28/06/2001 | 712

Cavallo va por el PAMI, las obras sociales y el hospital público

«Un nuevo plan para desregular la salud hará desaparecer las obras sociales», tituló el 13 de junio pasado el diario El Cronista.


No solamente esto, sin embargo, porque el «Plan de Salud» de Cavallo y Lombardo hará desaparecer al Pami, al hospital páblico y a las obras sociales, en ese orden. Por eso, en Clarín (13/6) se dice que se trata de «un proyecto para cambiar de raíz el actual sistema de salud» que, entre otras cosas, «significaría, en principio, la desaparición de los hospitales páblicos tal como se conocen en la actualidad».


El «Plan» elaborado por Cavallo, y al que adhieren el Ministerio de Salud y la Superintendencia de Salud, prevé la transformación de las obras sociales nacionales y provinciales y de las empresas prepagas en Administradoras de Recursos de Salud (Ares).


A esas Ares deberán afiliarse en forma obligatoria todos los trabajadores, todos los jubilados, todos los monotributistas y todos los que el gobierno denomina «carenciados». Para el resto de la población -autónomos, profesionales o inactivos (gente que no trabaja)- por ahora la afiliación será optativa. En consecuencia, los jubilados dejarán de estar en el Pami y el actual aporte que recibe la obra social de los jubilados irá a la Ares a la que ese jubilado se afilió. Entonces el Pami desaparece y el jubilado obtiene su cobertura médica de la Ares. Con esto, además de despedir a miles de trabajadores del Pami, se eliminan los planes alimentarios y asistenciales que hoy brinda el Pami.


«El Pami dejará de actuar como proveedor directo de servicios para permitir que los beneficiarios opten por los Agentes del Seguro que compitan en el segmento», dice el proyecto de Cavallo. Y agrega: «No resulta aconsejable hacer que el Pami compita contra agentes privados».


En su renuncia como interventor del Pami, Federico Polak dijo que la presentaba porque no acordaba con los planes del gobierno para el Pami, pero se cuidó muy bien de no denunciar la destrucción del Pami y de la salud que están diseñando los que le pidieron la renuncia.


Para los llamados «carenciados» que no se beneficien de los aportes a las Ares, las provincias o los municipios prevén una especie de vale («cápita») de suma fija que aportarán a la Ares. De dónde saldrá ese dinero? Del presupuesto de salud de los hospitales páblicos. Los hospitales páblicos deberán mantenerse arancelando los servicios y/o integrándose a una red de atención médica de las Ares, como sucede hoy con las clínicas y sanatorios privados.


Con esto desaparecen los hospitales páblicos como instituciones independientes y gratuitas, porque para atenderse en ellos habrá que estar afiliado a una Ares o pagar la atención médica. El hospital páblico pasa a integrar la red de medicina comercial.


«Las provincias deberán dejar de afrontar los costos de manutención de los hospitales (salarios, gastos corrientes, inversiones) y utilizarán esos recursos para cubrir la cápita que permite asistir a los carenciados a través del Sistema Nacional del Seguro de Salud», dice el proyecto de Cavallo.


Por su parte, los gastos para la atención de enfermedades de alta complejidad -que hoy cubre un fondo especial que administra el Estado- se deberán cubrir con seguros que las Ares deberán contratar con compañías de seguros de salud, utilizando para ello una fracción del aporte del trabajador, del jubilado o del «carenciado».


øQué servicios de salud ofrecerán las Ares? El PMO, Programa Médico Obligatorio, un plan básico cuyo costo promedio es de 20 pesos mensuales. Con esa cobertura médica básica se fuerza al trabajador o jubilado que quiera una atención superior a pagar «voluntariamente» una cuota extra.


De esta manera, el gobierno aumenta la carga económica que los trabajadores, los afiliados y la población en general deberán destinarle a la salud. Se estima que rápidamente las Ares manejarán más de 13.000 millones de pesos por año: 7.500 millones de las obras sociales nacionales y provinciales, 2.000 millones del Pami y 4.000 millones de los presupuestos de salud de los hospitales nacionales y provinciales. Esta suma irá creciendo con los «plus», «cuotas extras» y planes complementarios.


Todo este movimiento financiero pasará necesariamente por los bancos y compañías de seguro que tienen «caja» no sólo para apoderarse del sistema de Ares, sino, por sobre todo, de una recaudación cautiva multimillonaria, para usarla en cualquier forma de especulación.


Por este camino se destruirá la obra social, incluida la variante de que la burocracia de las obras sociales se asocie con las prepagas y compañías de seguro de salud en grandes Ares que concentrarán el negocio. Ya varias burocracias están asociadas a prepagas y bancos. Luego, como sucedió con las AFJP o ART, los grupos financieros se encargarán de desalojar a sus socios burocráticos, no sin antes ‘agradecerles’ los servicios prestados.


Todo esto ilustra claramente a dónde apunta el «Plan de Salud» de De la Rúa, Cavallo y Lombardo. Menos salud y más cara.


El PO plantea:


• Defensa de las obras sociales, de los hospitales páblicos y el Pami.


• Plan de salud ánico bajo control de los trabajadores, basado en el aporte exclusivo a cargo de las patronales tanto para los que están trabajando, como para los jubilados y los desocupados.


• Nacionalización bajo control obrero de la medicina privada.

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