Políticas

2/6/2026

Conclusiones del 30° Congreso del Partido Obrero

Editorial de 14 Toneladas T3E16.

30 Congreso del PO. Foto: Federico Imas.

Resolvimos entre todos dedicar este editorial a hacer un balance de lo que fue el debate en el 30° Congreso del Partido Obrero, que concluyó sus deliberaciones y sus resoluciones el 25 de mayo pasado. Pero ya pasaron algunos días y podemos tomar incluso algunos nuevos hechos de la realidad para analizarlos.

Hay un hecho llamativo: dentro del gobierno aparece cierto optimismo. Dicen que las encuestas que estaban dando una caída del oficialismo muestran un amesetamiento, incluso una reversión de tendencia; es decir, que vuelve a crecer. Esto sucedería porque hay algunos datos económicos que dan cuenta de un crecimiento de la economía argentina. Sin embargo, el gobierno cita los datos que le convienen y oculta otros. Por ejemplo, cita que ha comprado dólares, que están creciendo las exportaciones, que creció el superávit comercial. Pero oculta, por ejemplo, la caída del consumo, la caída del salario, que continúa la desvalorización de las jubilaciones, que los números de abril que se van conociendo son negativos y que marcan que si en marzo hubo un crecimiento económico, en abril tenemos una nueva caída -lo mismo pasó en febrero.

Mi objetivo acá no es especialmente tratar de criticar el optimismo del gobierno, sino, por sobre todas las cosas, poner en valor una consigna que discutió el Congreso del Partido Obrero: "Fuera Milei". ¿Y por qué poner en valor la consigna "Fuera Milei"? Porque hay que tomarse en serio el optimismo del gobierno. Sería un error importante de nuestra parte deducir del descontento popular, de la crisis económica y de la corruptela que envuelve al poder que el gobierno de Milei está liquidado y que perdió. De ninguna manera. El gobierno de Milei representa una ofensiva de la clase capitalista contra los trabajadores en Argentina y tiene, por ese motivo, el apoyo del imperialismo. Por lo tanto, el gobierno de Milei la va a pelear y va a intentar no solo consumar sus objetivos estratégicos, sino también reelegirse en el año 2027. Tengamos en cuenta que en Colombia acaba de salir primero un candidato de ultraderecha bastante parecido a Milei en muchos aspectos, que también cuenta con el apoyo decisivo de Trump. En las elecciones que se están dando en América Latina, la ultraderecha aparece competitiva; tenemos por delante también el balotaje en Perú, donde salió primera Fujimori, aunque es cierto que con un número bajo.

Esto se discutió en el Congreso del Partido Obrero muy a fondo, y resolvimos que tenemos que desenvolver todas las luchas populares para terminar con el gobierno de Milei. Esa es una pelea de fondo que puede terminar, en determinadas condiciones, en una acción generalizada del pueblo para terminar con el gobierno de Milei. Pero si esas condiciones todavía no se reúnen, debemos impulsar las luchas parciales que se desenvuelvan, porque no solo permiten obtener conquistas sino que también permiten que el pueblo vaya verificando, a partir de su propia experiencia, cómo tiene que desenvolverse, con qué programa tiene que organizarse, con qué métodos; y luego ver cuál es el balance político que ese pueblo hace de los diferentes partidos que intervienen en la situación política argentina. Entonces, esas luchas son muy importantes. Por eso nosotros impulsamos la marcha que salió del plenario de Fate, las ocupaciones de los colegios secundarios, las luchas docentes de las provincias. Es decir, el "Fuera Milei" puede concretarse ampliamente tirando abajo este gobierno reaccionario o puede también ser un acicate a las luchas populares del momento.

