29/08/2002 | 769

Confiscan salarios para pagar deuda externa

Ademas, estatizan la deuda privada

Mientras el gobierno afirma que no rescatará a los bancos y a las grandes empresas de la quiebra, la licuación de las deudas de los grandes grupos económicos y de los bancos y su estatización avanzan a pasos acelerados. Ahora se ha abierto un nuevo campo especulativo para los bancos y grupos financieros que intervienen en los llamados procesos de «reestructuración de deuda».


Veamos cómo se desarrolla:


• Las empresas pueden pagar los impuestos nacionales y aduaneros con bonos del Estado, una medida que puso en marcha Cavallo el año pasado. Con esto, las empresas obtienen una rebaja del 50% ya que el Estado toma los bonos que valen 50% al 100% de su valor. Esto significa que cada vez más el Tesoro recauda los impuestos en sus propios bonos y no en pesos y ni siquiera en Lecop, por lo que el publicitado superávit fiscal que dice que está obteniendo es falso. Esto, a su vez, crea un nuevo factor de choque con el FMI, que quiere que el Tesoro tenga superávit fiscal para ir pagando la deuda. Mientras se da un jubileo fiscal a los capitalistas, Duhalde pelea por mantener el descuento del 13% de los salarios de los empleados públicos.


• Diputados otorgó 90 días más para la cancelación de deudas bancarias con bonos del Estado, una medida que también implementó Cavallo el año pasado para las empresas morosas y que estuvo vigente hasta mayo último. «En ese período, quienes pagaron sus obligaciones atrasadas obtuvieron descuentos de entre 35 y 70%, ya que los bonos cotizaban a valores muy deprimidos» (El Cronista, 19/7). Sin embargo, la licuación es mayor porque muchas empresas «compraron con descuento plazos fijos reprogramados y con ellos adquirieron a bajo precio títulos públicos que luego utilizaron para saldar deudas» (Página/12, 7/8). Esta medida podría servir para «cancelar deudas obteniendo un ahorro (para los capitalistas endeudados) de entre un 22 y 61%» (ídem). Con un agregado no menor: ahora no sólo se extendería el plazo sino que también podrán pagar esas deudas los deudores que no sean morosos, lo que incluye a Arcor, Techint, Clarín, etc. Esto está planteando otro choque porque los bancos engrosarían sus activos con bonos y también reclamarían que sean rescatados por el Estado.


• «Cada vez más empresas cancelan deudas chicas con bonos provinciales en lugar de utilizar, para tal fin, pesos o dólares» (Ambito, 13/8). La operación consiste en comprar los Patacones, Lecor, Bocanfor o Quebrachos a los trabajadores y jubilados con descuentos de hasta el 30% y cancelar las deudas al 100% de su valor. Así los trabajadores financian la licuación de las deudas patronales.


• Está avanzado el armado de un esquema que permitirá a los bancos cancelar los redescuentos que les dio el Banco Central con los bonos o títulos públicos que tienen en su poder, algo que no está permitido por la Carta Orgánica del Banco Central. Están en juego 18.250 millones de pesos que el Banco Central les prestó a los bancos para hacer frente a los retiros de depósitos. Pero sucede que mientras el Banco Central prestó al 70% anual, sin el ajuste del CER, los títulos públicos que tienen los bancos están al 2% anual más el CER. De esta manera, los bancos –incluido el quebrado Galicia– cancelarían sus deudas con el Banco Central con bonos en default, absorbiendo la pérdida.


• El Estado tomó a su cargo las deudas pesificadas de las provincias por un total de 24.000 millones de pesos a través de un bono a 16 años, que las provincias deberán ir cancelando con la coparticipación de impuestos. Una parte de esas deudas provinciales está tomada con los bancos, los cuales han planteado que ese nuevo bono pesificado sirva para comprar Boden (Bonos en dólares) a 1,40 pesos, con lo que se redolarizarían esas deudas. En ese caso, el Estado asumiría la diferencia entre cobrarle a las provincias en pesos y pagar el bono en dólares, lo que significa que «habrá que pagar un elevado costo fiscal que cubrirá en el futuro la Nación» (BAE, 13/8), o sea más deuda pública.


• Con las deudas de los grandes pulpos con el exterior, el gobierno lanzaría por decreto un plan para «achicar deuda externa con Boden» (El Cronista, 13/8). El plan consiste en aumentar del 5 al 11% el descuento jubilatorio que recaudan las AFJP. Con esos mayores fondos que se le sustraerán a los trabajadores, las AFJP comprarían acciones de las empresas endeudadas, las cuales a su vez comprarían plazos fijos reprogramados con quitas o descuentos y con esos certificados comprarían Bonos en dólares (Boden) que entregarían a sus acreedores del exterior. Así, con el dinero de los trabajadores y de los ahorristas, las empresas cancelarían sus deudas con un bono del Estado. Sin embargo, la emisión de acciones que irán a manos de las AFJP o los bancos «provocará algo de pérdida en el control accionario por parte de los actuales dueños de las empresas» (El Cronista, 13/8), algo que ven con simpatía los bancos y las AFJP.


Todo esto ilustra cómo estáen marcha un vasto proceso de confiscación de los salarios y de los depósitos de los pequeños ahorristas y de endeudamiento del Estado –que se financia con más impuestos a los trabajadores– para el rescate de los grupos, bancos y acreedores financieros quebrados.

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