su disputa con el agente de la Fundación Mediterránea al tramo final. Para dejarlo más claro todavía, le retiró al ministerio de Economía el manejo de la privatización del correo y el área de las telecomunicaciones. Cuando todo el mundo aún hablaba del fortalecimiento de Cavallo como consecuencia del respaldo que le dan los banqueros internacionales, Menem le arrancó varias plumas y lo dejó, según los ‘analistas’, en notoria inferioridad política.


A esta altura del entredicho, la opinión pública ya debería tener en claro que Yabrán maneja la ‘caja’ del clan menemista, de lo contrario tanta disputa sería ininteligible. Y también debería estar claro que Cavallo no es un simple ministro sino un ‘gestor’. Es así que se lo ve defendiendo la entrega del Correo a Federal Express o disputando el control de varios bancos provinciales, como los de Tucumán y Córdoba; ni qué decir de la centena de millones de dólares involucrados en el ‘affaire’ IBM, es decir la monopolización de los contratos informáticos. La descomposición del proceso político y económico iniciado por el menemismo se está convirtiendo en una guerra de ‘maffias’. El ‘proceso democrático’ amenaza terminar en forma ‘no ortodoxa,’ como consecuencia de sus insalvables contradicciones.


Es indudable que Menem decidió avanzar sus piezas al comprobar que el proceso recesivo continúa implacable, que el anunciado regreso de capitales no se produce, que la crisis fiscal se acentúa y que la deuda externa no para de crecer. Cavallo se ha visto obligado a tomar un crédito en marcos, a tasas muy superiores a las de los empréstitos previos, para recomprar próximamente títulos Bocones en circulación y evitar así su caída constante. Como los bancos son los principales tenedores de estos títulos, el gobierno decidió aumentar la deuda externa para evitar mayores perjuicios a los banqueros. Como consencuencia de estas operaciones, Clarín pudo anunciar que la deuda pública externa “ya supera los 95.000 millones”, y Ambito que: “Serio, en seis meses el país se endeudó por 10.000 millones” (11/3).


Este crecimiento de la deuda pública y del déficit fiscal se ven agravados por la circunstancia de que la caída de la Bolsa significa que no están disponibles los créditos internacionales para financiar los pagos al exterior o el presupuesto del Estado. “Si se corta el crédito a Cavallo”, como conjetura un analista (Ambito Financiero, 11/3), la vida de este equipo económico y de su política habrán concluido. Se dice que Menem nada sabe de economía, entonces con mayor razón, alguien que sabe le sopló que el momento era adecuado para serrucharle el piso a Cavallo. La crisis política está directamente relacionada con el  hundimiento del ‘plan’ económico.


Al cierre de esta edición, los mandantes de Cavallo, nucleados en el Consejo Empresario Argentino, le reclamaron a Menem la privatización de Encotesa. Esto significa que la disputa ha entrado en un terreno violento, pues estaría indicando que los grandes bancos y capitanes de la industria, que resistían la privatización del Correo para que no cayera en manos de Yabrán, están dispuestos a ingresar directamente a la lucha para expulsar a Yabrán de este negocio. Las consecuencias de este planteo se harán sentir rápidamente en el Congreso y en la UCR, que deben dictar la ley de privatización, y en los alineamientos para las elecciones de la capital.


La descomposición del proceso político menemista es notoria y así lo demuestra también el desenlace de la crisis pesquera con Gran Bretaña, que requirió la intervención del gobierno norteamericano. Ocurre, sin embargo, que los yanquis son los más interesados en un ‘entendimiento’ entre los ingleses y Argentina que ofrezca la ‘seguridad jurídica’ necesaria a los negocios petroleros y pesqueros en el Atlántico sur. Ese ‘entendimiento’ sólo podría tener lugar a costa de los derechos nacionales argentinos. En consecuencia, el margen de maniobra propio del gobierno menemista, frente a los intereses del capitalismo internacional y de sus gobiernos, es igual a cero.


En el lapso de poquísimas semanas, el gobierno menemista se ha debilitado en forma brutal, fundamentalmente debido a la ausencia de alternativas económicas y a una agudización impresionante de sus contradicciones.

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