17/06/2015 | 1368

Chaco: el guitarreo sobre el trabajo infantil


La «noticia» sobre la presunta «disminución del trabajo infantil en el Chaco» que se dio a conocer a partir de un informe de la Copreti (una Comisión sobre trabajo infantil que trabaja en conjunto con el Ministerio de Trabajo de la Nación), carecería de interés, sino fuera que es demostrativa de los métodos para abordar el problema que aplican tanto esta comisión como el propio ministerio. Decimos que carecería de interés porque, notoriamente, el anuncio no fue respaldado por ningún tipo de cifra o medición, menos aún se conocen los métodos del relevamiento ni la calidad de los estudios. En 2009 existían 11.800 niños detectados trabajando en la provincia.


¿Qué métodos se aplican para «combatir el trabajo infantil»? Hemos logrado -afirma Nélida Maldonado de la Copreti Chaco- concientizar a las patronales sobre la importancia de no contratar niños». ¡Pero la explotación infantil es un delito! No se ha aplicado una sola sanción ¡En cambio, se fueron a tomar el té con los esclavistas para convencerlos de la importancia de liberar a los esclavos!


Un mecanismo alternativo es el otorgamiento de «becas» para poder estudiar. Pero hasta los últimos datos conocidos, se habían otorgado 2.000 becas sobre los casi 12.000 casos registrados de niños explotados. Y los montos (de 900 pesos) son totalmente insuficientes. La Asignación Universal por Hijo tampoco compensa las necesidades familiares. Como broche final, se llama a una jornada de «concientización» en la plaza central de Resistencia.


Según a la misma Copreti, el trabajo infantil abunda, entre otros, en la industria de la madera en Quitilipi y Machagai. Pues bien, se trata de un enclave particularmente brutal de la superexplotación laboral, con brutales accidentes de trabajo que dejan lisiados a miles de trabajadores en negro, que dejan su vida en los cortes de algarrobo. Ni un inspector del ministerio se hace presente, ni existe derecho a elegir delegados ni se cumple el convenio colectivo. El sindicato de la madera, ausente.


El trabajo infantil es un mecanismo patronal de explotación que, así como la precarización o el trabajo en negro o esclavo, busca bajar los costos para maximizar ganancias. Las medidas para combatir esta voracidad patronal están sobre la mesa: inspectores de trabajo designados por los propios trabajadores, garantía de la continuidad laboral para los compañeros que denuncien la situación, derecho a la elección de delegados en todos los establecimientos de la ciudad y el campo, sanciones a las patronales que incumplan, vigencia plena de todos los convenios colectivos. 

El dejar pasar del Ministerio de Trabajo sobre este tema es una faceta más, particularmente brutal, de la política de precarización laboral del kirchnerismo. El resto, es 

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