11/02/2015 | 1350

China: Del swap al acuerdo “buitre”


La “alianza estratégica” con China, anunciada con bombos y platillos por Cristina está empezando a crujir por todos lados.




En primer lugar, el Swap, exhibido como la gran carta para sacar al país del cuello de botella originado por la escasez de divisas, es un recurso de patas cortas. El entusiasmo oficial ha ido desapareciendo ante las trabas con que tropieza su operatoria. “Restando los dólares que ya fueron enviados (1800 millones) se estima que el disponible hacia delante son unos u$s 3.000 millones más y desde Buenos Aires, por lo bajo, hay cierto clima de protesta por lo burocrático de la concreción del giro de estos dólares, ya que para el momento se esperaba que casi la totalidad del acuerdo estuviera disponible.” (Ámbito 6-2). Por otro lado, aunque formalmente el acuerdo habla de que el swap es por 11,000 millones, el techo ,en la práctica, sería sensiblemente menor, Hay un acuerdo verbal, por el cual “el límite de aportes (es) de unos u$s 5.000 millones (equivalentes a los Urs 4.700 millones comprometidos por China para las obras de las represas,(…) en la provincia de Santa Cruz) (Ámbito, ídem).




Después de tanto batir el parche, los K están tratando de “salir de esquema del “swap” firmado en julio del año pasado”(ídem)Bajo cuerda, y tratando de que pasara desapercibido, el Gobierno en el propio viaje, sondeó la posibilidad de ampliar la ayuda financiera. La idea es la emisión de una serie de títulos públicos que serían adquiridos por entidades financieras que operan en el Estado oriental, y con liquidación en mercados libres de represalias de fondos buitre, como Hong Kong .


La última palabra la tienen los bancos chinos pero, lo que está claro que, en caso de que se concrete- lo que está por verse-, sería bajo condiciones super leoninas, en sintonía con las que impera en le mercado. Si bien la intención del gobierno es que la tasa de interés no sobrepase, el 8 por ciento, YPF viene de no haber fracasado en su licitación ofreciendo tasas superiores. Por otra parte, la nueva línea de préstamos estaría más atada , aún que la vigente, a la compra e importación de productos provenientes de China. Una de las operaciones que se estaría barajando consistiría en el financiamiento de las inversiones de una de las grandes petroleras de ese país, Sinopec, en el marco de un acuerdo similar al firmado en su momento con Chevron pero que, incluso, va más lejos porque incluiría la entrega de áreas de explotación convencionales.




En definitiva, China y sus bancos actúan como un “buitre” más. Lejos de sustraer al país de las redes y dictados del capital financiero e inaugurar una vía alternativa de financiamiento y desarrollo, los acuerdos con China son más de lo mismo .Los convenios firmados están condicionados a que nuestro país no entre en defol , es decir, al pago de los compromisos con los acreedores internacionales, lo cual coloca, al país entre la espada y la pared.

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Escribe Gabriel Solano