Y con el "Fuera Milei" mostramos en el Congreso del PO el contraste con el peronismo, desde donde dicen que Milei ya está y se acabó y que ahora solo tenemos que esperar a 2027 para ganar las elecciones. Es una conclusión totalmente irresponsable porque, como decíamos recién, Milei la va a pelear e intentará su reelección. Pero además, el peronismo dice esto porque fundamentalmente no quiere poner en cuestión lo que para la clase capitalista son conquistas muy importantes. En este sentido se pronunció Aníbal Fernández, que en un reportaje dijo que no cambiaría nada de lo que hizo Milei si llegase al poder. Al decir esto generó una conmoción, porque de alguna manera cometió el defecto de decir la verdad. El peronismo no quiere cambiar lo esencial del gobierno de Milei porque en buena parte lo acompañó -muchos diputados y senadores peronistas votaron las leyes de Milei-, e incluso los que no votaron saben que la clase capitalista para la cual quieren gobernar pretende mantener estas conquistas: reforma laboral, golpe a las jubilaciones, despidos, las privatizaciones que están en marcha, la modificación de la Ley de Glaciares.

Y apareció polemizando contra Aníbal Fernández nada más y nada menos que Guillermo Moreno, que dijo: "Yo no opino igual, opino que tenemos que cambiar muchas cosas de lo de Milei para aplicar en Argentina la política de Trump". Pero... ¿Quién aplica eso en Argentina? Milei. Como se ve, quieren llegar al gobierno para preservar las conquistas capitalistas de Milei. Es interesante tener en cuenta lo que pasó en Brasil, porque, como explicamos en otras oportunidades, allí ganó Lula pero dejó vigentes la reforma laboral de Temer y la previsional de Bolsonaro. Eso es lo que está detrás de lo que se suele llamar el "frente anti-Milei", o sea, un recambio político de la clase capitalista con algunas modificaciones menores -posiblemente una devaluación para beneficiar a determinados sectores de la burguesía nacional para licuar todavía más el salario, algunas medidas proteccionistas también para estos grupos- pero manteniendo en lo esencial la ofensiva capitalista contra los trabajadores.

Por eso en nuestro Congreso rechazamos taxativamente esta política que encubre el llamado frente anti-Milei, denunciando que es un frente de colaboración de clases que busca subordinar a la izquierda y a los trabajadores a sectores de la burguesía opositora. Lo que tenemos que hacer, en cambio, es impulsar la lucha para que se vaya y construir simultáneamente una alternativa de la izquierda y de los trabajadores. ¿Qué tenemos para apoyarnos e impulsar este movimiento? Una bronca muy grande contra Milei de la parte laburante del pueblo argentino. Tenemos también un crecimiento de la izquierda que se manifiesta en encuestas con la intención de voto y un crecimiento de la imagen positiva, como se ve en lo que pasa con Myriam Bregman.

Esto expresa que una parte del pueblo dice "me gusta que la izquierda esté en la lucha del pueblo contra Milei" y que simpatiza con las peleas en curso. También entra en juego la experiencia que el pueblo realizó con el peronismo, tanto en lo referido al gobierno del Frente de Todos como a la complicidad del peronismo con Milei. La izquierda, que es una fuerza más chica que el peronismo, se destaca y llama la atención por este protagonismo en enfrentar a Milei de manera consecuente, y eso llevó a que ganara prestigio. ¿Y esto cómo se lleva adelante con una campaña política? Hemos tenido un debate en el Frente de Izquierda. Los compañeros del PTS, que es el partido de Bregman, dijeron: "Formemos comités". Nosotros dijimos "está muy bien", nos sumamos y participamos. ¿Por qué? Porque no es para las elecciones de 2027; largar una campaña electoral sería un grave error, porque el pueblo argentino vería a la izquierda más pensando en sus propios intereses como fuerza política que apoyándolo en los malos momentos que está pasando cotidianamente con el gobierno y la clase capitalista.

Los comités tendrán que servir para impulsar la lucha contra Milei, los gobernadores y las patronales ahora. Y, como dijimos en nuestro Congreso, simultáneamente, para impulsar la construcción de una alternativa de izquierda y de los trabajadores. Eso implica un programa de independencia de clase y de salida a la crisis, que permita además poner de manifiesto los intereses sociales de las otras fuerzas políticas. Los compañeros del PTS dijeron, además, que querían que esos comités discutieran la formación de un partido de trabajadores. En nuestro Congreso dijimos que este es un tema serio, porque cualquiera que quiera impulsar un partido sabe que no está hablando de un hecho menor, de una acción reivindicativa, de una medida de lucha parcial. Un partido es una construcción histórica.

