13/06/1995 | 451

Con ellos no hay salida

No parece que tengan razón los diarios que aseguran que Cavallo ganó su pugna con el bloque menemista del Congreso.


La ley de patentes será promulgada como lo planteó el Congreso y la ley que debe “corregirla” seguirá con las pautas básicas establecidas por los adversarios de Cavallo.


La anti-obrera ley de accidentes de trabajo tampoco será aprobada como lo quería el equipo económico, sino como lo reclamó el bloque UIA-CGT. De este modo, las AFJP seguirán a cargo de las pensiones por incapacidad absoluta o muerte, que en el proyecto de Cavallo lo debían cubrir directamente las empresas, permitiendo a las AFJP disponer de más dinero para invertir en títulos públicos.


Aunque la Asociación de Bancos extranjeros (ABRA) le dio un ruidoso apoyo al ministro, sus representantes se encargaron de insistir de que no comparten la política de Economía de poner la plata del Fondo Fiduciario para rescatar a los bancos quebrados. Esta Asociación está manejada por el Banco de Boston, que orienta el ex secretario de Tesoro norteamericano, David Mulford. En el otro bando, el de la Asociación de Bancos nacionales (ADEBA), milita el “acriollado” Citibank, que ha diversificado sus inversiones hacia algunas industrias. Los miembros de Adeba, entre los que se incluyen Pérez Companc y el Banco Galicia, se acaban de reunir con Eduardo Bauzá para discutir un recambio en el gabinete nacional (La Nueva Provincia, 4/6).


En una violenta reunión de gabinete, Cavallo caracterizó a la crisis política actual como una consecuencia de la pretensión legislativa de primar sobre el poder ejecutivo, con lo cual estaba reclamando que se gobernara por decreto o que, eventualmente, se cerrara el Congreso. Un planteo semejante estaba delatando el empantanamiento de Cavallo, quien sabe muy bien que el imperialismo mundial no admitiría una infracción a las “normas democráticas”. Ese planteo significaba, además, que Economía condicionaría futuros acuerdos con el Congreso, una tarea que deberá estar a cargo del futuro jefe de gabinete, Bauzá. Si se tiene en cuenta que el gabinete ha llegado a un acuerdo solamente provisional en relación a la reestructuración de ministerios que exige la nueva Constitución, resulta perfectamente claro que la crisis política no se ha disipado en absoluto, que Cavallo no ha ganado nada, que la posición del equipo económico se ha debilitado y que estamos sólo en presencia de una tregua.


Contra lo que puedan hacer suponer los pronunciamientos capitalistas de apoyo a Cavallo, es probable que el desenlace de una crisis ministerial sea la salida de Cavallo, porque al imperialismo se le plantea ahora, más que el rescate de un “plan económico”, el salvataje de un gobierno y de un régimen político.


La causa de fondo de todo esto es que la crisis económica producida por el derrumbe del “plan” Cavallo, se agrava a cada momento. Se ha conocido en el curso de la semana que Cavallo utilizó los dólares del Fondo Fiduciario, destinado al rescate de bancos, para el pago de la deuda externa que venció en mayo. Esto ha naturalmente acentuado todavía más la crisis bancaria, lo que explica que el retorno de depósitos sea prácticamente inexistente. Las previsiones de una menor recaudación tributaria que la ya reducida de los últimos meses, deberán agravar la tendencia a la cesación de pagos.


Otra manifestación de la tendencia a la bancarrota la ofreció esta semana el grupo Alto Paraná, en el que participa el Citi, cuando tuvo que renegociar su deuda externa ante la imposibilidad de pagarla. Lo mismo acaba de ocurrir con Aeroméxico. La cuestión es que el “plan Brady” aprobado tanto por México como por Argentina, excluye la posibilidad de estas renegociaciones, que se presentan entonces como recursos extremos o irrepetibles. Ocurre que si se pone en duda la capacidad de pagar los títulos de deuda externa que han florecido luego del “plan Brady”, simplemente se pone en jaque al conjunto de las Bolsas internacionales donde esos títulos se trafican.


La crisis argentina, con todo, no es sino el reflejo del impacto de la crisis internacional sobre las débiles estructuras sociales del país. Durante los últimos meses, por ejemplo, ingresaron 35.000 millones de dólares desde Japón a la Bolsa de Nueva York, lo que hizo caer las tasas de interés norteamericanas, prometiendo un financiamiento más barato para sobrellevar la crisis argentina. Pero en los últimos días, como consecuencia de la guerra comercial nipo-norteamericana, esos capitales japoneses han comenzado a retirarse y el Banco Central de Japón se niega a reducir sus tasas de interés, como se lo piden los gobiernos de Estados Unidos y Europa. La conclusión de esto es que el escenario internacional ofrece menos posibilidades de salida al derrumbe del “plan” Cavallo.


Ni hablar si se concretan los proyectos automotrices brasileños, que le cerrarían el mercado a la exportación de Argentina. De acuerdo a los dichos de Macri, estaríamos, en este punto, ante “una crisis terminal”.


A la luz de esta caracterización se puede comprender mejor por qué la economía argentina se deteriora como consecuencia de la política oficial de atender los intereses de la banca internacional y de los acreedores del Estado. La continuación del pago de la deuda pública deberá acentuar la depresión, las quiebras y la desocupación. Como consecuencia de ello, la crisis política que ya ha sido planteada, deberá estallar.


Un cronista cavallano soltó, en su comentario del domingo pasado, que el caos económico y político reinantes correspondía al que se había anunciado para el caso de un triunfo de Bordón. Esto demuestra que el régimen actual no es una defensa contra nada, sino la causa de todo el desbarajuste.


La falta de un eje de reacción para el movimiento obrero, prueba la bancarrota de las burocracias de las organizaciones tradicionales, incluidas el MTA y el CTA. Este acaba de hacer una “elección directa” que no fue siquiera registrada por el movimiento obrero.


La movilización popular  crece, sin embargo, en todo el país, y no solamente la de los universitarios y secundarios. En Río Negro existe una rebelión popular creciente y un vacío de poder; en Córdoba, ante la declaración oficial de quiebra, por parte de Angeloz, los trabajadores están discutiendo la declaración de una huelga general en defensa del pago de sus salarios; ATE ha tenido que amenazar con paros. En Buenos Aires, los metalúrgicos del poderoso pulpo alemán, Bosch, acaban de impedir con la lucha el intento de despidos masivos.


Es necesario, entonces, iniciativas de conjunto. Tomando el ejemplo de los universitarios, que se han lanzado frenéticamente a organizar cuerpos de delegados, los cuales podrían convocar a una Asamblea General de estudiantes, llamamos a todos los partidos de izquierda y a todos los movimientos y sindicatos en lucha a elegir delegados, para reunir Asambleas Populares, que impulsen planes de lucha por las reivindicaciones y la huelga general.


Que la crisis la paguen ellos. Cobremos nuestros salarios. Ocupemos las oficinas y empresas que no nos paguen. No al pago de la deuda externa. Fuera Menem-Cavallo.

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