09/10/1997 | 560

Con el Partido Obrero

A medida que pasan los días crece la conciencia del pueblo acerca de la verdadera naturaleza de la Alianza impostora.


Con la flexibilización; con la privatización y arancelización de la salud; con la privatización de los bancos Nación y Provincia, de los aeropuertos, del sistema de radares, de las telecomunicaciones.


De la Rúa acaba de revelar que le sacó 100 millones de dólares a los contribuyentes porteños para ‘rescatar’ a los grandes deudores del Banco Ciudad. Anunció también que colocaría el capital del banco en la Bolsa. Todo esto, sin ninguna autorización legislativa. Como el riojano de las patillas recortadas.


Como un ‘corrupto’.


Así defiende la Alianza a la clase media; metiéndole las manos en los bolsillos para beneficiar a los grandes capitalistas.


La campaña electoral es una competencia de servilismo entre el PJ de Menem y Duhalde, de un lado, y la Alianza, del otro, ante los Techint, los Pérez Companc y el FMI.


Los encuestadores coinciden en que la elevada franja de indecisos reúne a trabajadores que votaron en el pasado al peronismo. No es la clase media, como en otras oportunidades, la que tiene la ‘duda filosófica’ de a quién ‘entregar’ el voto, sino el análisis de la clase obrera que ha agotado su experiencia con el peronismo.


El voto por el Partido Obrero no es de ningún modo un voto de protesta.


Es el voto por una salida: la organización de la clase obrera en un partido político propio. Dejar de votar a los candidatos de los verdugos y votar a los compañeros, es el primer paso.


Por 500 pesos mensuales de emergencia para los desocupados sin condicionamientos.


Por el reparto de las horas de trabajo para poner fin a la desocupación, sin afectación del salario.


Por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, o sea, 1.200 pesos.


Por el cese de la flexibilización laboral: salario por una jornada de ocho horas. Control obrero de la higiene y seguridad industriales. Derogación de la privatización de los accidentes de trabajo.


Por el cese del régimen confiscatorio de la jubilación privada; reposición del 82% móvil.


Por la eliminación de impuestos al consumo y por impuestos progresivos al gran capital.


Abajo la reforma educativa, por una educación gratuita, estatal, laica y científica bajo la gestión de los docentes, los estudiantes, los obreros y los trabajadores de la cultura.


Obras sociales solidarias bajo control independiente de los trabajadores. Estatización de la salud.


Derogación del punto final, la obediencia debida y el indulto.


Por la independencia nacional y la unidad política de América Latina, bajo la dirección de los obreros y de los campesinos.

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