Y por supuesto, como somos el Partido Obrero y venimos luchando por la construcción de un partido obrero, no vamos a decirle que no a la propuesta de construir un partido de trabajadores, pero queremos discutir cómo va a ser exactamente. Desde el 30° Congreso hicimos una propuesta para todo el FIT y para todos los luchadores del país. Para nosotros, el partido tiene que tener un programa muy claro, de independencia de clase, de expropiación del capital, y que implique un gobierno de trabajadores. Ese programa, que implica una transformación radical de la sociedad, requiere un partido que se organice de un modo consecuente a ese programa. Por eso entendemos que la forma de organización de un partido de este tipo es el centralismo democrático: un partido en el cual en la acción esté unificado y luego pueda debatir democráticamente; una vez que se vota una orientación, se lleva adelante.

Un partido que se organiza de manera liberal -en el sentido de que cada uno hace lo que quiere- no puede pretender ser una fuerza que pueda enfrentar y destruir el Estado capitalista. Tiene que haber una correspondencia entre el programa y la forma de organización. Nosotros queremos un partido revolucionario organizado bajo el centralismo democrático, con un programa socialista y anticapitalista; así lo votó nuestro Congreso y así lo llevamos a la mesa del Frente de Izquierda. Y es un debate que está abierto y tenemos que desarrollar.

Hemos notado posiciones ambiguas por parte de los compañeros del PTS, que deberían clarificar. En algunas ocasiones han planteado formulaciones como la que hicimos nosotros, y en otras han presentado el tema como un llamamiento a sectores filoperonistas que se organizan en el Fresu, que es un frente sindical de una burocracia integrada por la UOM, ATE, Aceiteros -ahora se integró Maturano de La Fraternidad. Son dos cosas distintas. Desde nuestro Congreso hicimos una propuesta que nos parece importante que debatamos en todo el Frente de Izquierda y en todo el movimiento de lucha que impulsa el Frente de Izquierda, que es la siguiente: avancemos en una asamblea nacional del Frente de Izquierda, que sería la asamblea de los comités, o sea, la forma de estructurar nacionalmente esos comités, siendo en la práctica una superación de los límites actuales que tiene el FIT. Nosotros defendemos mucho al Frente de Izquierda por lo que tiene de positivo y somos críticos de sus límites.

Una asamblea nacional del Frente de Izquierda, organizada en la base con comités, sería un paso adelante muy importante. Nosotros no le oponemos eso al debate de un partido; al revés. Sería a partir de la experiencia práctica de formar comités y hacer una asamblea nacional que vamos a poder verificar las posibilidades reales que existen de avanzar o no en la construcción de un partido común. Oponer una cosa a la otra no corresponde, porque son complementarias en nuestra forma de entender las cosas.

La propia asamblea y los propios comités podrían debatir la cuestión del partido, su programa, su estrategia, su organización. Lo nuestro no es un ultimátum; no decimos "es esto o no estamos de acuerdo con nada". Es una propuesta que sometemos al debate.

La militancia del Partido Obrero, en medio de esta crisis con un gobierno muy reaccionario que sufre una crisis y busca recomponerse, está enfocada en cómo aprovechar este giro a la izquierda que se manifiesta en la situación política argentina bajo una forma peculiar, porque no hay todavía un alza de la lucha de clases -no tenemos la situación de Bolivia- ni tampoco un avance programático de la población. No se abre curso claramente una estrategia socialista, sino que lo hace bajo la forma de un apoyo al Frente de Izquierda y especialmente a una de sus figuras. Pero no deja de ser un giro; valgámonos de ese hecho para darle una forma organizada y elevarlo políticamente; esa es la forma de poner en pie en Argentina una alternativa obrera y socialista.

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